Trump, su reelección y lo que se avecina

democratas

N. Mario Rizzo M.

(Especial para UNQR)

 

La reciente publicación en este medio, y su difusión a través de las redes, del artículo “Trump. ¿Calígula atómico o líder del nacionaltrumpismo?” ha provocado que muchas personas opinen sobre su contenido. Algunos lo han alabado, otros lo han criticado, y muchos le han aportado.

En ese trabajo digo: ¿Por qué los EE.UU., al menos la actual administración, ha decidido ir contra todos? Existe una sola razón, la superpotencia se hunde más rápidamente de lo esperado por quienes proclamaron que eliminado el comunismo mundial el capitalismo sería eterno.

Se argumentó en contra de este planteamiento que actualmente la economía norteamericana goza de buena salud y que esto unido al nacionalismo trumpista garantizará que en noviembre de 2020 el magnate será reelecto.

Poco después CUBADEBATE, sitio informativo cubano, publicó lo siguiente en  La Luz de la Memoria: “Es difícil decirlo, pero Trump puede volver a ganar”, Bill Hakwell y Alicia Jrapko, activistas sociales y editores de la edición en inglés de Resumen Latinoamericano, conversaron sobre los problemas al interior de la sociedad norteamericana de hoy, las posibilidades reales de una reelección de Donald Trump y las causas de la escasa expresión de la solidaridad en oposición a las políticas de la actual administración. Sostuvieron que aunque parezca imposible es muy probable que Trump gane las elecciones de Noviembre 20.

Los variados comentarios colgados al respecto van desde dudar que estas personas puedan estar en lo cierto hasta quien afirma que Trump ganará nuevamente porque ha disminuido la entrada de ilegales y mejorado la economía, lo cual es suficiente como para apoyar a un loco en lugar de probar con un cuerdo. Alguien alude también al nacionalismo propio de los estadounidenses que votan, otros al hecho de que entre los republicanos Trump no tiene rival y que los demócratas con un alud de aspirantes (alguno de los cuales se auto titula socialista, o sea emisario de Satán) no lograrán recaudar lo suficiente como para construir una campaña que ya Trump comenzó.

Mi opinión, a 18 meses de las elecciones, el Calígula Atómico, líder del Nacionaltrumpismo, no sólo ganará el voto electoral sino el popular también, con lo cual se quitará la “espinita” de que la Clinton le aventajó por DOS millones de votos en las pasadas elecciones. Por cierto lo de Calígula Atómico lo acuñó Fernández Retamar, y lo del Nacionaltrumpismo es de John Saxe Fernández, politólogo mexicano, como dejé claro en el primer párrafo del artículo anterior.

En cuanto a lo de la deuda de EE.UU. es conocido que chinos y japoneses son los propietarios de la mayor parte de los bonos del tesoro que amparan la deuda. ¿Qué si el estimado publicado parece estar inflado en cuanto a su alcance en unos pocos años? Tal vez, pero tener presente que en la Unión Europea ninguno de los miembros puede acumular deuda por un monto superior al 4% del PIB, y cuando se aproximan tienen que rendirse ante el Banco Europeo (eufemismo por Banca Alemana) quien les dicta normas rectificadoras, sólo recordar a Irlanda, Portugal, y Grecia entre otros. Ellos no quieren que en algún momento haya que llevar un coche para bebés lleno de Euros para comprar una barra de pan, como pasó con los marcos en la Alemania de entre guerras, momento en que apareció la solución al problema: chovinismo fascista.

La deuda norteamericana es sin dudas el principal problema que enfrenta la actual Administración. A principios de 2019, la deuda certificada mediante bonos de Estados Unidos era de alrededor de 21 billones de dólares, lo que representa 107% de su PIB. Esto quiere decir que Estados Unidos debe 7% más de lo que produce en todo un año.

Agrego los tres párrafos finales de lo expuesto por Gerardo Trujano Velásquez y Laura Acero Angarita en una colaboración de la Facultad de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac México.

La deuda externa de Estados Unidos se considera uno de los mayores riesgos mundiales en 2019. Un factor importante que se debe tomar en cuenta es que China posee más de un billón de dólares en Bonos del Tesoro estadounidense, lo que representaba hace un tiempo el 28% de la deuda externa de Estados Unidos y genera desconfianza en la opinión pública porque piensan que China podría influir en la política del país norteamericano si decidiera ejercer presión con el argumento de cobrar los bonos de deuda en su poder.

