Tener menos gobierno es tener más prosperidad

 

jefferson

N. Mario Rizzo M.

 

(A partir de una sugerencia de Eduardo Larralde Ledo quien además de sugerir el tema hizo la traducción libre del artículo y corrigió el texto).

Dicho artículo que aparece en el número de diciembre 2018 de la revista World Oil editada en Houston, Texas, dedicada, como su nombre sugiere, al mundo de la industria petrolera (oil and gas) en sus dos grandes ramas: prospección, extracción y transportación, y procesamiento, almacenamiento y distribución, lo que en inglés se conocen como “upstream y downstream”, nos propone reducir el papel del Gobierno.

El trabajo de marras se titula “The government which governs least governs best” (El gobierno que gobierna menos gobierna mejor).

El artículo se enfoca, como es lógico, a la aplicación de ese postulado a la industria petrolera y energética en general, pero, a partir de sus primeros párrafos deja claro que su alcance es general.

“El gobierno que gobierna menos gobierna mejor” es una cita que a menudo se le atribuye al presidente de EE.UU. Thomas Jefferson (1801-1809), aunque tal atribución parece ser errónea. La fuente real de la cita más probable es un relato de Henry David Thoreau, publicado en 1849, titulado “Resistencia a la Gobernación Civil (Desobediencia Civil)”.

Independientemente de qué figura pública lo dijo primero, como regla general, la industria de petróleo y gas refrenda su lógica… (Prosigue con el análisis de la influencia que se esperaba tuvieran en esa industria, en los EE.UU., una potencial medida congresional y las elecciones de medio término ya celebradas).

Desde el nacimiento del liberalismo se aboga por la reducción del papel del Estado al mínimo necesario (Estado mínimo), desde un sentido civil para el respeto de las libertades básicas, es decir el Estado debería encargarse de la seguridad (ejército y policía para garantizar las libertades ciudadanas) y de la justicia (poder judicial independiente del poder político). En ningún caso el Estado debe servir para ejercer la coacción de quitar a unos individuos para dar a otros, y deben ser los agentes privados los que regulen el mercado a través del sistema de precios, asignando a cada cosa el valor que realmente tiene, al menos así lo define la Wikipedia.

El artículo hace referencia a Jefferson como posible autor de la cita, quien ciertamente fue promotor de la reducción del Estado Federal, pero sin detrimento de las facultades de los Estados miembros de la Unión. Fue sin dudas un liberal a medias, al menos en este tema. Jefferson fue el Da Vinci de los EE.UU., lo único que no pintó la Gioconda, por eso un día que Clinton reunió en la Casa Blanca a los más encumbrados científicos y pensadores de su país expresó que nunca antes hubo bajo ese techo tanto saber, excepto cuando Jefferson residía allí.

  1. D. Thoreau sí fue un firme defensor del gobierno limitado y del individualismo. Esperaba que la humanidad pudiera potencialmente tener, a través del auto-mejoramiento, un tipo de gobierno que “no gobierna en absoluto”, pero ante la necesidad de distanciarse de los anarquistas de su época, escribió: “Yo no pido que no haya un gobierno, sino un gobierno mejor”. Sus tesis están claramente expresadas en el libro Desobediencia Civil, su obra más famosa.

Pudiéramos preguntarnos ante todo si esta idea, aparecida en la primera mitad del Siglo XIX, goza de actualidad. El mundo de hoy, el de los monopolios transnacionales y la globalización, nos podría llevar a pensar en la necesidad de que este también debe ser libérrimo.

Acaso hoy en día la cuestión sería despojar a las naciones-estado de su poder civil para entregarlo, más de lo que ya es, a las élites multimillonarias. Quizás un mundo “gobernado” por ese reducido Club que se reúne anualmente para coordinar políticas y acciones, el cual por cierto tuvo su reunión de 2019 hace unos pocos días en Suiza, con la presencia casi secreta de Mike Pompeo.

Es cierto que Oferta y Demanda, de bienes, artículos, mano de obra, etc., es una ley natural, no creada por el hombre cuando para transformar al mundo, en lugar de explicarlo, propuso otro camino y hubo que “inventarle” leyes.

Pero lo cierto es que a algo más de 100 años de iniciarse el progresivo establecimiento de regímenes, diversos entre sí y contradictorios a veces, donde el Estado asumía un papel preponderante y donde se aplicaron normas fruto del pensamiento humano y no de la evolución de la sociedad en su esencia económica, puede pensarse  que un exceso de gobierno no permite el total desarrollo de las fuerzas productivas, eso sin hablar de gobiernos fascistas o dictaduras criminales.

Nos encontramos entonces en una disyuntiva. Reducir el Estado para la total liberación de las fuerzas productivas bajo las leyes del mercado, o encontrar un Estado de nuevo tipo capaz de proporcionar las vías del desarrollo sin abandonar los principios de justicia social y equidad.

Fuera fácil decidirse por una u otra vía si, como sabemos, no viviésemos en un mundo globalizado, donde potencias hegemónicas trazan pautas y determinan relaciones comerciales, financieras, y de todo tipo.

Intentos por encontrar una tercera vía no han faltado. La socialdemocracia de los países nórdicos es un ejemplo, como lo es el socialismo de mercado establecido en Viet Nam y China con excelentes resultados en cuanto al crecimiento y desarrollo.

Pero de decidirse todos por esa tercera vía seguramente las naciones que detentan el poder económico y financiero tratarían por todos los medios de neutralizarlos, como ahora ocurre contra China.

El dilema actual de la humanidad es ante todo encontrar fórmulas para asumir el envejecimiento poblacional, la enorme cantidad de personas que habitará el mundo en breves años, el agotamiento y salinización de las tierras cultivables, el aumento del nivel del mar y la desaparición de islas y partes de estados continentales, los requerimientos alimenticios a enfrentar en breve plazo, la desertificación y las sequías e inundaciones, el agotamiento de la capa de ozono, etc.

Si para enfrentarlo se requieren Gobiernos fuertes, un único Gobierno universal, Gobiernos mínimos, hay que averiguarlo de inmediato, pues de no hacerlo nuestros biznietos no tendrán que preocuparse por lo uno ni por lo otro… habrán perecido.

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