Sensible pérdida de Hugo Ravell Magaña para el panismo y la política de Quintana Roo

luto

Konaté Hernández

 

CANCÚN.— El profesor Hugo Ravell Magaña, hombre de batalla, siempre en busca del bienestar de su comunidad, como un digno representante del Congreso del Estado durante la VIII Legislatura Local y de su desempeño como regidor durante el periodo de 1996 a 1999, acaecido en la ciudad de Mérida, Yucatán este jueves 7 de febrero, motivo por el cual la población de Isla Mujeres y sus compañeros de partido siempre lo recordarán por su verticalidad hacia la institución de Acción Nacional (PAN), partido en el que militó por 40 años, personaje con quien siempre fue un gusto conversar por sus amplios conocimientos doctrinarios, de su trayectoria en la vida política local y nacional y del gran legado que dejará a las nuevas generaciones.

A Hugo Ravell se le podía encontrar todos los días sentado en la banca del sitio de taxis, ubicado sobre la avenida Rueda Medina, en amena charla con personajes como don José de León Pastrana, Wadi y don Antonio Ríos Magaña, hablando siempre de política; con periódico en mano degustaba un aromático café, saboreaban los deliciosos salbutes, gorditas, negritas, preparados por la señora que los expende cada mañana.

A continuación cito palabras textuales del panista Arturo Ríos Magaña como un homenaje a quien fuera su compañero de Cabildo en el periodo 1996 a 1999: “Hugo Ravell Magaña fue pues precursor del panismo en Isla Mujeres, por lo que para hacer una analogía política de quienes antier, ayer, hoy y seguramente mañana fuimos, son y serán panistas, lo fuimos y serán porque en el inicio existieron hombres como el maestro Hugo Ravell y Antonio Valencia Alcántara, que se atrevieron a llevar a la boca algo que, a diferencia del primer hombre que se atrevió a comer un ostión, sí sabían a ciencia cierta que les podría poner en peligro su carrera profesional, su trabajo, su patrimonio familiar, su integridad física y hasta la vida misma como sucedía en otras latitudes del país. El maestro Hugo, se atrevió a dar el primer paso para caminar un largo y sinuoso camino cuesta arriba hacia la oposición política en una isla maniatada por una clase política dominante que tenía una muy acendrada visión patrimonialista de la política y que no estaba dispuesta a compartir con nadie que no sea de su camarilla, los espacios del poder público. Todo eso, en momentos de una cerrazón y autoritarismo político, clásico del peor priismo, aquel en donde todavía hacían de las suyas los famosos mapaches y chapuceros del viejo y rancio nacionalismo-revolucionario, hoy muy connotados paladines de la democracia y la decencia política reciclados bajo una nueva marca, MORENA.

“Ese solo hecho es de reconocerse por sí mismo, pero lo es más aún, si tomamos en cuenta que el maestro no era un ciudadano común y corriente, era eso, un maestro, miembro del magisterio y por ende del sindicato más grande de toda Latinoamérica y más sumiso e incondicional a un partido gobernante, el PRI; no estoy seguro de que él fuera el primer maestro en el estado de tomar el riesgo de militar en la verdadera oposición que era Acción Nacional, pero si en nuestro municipio, sobre todo en la isla que era un bastión priista en donde el control político era más férreo que en cualquier otro lado y donde el ser panista no solo era una afrenta al Sistema, sino, hasta a tu propia familia”.

Hugo, con su primer paso abrió las puertas para que, no muchos (por desgracia) compañeros del magisterio se atrevieran a seguir su ejemplo de decirle al sistema que existe una concepción y formas diferentes de concebir la política y el derecho a expresarla y practicarla; que era preferible ser un perseguido político por pensar diferente, que dar el triste y vergonzante espectáculo de la sumisión y la abyección por bien remunerada que esta sea. Gracias a su ejemplo, el PAN isleño se vio enriquecido con la inclusión de muchos más ciudadanos libres e independientes, entre ellos, su inseparable compañera de toda su vida, su esposa María Teresa Gómez Officer, maestra también, a quien yo le guardo un gran respeto, aprecio, agradecimiento, profunda admiración y a quien, a través de estas líneas, le manifiesto mi más profundo pesar y solidaridad por la irreparable pérdida de nuestro querido Hugo. El maestro Hugo, durante sus casi 40 años de militancia panista solamente ocupo dos cargos de elección popular, diputado en la VII Legislatura Estatal (1993-1996) y regidor en el Ayuntamiento (1996-1999) presidido por su buen amigo Fidel Villanueva Madrid, quien pese a que tuvo que enfrentar, tal vez, a la oposición más aguerrida en la historia de los Cabildos isleños, dando muestras de vocación y tolerancia democrática, siguieron conservando una sincera y afectuosa amistad basada en el reconocimiento y aprecio mutuo.

Aunque muchos no lo crean, fue más lo que el maestro le dio al partido que lo que recibió gracias a él. En sus inicios, el partido subsistió gracias a la aportación de sus primeros miembros pues el partido a nivel nacional rechazaba el subsidio y financiamiento que por ley la Federación otorgaba a los partidos; en sus inicios el partido funcionó gracias a que el maestro sacrificaba una renta de sus viviendas para habilitarla como oficina, pagando la corriente, agua, el servicio telefónico y otros gastos diversos, todo en aras de poner las bases del panismo en la isla.

Asimismo es tan importante para la vida política municipal, la construcción y consolidación del derecho a disentir, de ser oposición en un ostracismo político que tanto daño nos hizo y que ahora amenaza nuevamente con perpetuarse, al menos que haya muchos más Hugos Ravell dispuestos a superar el miedo de abrir la ostra y correr el riego de comer su ostión, aunque nos cause repulsión y temor a terminar siendo envenenados por él.

Amigas y amigos panistas, siempre que nos encontremos gozando de un beneficio material, del gozo de un derecho, de una libertad o degustando un buen platillo de alimentos, no está de más recordar que si hoy lo podemos disfrutar es gracias a quienes lucharon para que ahora, así sea. Militar en Acción Nacional hoy, es lo más fácil, pero no siempre fue así. La pluralidad, la diversidad y la tolerancia que, en cierta medida, hoy se disfruta, no gozaban del prestigio con que hoy cuentan. Antes había que arrostrar muchos riesgos que muy pocos osaban correr. Gracias a ellos, hoy parece fácil, cómodo, placentero, normal y hasta enriquecedor económicamente, lo que antes era riesgo, sacrificio, dolor, heroísmo y hasta estoicismo.

No permitan que su comodidad y el desconocimiento de ese doloroso, pero glorioso pasado, ayuden a regresar lo ya superado. No desechen, deshonren, ni se burlen tirando por la borda la sangre, el sudor y la vida entregada de miles de hombres y mujeres libres en todo el país que, al igual que el maestro Hugo y otros aquí en la isla, se atrevieron a dar el primer paso abriendo brecha de un camino que hoy en día es mucho más fácil de andar. Recuerden siempre lo dicho por Castillo Peraza en relación a la existencia y la permanencia del PAN en el tiempo: SOMOS HOY, PORQUE OTROS SE ATREVIERON A SER AYER; Y SEREMOS MAÑANA SI ESTAMOS DISPUESTOS A SER HOY. Adiós querido amigo, maestro y buen compañero Hugo Ravell Magaña, muchas gracias por tu vida ejemplar y tu amor al PAN y a tu Isla. Gracias por tu valor y por enseñarnos un camino diferente. Mi más sentido pésame a toda la familia Ravell Gómez y Ravell Magaña. ¡HASTA SIEMPRE, VALIENTE!”.

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