EDITORIAL

 

Reyes

Luis Castillo

 

Los nuevos reyes de la simulación

Alguna vez Cancún fue un proyecto modélico, tanto en su planificación urbana como en el intento por dotar a la nueva ciudad de unos servicios de primer mundo. Hoy, por desgracia, todo eso se ha invertido y el principal destino turístico de México arrastra ya enormes carencias en servicios.

¿Y qué pasó para esta decadencia? Pues muy sencillo, una bola de ambiciosos, corruptos e inútiles políticos locales, que llevaron la deuda pública del municipio al infinito, con el agravante que esta deuda sirvió para llenar sus bolsillos y nunca se invirtió ni una mínima parte del monto en crear la necesaria infraestructura urbana.

Los cancunenses de los años ochentas y noventas entonábamos críticas contra el partido en el poder, porque los gobernadores de turno asignaban a Cancún a algún miembro de su equipo, aprovechaba para traerse con él, desde Chetumal, la capital del estado a todo su equipo. Siempre fue así, pero cuando la tendencia se invierte y los ediles son cancunenses, la cosa se `puso todavía peor. Rafael Lara (96-99) todavía se salvó. Era un ingeniero fundador de esta ciudad desde sus orígenes y deja al municipio sin deuda y con atrasos urbanos manejables. Le sucede la profesora Magaly Achach, cuyos conocimientos de urbanismo se reducían a ser, anteriormente la líder del Frente Único de Colonos, engranaje destinado por los gobiernos estatales a dotar de lotes minúsculos de tierra a los nuevos habitantes a cambio de su voto electoral. De ella es la frase de cada lote de 8 por 20 metros y si te toca cenote, pues ya tienes alberca.

Tras el fraude electoral del gobernador Joaquín Hendricks a su opositor Gastón Alegre, el gobierno estatal abandona totalmente el interés por Cancún, al cual solo recurría para estar atento a la oficina recaudadora de rentas. Este vacío permite que un nuevo nombre aparezca en la vida municipal, José Ignacio (Chacho) García Zalvidea, producto de los intereses político empresariales de dos grupos de hoteleros, los García Zalvidea y los Chapur.

El Chacho viene de ideología de extrema derecha, es Caballero de Colón y muy activo en el PAN, pero cuando este partido de cierra las puertas, se presenta por el Partido Verde y con el dinero de su familia y de la de los dueños del grupo Palace, ganan. Y ahí estalla la guerra entre un gobernador minimizado y vengativo, Joaquín Hendricks que ahoga económicamente al municipio y con esta presión intenta sacar del cargo al alcalde.

Tras el cambio de gobierno un personaje rastrero llega a la presidencia municipal por el PRI, Francisco Alor Quezada, un funcionario salido de la Procuraduría de justicia del estado, con una larga lengua para lamer la mano de su dueño, Joaquín Hendricks.  Y ahí comienza a gestarse en serio el déficit del municipio. El robo es generalizado y ya las finanzas públicas nunca volvieron a ser racionales.

Pero, aunque los cancunenses pensamos que ningún político podía agudizar la crisis, estábamos equivocados. Otro iluminado llega al poder, t usando al PRD como franquicia. Es Gregorio Sánchez, cantante grupero, locutor de radio Turquesa, pastor cristiano, a modo y con una ambición desmedida. Nuevos créditos al municipio de miles de millones de pesos, una fundación evangélica como grupo de gestión proselitista y otro de gatilleros para imponer su poder. Acabó en la cárcel acusado por las autoridades federales de lavado de dinero, crimen organizado y demás, aunque lo del tráfico de ilegales cubanos, jugoso negocio en manos de su mujer Niurka Sáliva, no llegó a presentarse.

La época de los junior

Pero Cancún aguanta todo y para muestra lo que nos tocó como gobernantes en los ejercicios siguientes. El gobernador de turno, Roberto Borge aupó al cargo a Paul Carrillo, joven cancunense, emergido del frente juvenil revolucionario, procedente de una reconocida familia local relacionada con políticos de Chetumal. En principio era lógico que esta nueva generación llegara a la administración, aunque la desgracia es que el junior alcalde se rodeó de puros junior amigos y crearon un gabinete municipal de ambiciosos muchachos, sin ideología, o mejor dicho con la única ideología de robarse todo lo que pudieron.

Tras la salida de Paulito del cargo, nos dejó a sus amiguitos allí. Esta vez como titular le tocas a otro junior, Remberto Estrada, un Niño Verde, cuyo único mérito era el de ser el heredero de un imperio del transporte por autobuses, propiedad de sus papas. Realmente, la que gobernó fue su madre, mientras él y sus íntimos vivieron la dulce vida en las mejores fiestas y antros de Cancún.

Mientras esta colección de alcaldes se sucedía, la infraestructura urbana de Cancún brillaba por su ausencia. Ni una sola obra de infraestructura vial fue inaugurada en los últimos doce años, y tras el abandono la situación del tráfico en la ciudad, se han convertido en un problema.

Y ahora, nos toca ser gobernados por la locutora Mara Lezama, capricho de Gastón Alegre. Y, lo curioso es que la señora ha vuelto a colocar a los funcionarios anteriores en los mismos puestos. Si ya sabían robar, ahora les será más fácil.

Pobre Cancún, con estos personajes tan “honrados” al frente, ¿qué futuro le puede esperar?

Comentarios: koldocastillo@hotmail.com

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