¿Han dado frutos las remodelaciones en el centro de Cancún?

 

 

Víctor Galván

 

Desde hace muchos años el centro de Cancún comenzó su declive, una caída libre en el deterioro de su imagen que ha afectado gravemente la actividad económica de la zona, la cual se ha desplomado a niveles de abandono, aunado a la creciente inseguridad que afecta a toda la ciudad.

El anuncio de las remodelaciones urbanas siempre ha estado acompañado de declaraciones oficiales triunfalistas, en el sentido de que las obras impulsarán la actividad comercial. En el caso de Cancún no ha sido así.

En 2015 se anunció con bombo y platillo la remodelación de la avenida Yaxchilán, siendo presidente municipal Paul Carrillo de Cáceres. Se presumía de la obra que se llevaba a cabo gracias a las gestiones del entonces gobernador Roberto Borge Angulo, a cargo de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra). De acuerdo al proyecto, se contemplaba el mejoramiento general de la zona, con la construcción de pasos peatonales, banquetas, guarniciones y cableado subterráneo, entre otros aspectos, lo cual era una petición de los empresarios de la zona.

La inversión fue de 25 millones de pesos provenientes del gobierno del estado, más 20 millones de pesos de la administración municipal, a través del Fondo Metropolitano, para invertir en cinco supermanzanas del centro de Cancún.

De acuerdo a los boletines oficiales de la época, la obra traería “gran beneficio para potenciar la actividad comercial y turística, ya que será una zona más atractiva y segura para los paseantes locales y extranjeros”.

 

 

Remodelación de la avenida Tulum

La primera ocurrió en 2014, con inversión de 50 millones en su etapa inicial, provenientes en un 50 por ciento de la Secretaría de Turismo federal y 50 por ciento del estado, también bajo el mandato de Borge Angulo y de Paul Carrillo en Benito Juárez. Se alardeaba del rescate de la zona centro comprendida entre las avenidas Cobá y Uxmal.

Incluía cableado subterráneo de teléfono, mil 320 metros lineales de tuberías de la red de agua potable y mil 297 metros lineales de la red de drenaje sanitario, a cargo de CAPA y Aguakán; área peatonal, ciclopista, consolidación de áreas verdes, alumbrado público, pasos peatonales, señalización y mobiliario urbano.

Unos años más tarde, en 2018, bajo la administración de otro junior, verde, Remberto Estrada Barba, se realizó otra remodelación de la avenida Tulum, que consistió en sustitución del adocreto en mal estado en la lateral norte, la cual se convirtió en peatonal, trabajos de infraestructura subterránea, introducción de redes por parte de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de televisión por cable, además de colocación de bustos de personajes ilustres en distintos puntos de la lateral del palacio municipal lo cual, se presumía, sería un atractivo que atraería a turistas a la zona.

La obra fue denominada “Peatonalización de la Avenida Tulum”. ¿El resultado de todos esos millones de pesos invertidos? Es más que visible. Un rotundo fracaso.

Remodelaciones van y vienen y no han sido la solución a los graves problemas de la zona, porque por sí mismas estas obras no pueden serlo. La reactivación económica se ha quedado en buenos propósitos, pues los trabajos de remodelación no han estado acompañados de acciones efectivas que revitalicen el deteriorado centro de Cancún. No hay programas que impulsen a los distintos giros comerciales y que sirvan como “ganchos” para atraer a los turistas, que cuando acuden a la zona urbana lo hacen para surtirse de compras en supermercados o para adquirir artesanías en el Mercado 28 y alrededores.

El problema del centro no es nuevo, ya desde la década de los 90 locatarios de la avenida Tulum pedían extender sus comercios hacia el frente, con exposiciones de sus productos, acompañado esto de eventos artísticos y culturales, con la debida promoción en hoteles para atraer a los visitantes. Hasta ahora eso no ha sucedido y la Tulum luce semidesierta y con locales abandonados.

Esta misma situación ocurre en la Yaxchilán, En las noches su aspecto es lúgubre y desolado, pues a pesar de la inversión siguen cerrando locales debido a la inseguridad, en detrimento de la economía de empresarios y la pérdida de empleos para la clase trabajadora. Y lamentablemente esta situación parece no tener fin.

 

 

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