Cuba: Revolución en Revolución

Fidel Castro

N. Mario Rizzo M.

(Especial para UNQR

 

El 1 de Mayo de 2010 Fidel Castro Ruz hizo su propia definición de Revolución; este concepto incluye, entre otros, que “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”.

Desde entonces la aplicación de tal mandamiento ha estado en el centro de atención de las autoridades políticas y administrativas en un proceso, más signado por la lentitud que por la celeridad, que aún hoy desconcierta a no pocas personas.

La prensa oficial cubana ha tratado de demostrar que los acuerdos emanados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y del Consejo de Ministros, concretados en lo que se ha nombrado como Lineamientos para la Actualización del Modelo Económico y Social Cubano, complejo proceso emprendido en el país a partir del 2011, cuando se efectuó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y el cual ha derivado además en un Plan de Desarrollo hasta 2030, darán solución a los problemas que enfrenta el país y permitirán establecer un socialismo sustentable.

Por otra parte la llamada prensa independiente, cuyas bases se encuentran en los EE.UU. nutriéndose de medios clásicos como la CNN, el Nuevo Herald, y otros, se expresa a través de sitios digitales tales como Diario de Cuba, Cubanet, etc., manteniendo una constante crítica a todo lo promovido al interior de la isla.

Fuera de unos y otros medios aparecen en la web los comentarios y análisis de intelectuales, economistas, exfuncionarios gubernamentales que, indiscutiblemente con las mejores intenciones, proponen cambios y modificaciones que no siempre coinciden entre sí.

Lo llamados Lineamientos son obra de cientos de especialistas en diferentes materias liderados por una comisión encargada de presentar las propuestas a las instancias que pueden aprobar o desestimar lo planteado. Desde que se inició este proceso se han eliminado lineamientos antes aprobados, se han modificado otros y se han suprimido algunos.

Uno de esos intelectuales, Charles Romeo, quien fuera asesor de Ernesto Che Guevara en el Banco Nacional de Cuba hace muchos años, publicó el 1 de septiembre del 2018

“En 1961 cuando se decidió construir el socialismo en Cuba, los soviéticos, pioneros en este campo, ya llevaban 45 años de experiencia, lo que los convertía en los maestros indiscutidos en esa materia, calificación que duró a lo sumo hasta que cumplieron 73 años de existencia, cuando dejaron de serlo como tales. Puede ser que ellos piensen que habían estado equivocados. Yo pienso que fracasaron. Los cubanos ya tienen 58 años de experiencia propia, además de haber podido contemplar lo que ha acontecido en todos los demás países que se definieron como socialistas, y de los cuales solo quedan cuatro. Y ya a finales de la primera década del siglo XXI, por segunda vez, llegaron a la conclusión de que deben reformular su socialismo para hacerlo más eficiente”.

“¿Hacia dónde deben mirar los cubanos para buscar nuevas ideas? ¿Hacia los que una vez fueron socialistas, para descubrir en qué y cómo se equivocaron? ¿Hacia los que siguen siendo socialistas, para discernir como cada uno de ellos ha logrado mantener vigente su propio diseño y concepción de socialismo? Pienso que  básicamente deben mirar hacia ellos mismos y aplicar uno de los principios que definen, según Fidel, lo que es un proceso revolucionario: “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Por consiguiente, cuando en Cuba se dice socialismo se está haciendo referencia a como lo conciben los propios cubanos.”

Esta sugerencia es sin dudas más que contundente.

Más del 80% de los cubanos residentes en Cuba están de acuerdo con que la nación siga siendo socialista, lo expresaron en Referendo Constitucional, pero no es menos cierto que aspiran a que el socialismo cubano sume las ventajas del capitalismo a los principios básicos del nuevo sistema poco definido aún.

Sobre esto el intelectual cubano, Enrique Ubieta, en entrevista concedida a Cubadebate dijo:

“Cuando el mundo era bipolar, alguien dijo lo que suena a obviedad: “juntemos lo mejor del capitalismo y el socialismo en un solo sistema“. Si cada uno tiene sus defectos y virtudes por qué no desechar lo inútil. La idea es atractiva, sería algo así como la sociedad idílica. Pero qué impide realizarla ¿Por qué se sigue hablando de capitalismo y socialismo? Detrás de aquella obviedad habita otra: no puedes sacar lo mejor del capitalismo como si se tratara de una fruta que se dañó al caer del árbol. Las virtudes de ese sistema se sustentan en sus defectos.”

Entonces de lo que se trata es de salvar las conquistas sociales, que no son pocas pues los cubanos acceden a educación gratuita en todos los niveles, eficiente atención médica que ha permitido alta esperanza de vida e insignificante mortalidad infantil, acceso a la cultura y el deporte, lograr la casi total eliminación del racismo, etc., y al mismo tiempo incentivar la productividad para aumentar la producción, vencer la muy enraizada burocracia, desterrar el robo y la corrupción, y básicamente saldar la asignatura pendiente hace años: la economía.