Por otro lado, muchos piensan que la deuda de Estados Unidos no es un problema real porque, aunque la deuda estadounidense es muy grande, el país tiene los recursos para pagar y su capacidad productiva puede sustentar toda la deuda contraída. Otros confían en que Washington puede incrementar la impresión de dólares para pagar la deuda (fenómeno conocido como señoreaje del dólar), lo único malo de este último recurso es que generaría una hiperinflación en Estados Unidos y se perdería la confianza en el país.

Finalmente, en 2018, el Fondo Monetario Internacional advirtió que la deuda de Estados Unidos es insostenible y que habrá una gran inflación por las políticas fiscales que se han presentado para dar estímulo a la economía. Es preocupante observar que la deuda estadounidense crece cada vez más, lo que pone en riesgo no solo a esa economía sino también a economías, como la mexicana o la canadiense, estrechamente vinculadas a Estados Unidos.

Cito de algo leído recientemente:

Las cifras sobre la economía estadounidense en el primer trimestre de 2019 indican que el PIB creció un 3,2% a pesar de que se había pronosticado que caería a un 2% y el desempleo se ha reducido al 3,8%, muy cercano al nivel del 3,5% que se consideraría como pleno empleo.

Los críticos de la gestión presidencial de Trump sostienen que este relativo crecimiento económico no podrá mantenerse en los próximos meses y predicen que el 2019 será el final de la relativa bonanza económica del país que se ha logrado a costa de llevar el endeudamiento nacional a un monto que ya superó el total del PIB anual del país y sin que se hayan creado condiciones para un crecimiento estable y sostenido de la economía.

No obstante lo mal que pueda andar la gobernabilidad en  los EE.UU. lo cierto es que se calcula el apoyo a Trup de un 90% de los republicanos y muchos independientes conservadores. De no ocurrir una debacle habrá Trump al menos hasta el 2024

Claro está que los demócratas harán todo lo posible por desacreditarlo, y ese es el otro gran problema del inquilino de la Casa Blanca. En estos momentos está en marcha un proceso que intenta demostrar que Trump no es el exitoso empresario que se autoproclama y que puede haber ingresos turbios en sus cuentas.

Así The New York Times publicó que los negocios del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrieron pérdidas por casi mil 200 millones de dólares entre 1985 y 1994, según transcripciones de las declaraciones presentadas por el empresario ante el Servicio de Impuestos Internos de EE.UU. (IRS, por sus siglas en inglés) durante el periodo indicado. El motivo de las pérdidas de Trump fueron sus “transacciones fallidas”, indica el periódico.

En resumen pudiera precisarse que:

1.- El crecimiento del PIB de cerca de un 4% está por debajo del 6% que Trump requiere para calzar sus políticas (mayor inversión en infraestructura y pagos de la deuda)

2.- Trump aplicó lo que criticó, la exitosa fórmula de Bush en 2008 recreada por Obama a mediados de su primer mandato: aumentar la deuda para sostener la economía. No sólo lo aplicó sino que lo hizo con mayor endeudamiento.

3.- La actual administración tampoco ha podido aplicar su receta de reducir el Estado y disminuir costos sociales. Sería un suicidio electoral.

4.- El presupuesto militar fue llevado a niveles inimaginables. USA gasta más en armamento que China, Rusia y la UE conjuntamente. Lo dramático del caso es que para sostener esos gastos es necesario vender o emplear esas armas. Si bien pareciera que Trump no quiere tener su Corea, Viet Nam, Yugoslavia, Afganistan, Irak, Libia o incluso Siria, finalmente si no consigue compradores tendrá que emplearlas. Recordar que al quedar en suspenso las ventas a Arabia Saudí (por los disparates del Príncipe Heredero) el Presidente llamó al Rey y le dijo que acomodara su política pues bastante se jugaba apoyándolo.

5.- Para garantizar su popularidad sostiene su política anti inmigrante, su chovinismo barato, la batalla comercial contra China y Rusia, su apariencia de demócrata a ultranza condenando a Irán, Venezuela, Nicaragua, y Cuba, siempre Cuba por razones electoreras de un estado pendular.

6.- Si los demócratas no logran enturbiar la imagen de Trump o finalmente la situación económica no decae antes de las elecciones de 2020, la reelección es casi segura.

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