Cuba nada contra la corriente…y Resiste

 

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N. Mario Rizzo M.

 

Transcurrida la primera mitad de 2019 Cuba sigue arrastrando las mismas penurias con las que inició un año que, sin dudas, parecía muy difícil y lo ha sido.

El recrudecimiento del bloqueo norteamericano, que ahora amenaza también a toda entidad que invierta o negocie con empresas cubanas, unido a bajos niveles de productividad, endeudamiento externo, bolsa negra y corrupción a pequeña escala pero muy generalizada, habían anunciado la posibilidad de caer en otro Período Especial como en los 90 del pasado siglo.

La nueva dirección del país, que se califica a sí misma como de continuidad en los empeños de construir un socialismo a lo cubano y de ir “por más” a pesar de agresiones y errores, marcó un primer gol político al aprobar en el pasado febrero la nueva Constitución con amplio respaldo popular.

La Asamblea Nacional del Poder Popular se reunió en julio, aprobó varias leyes que no influyen directamente en propiciar un cambio en el escenario económico, pero dedicó muchas horas, en comisiones y plenarias, a realizar un diagnóstico crudo y amplio sobre la situación actual.

Corregidos los datos del cierre de 2018 se asegura que Cuba creció, en ese año, algo más de un 2% en su PIB, y que para el presente alcanzar algunas décimas por encima del 1% dependerá en primer lugar de reducir importaciones, aumentar las exportaciones, poner en máxima explotación la industria y el agro nacionales, maximizar los ahorros de todos los recursos, eliminar el robo de combustibles y otros productos, pero sobre todo de implantar con efectividad el paquete de ajustes denominados conceptualización y aplicación del nuevo modelo económico.

Un ambicioso programa que llega hasta el 2030 debe orientar toda la estrategia pública, para lo cual se cuenta con la cooperación de Rusia y China con inversiones muy fuertes sobre todo en energía y transporte, y una ampliación de la inversión extranjera en turismo e industria.

Lo cierto es que no hubo nuevo Período Especial, que los mercados se han ido estabilizando y, que pese a las numerosas dificultades, las personas tienen otra percepción de la situación, menos desfavorable.

Recientemente se decretó un aumento salarial para el sector presupuestario (salud pública, educación, administración pública, etc.), la elevación del salario básico y una subida de las pensiones. Para que tales incrementos, que presionarán más al mercado, no se diluyan a través de un aumento de los precios se ha diseñado una ofensiva legal que pretende congelar los mismos a los niveles previos a tales medidas; lo cual, hasta ahora, ha funcionado.

La Asamblea Nacional del Poder Popular fue precedida por Congresos de Economistas y de Intelectuales y Artistas, además de por la tradicional reunión del Comité Central del Partido Comunista. El propio Presidente Díaz-Canel manifestó que muchas de las medidas que se adoptan, y se adoptarán, fueron propuestas en estas reuniones, pero sobre todo escuchando a la población en las interminables visitas que todo el aparato gubernamental realiza a todas las provincias y municipios.

Si bien es cierto que muchas personas calificadas, y no precisamente contrarias al “socialismo cubano”, habían sugerido medidas más radicales, parece haberse alcanzado un consenso y los cambios seguirán realizándose de forma cautelosa.

Sobre la situación social me atrevo a citar a Marcelo Colussi del sitio: http://www.alainet.org/es en “América Latina en movimiento”, que escribió:

Cuba está llena de problemas, de contradicciones; si queremos ser más duros incluso: de mezquindades y flaquezas. Pero si la imposibilidad de caminar tranquilas (sin violación sexual a la vista) y tranquilos por la calle es el gran déficit de las sociedades actuales –de las de América Latina en especial, pero no sólo, pues el fenómeno va expandiéndose en forma global–, si andar de noche pasó a ser un drama de proporciones gigantescas dada la inseguridad reinante, si en cualquier esquina nos pueden asaltar o sabemos que no tenemos que entrar en “zonas rojas” (rojas, no por socialistas…, valga la aclaración) porque una mara ya no nos dejará salir en paz, si gastamos tantos recursos en seguridad (alambradas, policías privadas, sistemas de alarma, cárceles de máxima seguridad, vehículos blindados, guardaespaldas, telecámaras y perros guardianes, etc., etc., etc.), si todo eso es el principal problema de nuestros días, la “dictadura” cubana no lo presenta. Una dictadura que cuida a su gente… ¡Vaya dictadura!, ¿no? Y decir que la gente quiere huir de la dictadura no es buen argumento, porque de todos los países latinoamericanos su empobrecida población sigue huyendo a diario hacia el ¿paraíso? del norte, pese a que en el camino se encuentre con un verdadero calvario rumbo al american dream.

 Cuba no será un paraíso seguramente, pero al menos está más lejos del infierno que todos los otros países hermanos de la región. Sus índices de criminalidad lo dicen.

De que Cuba nada contra la corriente no hay duda, lo interesante y aleccionador es que…Resiste.

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