Venezuela en el colimador de Donald Trump

 

Alfredo P. Rodríguez Palacios

 

Medio de prensa cubano llama la atención sobre posible traslado de las acciones bélicas de Estados Unidos hacia la región de Suramérica, “Venezuela”, hacia donde el mandatario estadunidense Donald Trump viene orientando su colimador. La orden de suspensión de los ataques y las acciones de su Ejército (Marina y Aviación) en Siria, despierta la atención hacia donde el “Coloso Armamentista” trasladará una nueva guerra que alimente a su Complejo Militar Industrial

El presupuesto Militar de los Estados Unidos, está dirigido en primer orden a la Guerra Nuclear, que abarca una expresión más amplia del significado de Guerra (guerra convencional), que incluye la Guerra Aeroespacial. Para nadie es secreto que hoy alrededor de la  “La Guerra Nuclear” gira cuanto conflicto militar se desencadena. Dos superpotencias militares, Estados Unidos y Rusia deciden el designio de la humanidad. Aunque lo disimulen a través de las guerras locales, cuando usted vea a los Estados Unidos o los Rusos metidos en un lugar, dé por sentado que por ahí andan en primer orden, los intereses ante una Guerra Nuclear.

Esa carrera armamentista hacia la Guerra Nuclear ha costado a la humanidad, los recursos con que se hubiera impedido la pobreza en la cual vive, inclúyanse los países del Primer mundo. Cada día cuesta más producir los armamentos nucleares ofensivos y defensivos. Como en el desarrollo de la cibernética, las computadoras que hoy son de “punta”, mañana te las encuentras en un “rastro”, así viene produciéndose en el desarrollo de los armamentos nucleares; los que hoy son de punta y representan un enorme peligro, mañana lo están sustituyendo por otros o vertiéndolos al Océano.

Los Estados Unidos al iniciar la guerra en Kosovo, entre sus objetivos estaba demostrar a Rusia el poderío alcanzado en la cohetería de mediano alcance con el cohete crucero Tomahawk. No fue tanto su uso táctico, como demostrar su efectividad al tratarse de un cohete con posibilidad de portar carga nuclear. Fue toda una exhibición, lo lanzaron desde Buques de Superficie, Submarinos, la Aviación. Llegaron hasta anunciar los lanzamientos, desde qué medio lo iban a realizar, a qué hora y cual objetivo golpearían. Se atacó a los llamados “objetivos de uso dual”, usados a la vez por civiles y militares. Estos incluyeron; puentes sobre el rio Danubio, fábricas, centrales eléctricas, instalaciones de telecomunicaciones y aquellos que resultaron particularmente controvertidos, la sede de los izquierdistas y la torre de radiodifusión de la televisión estatal serbia. Acciones consideradas como violaciones de las leyes internacionales y en particular de la Convención de Ginebra.

Fue todo un show publicitario para mostrar a los rusos su poderío y al resto de los pueblos su prepotencia armamentista, no les interesaba como se iba a resolver el problema entre albaneses, serbios y croatas. Más tarde se iniciaría el rearme de  todos los medios de guerra posibles portadores y una producción desencadenada de estos cohetes, cada misil tenía un costo aproximado de 1 millón de dólares.

En el año 2001 el misil BGM-109 tomahawk se convirtió en el arma más importante de los arsenales de los Estados Unidos. Este misil crucero proporcionaría una extremada precisión a largas distancias, con una cabeza de guerra convencional o nuclear. Así fueron empleados durante la Operación “Tormenta del Desierto” en Afganistán en el 2001 y la “Guerra del Golfo Pérsico” con Irak en el 2003, que incluyó sus lanzamientos desde submarinos. Buena advertencia para los rusos.

Para el 2011 como acto de prepotencia, intimidación y demostración de fuerza, nuevamente acuden al empleo del cohete Tomahawk. Esta vez contra posiciones militares en Libia, donde se había iniciado un levantamiento popular contra el presidente de ese país Muamar el Gadafi, mediante la denominada “Operación Amanecer de la Odisea” en que emplearon 110 de estos cohetes contra objetivos militares, en un nuevo contexto de justificación del empleo de la fuerza, la llamada Coalición,  liderada por Estados Unidos y formada por Reino Unido, Francia, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría, se autodenominó; “Coalición de la Voluntad”. Además, en sus ataques a Trípoli y alrededores, no dejaron de bombardear objetivos civiles, el edificio de la Seguridad Interior, la sede del Ministerio de Inspección y Control Popular y la residencia del presidente Gadafi.

Para finales del 2019 provocaron inquietud los adelantos en la cohetería antiaérea que los rusos venían, de forma discreta, anunciando y no queda otro remedio a Estados Unidos, parcialmente involucrado en la guerra que se libra en Siria, promovida y apoyada por ellos, de volver a repetir la experiencia de Kosovo en Siria, pero no como nuevo armamento, si no para su empleo en “lanzamientos masivos” y descartar la efectividad de los cohetes antiaéreos rusos y sus complejos de dirección en la capacidad que vienen anunciando, de la probabilidad de abatir todos los cohetes Tomahawk en vuelo antes de llegar a sus objetivos. Lo que quedó corroborada al ser derribado en Siria la casi totalidad de los chetes Tomahawk lanzados mediante el empleo de los complejos cohetes  S-300 y quizás S-400 rusos.

La respuesta de los Estados Unidos y su magnate Donald Trump no se hizo esperar; RETIRADA. Pero se dice que una retirada a tiempo no es cobardía.

Hoy la Geopolítica es otra y para Suramérica, considerada por la Doctrina Monroe como su patio trasero, Estados Unidos ha mantenido la Marina y Aviación de los países del Sur, con armamentos  que en muchos museos de guerras de países del Primer Mundo se exhiben como trofeos de guerra. Ha sido su postura para mantener el dominio sobre los del Sur.

Ahora intimidan a Venezuela, la amenazan. Esperemos que no estén pensando en orquestar otra Coalición de Buena Voluntad como en Libia y pretendan emplear los cohetes Tomahawk contra esa nación para tratar así de disimular ante la Opinión Pública de los Estados Unidos la derrota sufrida en Siria, y lo que representó a los gastos militares de esa nación que dispuso de la cifra inicial 11 210 000 000 de dólares en su producción.

Los Estados Unidos están jugando con fuego y su presidente Donald Trump complicando su posición interna. La política hoy está matizada por la emigración desenfrenada Sur – Norte. Ahí están los resultados de Europa, donde centenares de personas marchan en oleadas masivas hacia ese continente desde el Sur con la tragedia de las consecuencias políticas y sociales que están trayendo, no solo como emigración social sino como convulsión política, entre ella acciones de terrorismo. Es el resultado del saqueo y la explotación de los del Norte a los del Sur a través de la historia.

En América esa emigración Sur – Norte, siempre ha existido como emigración económica pero esta que ha comenzado con las Caravanas de Emigrantes es otro fenómeno social. No obstante a  las barreras que pongan, se convertirá en otra emigración como la que ocurre en Europa con sus consecuencias sociales y políticas y al igual, nadie la podrá detener. También es  resultado del saqueo y la explotación de los del Norte a los del Sur.

Si el Presente Donald Trump iniciara una agresión militar a Venezuela y fuera apoyada por algunos Estados Suramericanos formando Coalición, la convulsión social de los pueblos latinoamericanos llegará a los Estados Unidos y sus consecuencias no la podrán detener y allá de los gobiernos del Sur que integren dicha Coalición.

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