AMLO entre ¿la espada? Y la pared

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N. Mario Rizzo M.

(Corresponsal para el Caribe de UNQR)

 

Andrés Manuel López Obrador tuvo que batallar mucho más de un decenio para acceder a la Primera Magistratura de la segunda economía de América Latina, México, un país rico en recursos naturales y poseedor de una historia que conmueve y enseña.

Al fin, al frente de un movimiento destinado a regenerar la nación, sumida ésta en un caos donde las mafias locales, las de más allá de sus fronteras, la corrupción de su clase política, la bestial desigualdad en la distribución de la riqueza, estaban llevando al país a una ruina que no merece.

Las clases altas, los medios sometidos al poder financiero, y todos aquellos acostumbrados a vivir, o incluso sobrevivir, adheridos como sanguijuelas al sistema político, no aprobaron, ni aprueban, los cambios anunciados.

En primer lugar AMLO trató, hasta donde pudo, de rodearse de políticos y tecnócratas con vocación de servicio a la nación. Dio clases de humildad cuando abrió Los Pinos al pueblo, redujo salarios de funcionarios, subastó camionetas, helicópteros, y hasta el avión presidencial, para que la clase dirigente se acercara al pueblo, y de paso, ingresar a las arcas algún dinero que las nuevas metas demandaban.

Definió líneas globales de gobierno dirigidas a detener el deterioro social y económico:

Detener la aplicación de una reforma educativa que hasta ahora sólo había logrado estancar la educación.

Sanear la empresa insignia de México, PEMEX, que incluso luego de la cacareada reforma energética seguía siendo ineficaz e ineficiente. Detener la importación de gasolina invirtiendo en refinerías, aumentar la producción y la productividad, poner de nuevo el oro negro en función del desarrollo nacional.

Crear una Guardia Nacional que pueda hacer lo que hasta ahora no han podido hacer las diferentes instituciones armadas existentes: reducir la violencia, disminuir el tráfico de drogas, actuar contra todo tipo de delincuentes sin miedo.

Proveer a los jóvenes de educación básica y capacitación laboral como vía para alejarlos de la tentación de buscar el sustento de manera ilegal.

Impulsar proyectos como el Tren Maya con los cuales podría potenciarse el turismo, abaratar costos de pasajes a la población y reducir costos en el traslado de mercancías.

Reducir la expoliación de los inspectores a comerciantes y empresarios creando nuevas formas de control.

Potenciar el control del Gobierno Central a los Estados nombrando Delegados que serán “oidores y veedores”

Otros muchos más propósitos pudieran mencionarse, pero todos han de ser ejecutados por el propio Gobierno Federal. Los Estados, los Municipios. Entidades donde cumplen la función de gobernar en nombre del pueblo y para el pueblo no sólo los cuadros de MORENA, sino de todos los partidos.

Incluso en MORENA se cuentan por miles los que se incorporaron al carro cuando ya era triunfal, de manera que hay “en la viña del Señor” representantes de todo el variopinto panorama político mexicano tradicional.

AMLO se jugó además la carta de transparencia e información veraz. Cada mañana la conferencia de prensa sorprende a muchos por los escabrosos temas que aborda.

Contra AMLO han aparecido las primeras espadas que pretenden pegarle contra la pared.

Pero estas no han sido las únicas. Desde el norte el poderoso vecino ataca con saña: México debe pagar el muro, México es responsable de permitir las marchas de inmigrantes que “ponen en peligro la seguridad nacional de los EE.UU.”, México debe detener el ingreso de drogas a USA (el mayor mercado del mundo), los mexicanos son violadores y ladrones.

Esas nuevas espadas han pretendido aumentar la presión para pegarle a la pared.

Andrés Manuel López Obrador no está “entre la espada y la pared”, está entre la pared y un pelotón de lanceros que no quieren, ni pueden, dejar de atacar.

Caen los ingresos por turismo, y ahora, por suerte para los productores, se recuperan los precios de los hidrocarburos. Se logra hacer sobrevivir al Tratado con Canadá y USA, pero con costos para el país. La moneda tiende a la devaluación pero se hacen malabares para encontrar cierta estabilidad.

Con los lanceros cercándole AMLO tendrá que estabilizar económicamente al país, mejorar la distribución de la riqueza (lo que puede ampliar además su base social), y hacer regresar a México al papel internacional que nunca debió haber perdido como ejemplo de respeto y solidaridad.

No la tiene fácil AMLO, pero tampoco imposible; del valiente, laborioso y honrado pueblo mexicano depende que lo logre.

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