Sí a la Republica española, no a la monarquía impuesta

monarquia española

Luis Castillo

Hace apenas un par de meses, el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió al Rey de España una carta proponiéndole que en aras de zanjar las barbaridades del pasado, cuando la Nueva España era su colonia, se cometieron en nombre de la cristiandad y de la Corona. Las matanzas indiscriminadas de habitantes autóctonos, la esclavitud en forma de encomiendas, el saqueo y el robo de bienes culturales y físicos, pidieran un perdón público, tal y como ya lo había hecho el Estado español en el caso de los cerca de 500,000 judíos sefardíes expulsados de la península ibérica por los reyes católicos.

Los medios de comunicación españoles, al igual que los púlpitos de derecha españoles pusieron el “grito en el cielo”. Cómo se atrevía el Presidente del país donde más castellano hablantes hay en el mundo, México, a reclamar a su alteza real semejante ofensa.

Hoy, a ochenta años de que el barco Sinaia trajera a México el primer grupo de refugiados españoles Republicanos, que tuvieron que abandonar su país para no ser masacrados por las fuerzas fascistas del general Franco, López Obrador rindió un homenaje a aquellos, entonces niños, que tras muchos años en México tanto han contribuido al desarrollo económico y cultural de este país, aunque para los medios españoles este gesto del Presidente es interpretado como una forma de rehacer relaciones con la corona.

Pero la verdad es que el acto de homenaje al expresidente mexicano Lázaro Cárdenas y a los más de 20,000 exiliados que llegaron a nuestro país, nada tiene que ver con la Corona. Los que llegaron fueron españoles con la República en sus almas, gente progresista, igual que las autoridades que los recibieron en Veracruz.

Atrás dejaron una España que se negaba a abandonar sus ínfulas imperiales, las cuales el pueblo español rechazó con la instalación de la República como forma de Gobierno, el 14 de abril de 1931, pero que fueron aplastadas por el golpe militar de derechas el 18 de julio de 1936, contando para ganar una guerra cruenta de tres años con la aviación Nazi y las divisiones motorizadas de la Italia de Mussolini.

Alfonso XIII, bisabuelo del actual autoimpuesto monarca español, con el pomposo nombre de Felipe VI, tuvo que abandonar el país con las elecciones en que se promulgó la República, pero el dictador Francisco Franco colocó como su sucesor al frente del Estado al padre del actual monarca, Juan Carlos I. Los españoles nunca votaron por esta dinastía.

Como una muestra palpable de cómo se las gastan los nietos y bisnietos de Franco, bastaría leer los mismos periódicos españoles, donde sin empacho señalan que los miembros de VOX, el nuevo partido de extrema derecha, está pretendiendo un presupuesto erogado de las arcas públicas, para reivindicar la imagen de la conquista y enfrentar lo que ellos llaman la “leyenda negra” que puso en evidencia las atrocidades de aquellos aventureros, solapados por una monarquía que solo pretendía su grandeza a costa del sufrimiento de los pueblos americanos.

Comentarios: koldocastillo@hotmail.com

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