Y AMLO viajó, pero nada resolvió

Sargazo en Quintana Roo

Luis Castillo

Fiel a su forma de hacer las cosas, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador visitó, en los tres últimos días, el estado de Quintana Roo. Habló, abrazó, prometió, pero al regresar a la Ciudad de México, ha dejado entre la gente la sensación de que todo sigue igual y que las medidas para devolver la tranquilidad a la gente tardará en llegar.

El Gobernador del estado, Carlos Joaquín González, tuvo la oportunidad de exponer, a él y a su séquito, los múltiples problemas que afectan al estado. La violencia, la invasión del sargazo, los desequilibrios que el éxito turístico ha traído aparejados, la conservación de la costa, arrecifes y selva, todo le fue presentado al Presidente.

Lo más urgente a enfrentar es la caída en la ocupación hotelera producto de la contaminación de las playas por sargazo arrastrado por las mareas y la violencia que el crimen organizado ha traído a la entidad. Hasta ahora, y ya van un par de años de ello, las autoridades estatales han tenido que enfrentar ambos problemas casi en solitario, usando sus propios y limitados recursos humanos y financieros.

Ahora, el Presidente en su rueda de prensa matinal anuncia por un lado, el establecimiento de la Guardia Nacional para sellar la frontera sur y enfrentar a los carteles de la droga y del tráfico de personas, junto a un plan, puesto en manos de la Marina Nacional, con el objetivo de evitar el arribo de cientos de miles de toneladas de sargazo hasta los arrecifes y playas del Caribe Mexicano. En lo policial es una buena noticia el despliegue federal, pero en cuanto al manejo del problema de la marea de sargazo, la lentitud de la reacción federal hace temer que este verano tendrá que seguir el combate a su arribo con los recursos locales.

La Marina prepara su acción en un plazo mínimo de dos meses, para incorporar la primera barrera marítima antisargazo, para entonces la mayor masa de estas algas ya habrán llegado a la costa y una vez más, como ha sucedido hasta ahora, el esfuerzo estatal será el responsable de enfrentar el problema.

Y no solo lento se vio el Presidente en su conferencia, ya que en otros temas expuestos por los periodistas locales discreparon del tradicional optimismo presidencial, al presentarle cifras distintas a las oficiales, tanto en la incidencia de crímenes y asesinatos, como en los graves problemas que sufre la sociedad local.

En suma, se esperaba mucho más de la visita presidencial y no la repetición de los mismos discursos ideológicos. Son ya siete meses de repetir los mismos eslóganes políticos, de culpar a los gobiernos anteriores de todos los males del país, pero de una inacción oficial que está llevando a la paralización económica del país. Mucha teoría, pero poco movimiento.

Le queda, pues, al Gobierno estatal, la misión de seguir empujando el desarrollo económico y social de Quintana Roo, porque desde el centro apenas llegan esperanzas a mediano plazo.

Comentarios: koldocastillo@hotmail.com

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