Quizás nadie ha sintetizado esa aspiración como el Dr. Eusebio Leal Spengler, Diputado e Historiador de La Habana, cuando ante la Asamblea Nacional del Poder Popular dijo el 27 de diciembre de 2016… ”que se levante la producción, que se levante el campo, que se levante el trabajo, que no nos avergüence el robo; que se sienta orgullo en nacer en esta República, que no emigren, que permanezcan, que trabajen, que se unan”…

Entre los que han vertido opiniones no ha faltado un exministro de Economía que por la década de los 80 del pasado siglo enseñó a los cubanos a leer el Capital de Carlos Marx e introdujo muchas de las cosas  propias del sistema de autogestión, gracias a lo cual todavía hoy los trabajadores de empresas estatales reciben parte de las ganancias de su empresa al cierre del año.

Pero las actuales condiciones han introducido  el fantasma de un nuevo Período Especial (eufemismo con el que nombramos cuando en los años 90 del siglo XX el país cayó en crisis total).  En atención a este tema ¿que han declarado diferentes personalidades?

Así lo vio José Luis Rodríguez, Académico cubano. Doctor en Ciencias Económicas. Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. Ministro de Economía y Planificación de Cuba (1994-2008). Ex vicepresidente del Consejo de Ministros:

Que estamos enfrentando una coyuntura compleja está claro, y que la situación —por lo menos en dos años— no va a propiciar crecimientos mayores de 1 a 2%, se dijo también en la Asamblea Nacional.

Recordemos que el Periodo Especial se desató a partir del derrumbe del campo socialista. Cuba prácticamente perdió todos sus vínculos económicos externos, el PIB cayó casi en un 35% de 1989 a 1993 y se creó una situación de emergencia nacional. Esta no es la situación que tenemos hoy ni parece que vayamos a entrar en una situación de tal naturaleza, a no ser que ocurra un fenómeno imprevisible.

Eso no quiere decir que pueda existir un empeoramiento de las condiciones de reproducción de la economía cubana, sobre todo, a partir de que se recuperó gradualmente una serie de elementos que fueron afectados durante los años más agudos del Periodo Especial de 1990 hasta 2004, cuando se volvió a recuperar el PIB.

Las condiciones fueron mejorando gradualmente hasta 2008, cuando se desató una crisis en la economía mundial de la cual Cuba no escapó, tuvimos un desequilibrio financiero muy fuerte en ese año. Entonces, a partir del 2009 fue necesario ajustar el crecimiento de la economía a la disponibilidad de los recursos que esa situación empezó a crear. Así, los ritmos de crecimiento bajaron.

En 2009 se planteó la necesidad de crear las condiciones —que se concreta en los Lineamientos en 2011— para evitar que se repitiera la crisis desde el punto de vista financiero externo que el país había tenido que enfrentar en 2008. Esto suponía a corto plazo tres cuestiones que había que atender con la mayor urgencia:

  1. Lograr un reequilibrio de la balanza de pagos del país; es decir, la relación entre ingresos y gastos en moneda libremente convertible (MLC), que no podría continuar siendo deficitaria sin freno en el tiempo.
  2. Había que producir una serie de cambios que estimularan la productividad del trabajo, eliminando los obstáculos que impedían su crecimiento.
  3. Crear condiciones de infraestructura productiva, en la energía eléctrica, el agua, el transporte, etc., para que lo que se lograra en esos años no quedara desconectado del entorno.

Al respecto Ariel Terrero, periodista cubano, especialista en asuntos económicos. Director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba, dijo:

Hoy están sumándose una serie de factores como la crisis que está viviendo la economía mundial, las afectaciones en el suministro de energía y otros recursos de Venezuela, y el recrudecimiento de las medidas del bloqueo estadounidense por parte del gobierno de Donald Trump.

Donald Trump

Estos son elementos permanentes en la economía cubana, junto a debilidades internas que tienen que ver con que no se ha logrado ordenar un modelo económico realmente eficiente. Ese es el objetivo de la actualización del modelo económico cubano: acabar de encontrar un funcionamiento de la economía interna, que resuelva los problemas con los que se tropieza constantemente, como la falta de conexión entre sectores y territorios; la falta de encadenamientos productivos eficientes entre los productores internos e, incluso, con los suministradores del exterior. Los tropiezos y los obstáculos por burocracia suelen ser también grandes.

Y hay otro elemento que se viene arrastrando, la dualidad monetaria y cambiaria. Si en sus inicios fue un alivio, hoy todo el mundo reconoce que genera muchas dificultades a la hora de ordenar un proceso económico, comercial, de inversiones, de funcionamiento del salario, etc. Genera fragmentación y falta de coherencia en el funcionamiento de la economía. Está reconocida como una necesidad la unificación monetaria y cambiaria, pero se convierte en una situación tan difícil que todavía no se ha logrado, por lo menos, primero, un consenso acerca de la manera de proceder, y segundo, sobre el momento oportuno para hacerlo.

Ambas apreciaciones son reales pero lo cierto es que hoy el fantasma de un nuevo Período Especial recorre la isla, la gente acapara productos, los precios en los puntos de venta no controlados y en el muy amplio mercado negro suben constantemente, la escasez de diferentes productos es real, y los sectores de la población que no reciben remesas o ingresos en moneda fuerte se sienten amenazados.

El Gobierno redobla sus esfuerzos mediante constantes visitas a provincias y municipios dirigidas a detectar irregularidades y falta de compromiso de funcionarios con las ideas básicas de una Revolución Social. Cuadros políticos y administrativos visitan industrias y centros agrícolas convocando a producir más y con más calidad, sustituir importaciones, exportar todo lo que pueda serlo, ahorrar energía y materias primas, detener el robo y la corrupción.

Gobierno

Hacerlo es útil y puede ayudar en alguna medida, pero muy a pesar de la bien intencionada gestión de acercamiento a las bases no cesa la crítica al burocratismo existente que mella la intención, se denuncia el robo de combustibles que no aminora, se sanciona a funcionarios corruptos o negligentes.

Año tras año se recorre la isla promoviendo sembrar las cañas necesarias, reparar adecuadamente los centrales azucareros, atender correctamente los cultivos, pero lamentablemente Cuba actualmente produce menos azúcar que a principios del pasado siglo.

Los éxitos alcanzados en biotecnología, turismo, o producción de rones y tabaco, no son suficientes para impulsar la economía global; el tiempo corre en contra e impone encontrar soluciones sin dilaciones.

Mario Valdés Navia en un trabajo publicado en la red https://jovencuba.com/2019/05/06/humildes-y-soberbios/ expresó al referirse a la forma en que la Asamblea Nacional se refirió al mercado negro:

“No es con miradas soberbias e irrespetuosas sobre los modos de subsistir del pueblo/población que se resolverán los problemas económicos de Cuba. Cada vez más se requieren políticas económicas inteligentes, medidas que destierren lo mal hecho y estimulen las buenas prácticas. Pero hoy, no cuando existan las condiciones ideales –internas y externas- que se han puesto como condición para mejorar.”

“Más que nada, hay que elevar la participación de los colectivos obreros y el valioso grupo de economistas revolucionarios críticos en la conducción económica. Oír y convocar más a los humildes y no a los soberbios. Que los dirigentes aprendan de M. Gómez cuando, refiriéndose a unos obreros agrícolas a la vista, dijera a Martí: Para estos trabajo yo.”

Hace unos años agricultores vietnamitas vinieron a Cuba a documentarse acerca del cultivo del café, ahora han regresado para mostrar cómo acelerar la productividad por hectárea con la aplicación de técnicas muy sencillas y no costosas, luego de haber colocado a Viet Nam entre los primeros exportadores de ese rubro.

Los vecinos dominicanos, que sufren de igual manera los efectos del cambio climático, poseen poca tierra cultivable y tienen una población por km cuadrado muy superior, son ahora exportadores de aguacates y otras producciones agrícolas.

Cuba es un país rico, muy rico, en cuanto a educación y preparación profesional de los ciudadanos. No es un pueblo de vagos y los cubanos que emigran se convierten en excelentes trabajadores, aun cuando tal vez mientras vivieron en Cuba no lo fueron tanto.

Los cubanos aman su país, incluso lo siguen amando hasta cuando emigran. La baja natalidad junto a la emigración de jóvenes está convirtiendo a la isla en un país de ancianos.

Carlos Alzugaray en Cuba 2018-2019: Coyuntura y Perspectiva, donde a modo de subtítulo escribe “Y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir.”, Silvio Rodríguez, concluye su trabajo diciendo:

“ … No se debe olvidar, hoy más que nunca, que economía y política se encuentren indisolublemente imbricadas. En el futuro no podrá hablarse de un balance político positivo de este período, no importa cuánto se logre en ese terreno, si el devenir económico del país no se encamina firme e irrevocablemente hacia las metas trazadas en los documentos principales conocidos abreviadamente como Lineamientos, Conceptualización y Visión 2030.”

“Y ahí es donde está el gran déficit de los últimos años, incluido el 2018, y el gran desafío del 2019 y los futuros. Se sabe y está definido lo que hay que hacer, pero no se acaba de lograr que el gobierno en su totalidad implemente con audacia y vigor lo acordado. Y el tiempo se nos está acabando.”

Parece llegado el momento de juntar todas las manos y todas las mentes para hacer una Revolución en Revolución.

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