Correo postal, un servicio que agoniza

Konaté Hernández

CANCÚN.— Semi abandonadas y descuidadas se encuentras las oficinas del Servicio Postal Mexicano (Sepomex), o Correos de México, que se ubica en la Supermanzana 28, sobre la avenida Xelha con Sunyaxche, lo que es debido a la falta de usuarios de este servicio sustituido hoy en día por las nuevas formas de comunicación, inmediatez y alcance que estas tienen.

Debido a lo anterior, desde diciembre del 2017, Sepomex dio de baja a 39 elementos de 75 con los que contaban, para quedarse solo con 36 carteros que prestan el servicio de entregar la paquetería hasta el domicilio que este les marca como destinario.

En este sentido el empleado postal Jesús Valle Mena, cartero desde el 2008, indicó que desde hace dos años (diciembre de 2017), las oficinas operan solo con 36 elementos, debido a que de los 75 que eran, se tuvo que dar de baja a 36 empleados que daban el servicio de reparto, entre otras cosas por la baja asistencia de usuarios que utilicen este servicio que además ha decaído, debido a que el público no tiene la certeza de que llegue a su destino el envío o carta, por lo que ahora solo se dedican a repartir documentos de pago como recibos telefónicos, adeudos de centros comerciales que reemplazaron las tradicionales cartas, sustituidas a la vez por la inmediatez de la nueva forma de comunicación, como la tecnología y las redes sociales.

Esto además de que aquellas históricas cartas no tienen la seguridad de llegar a su destino al carecer de un numero de guía o registro, por lo que hoy en día muchos usuarios prefieren utilizar el servicio de Mexpost, donde se pesa el sobre o carta, se proporciona la guía numérica para poder ser rastreado y tener la certeza de que llegue a su destino, aunque el costo es de 35 pesos el sobre normal, pero también cuentan con el servicio de paquetería que depende del volumen y del lugar a donde vaya, y tiene un costo de 60 pesos por kilo; mientras que una estampilla en correo tradicional tiene un valor de 7 pesos a nivel nacional y puede tardar hasta 20 días en llegar a su destino, y para enviar al extranjero se utilizan tres estampillas con un precio de 21 pesos, y tarda en llegar hasta un mes, dependiendo del destino internacional.

El reparto se realiza de lunes a viernes, de 8 de la mañana a 4 y media de la tarde, y los sábados de 9 de la mañana a 1 de la tarde, una camarilla de tan solo 36 carteros que trabajan en el reparto de la paquetería en Cancún, labor que realiza Jesús Valle Mena desde el 2008, cuando llegó a vivir a esta ciudad procedente de Tunkas, Yucatán, debido a la situación crítica por la que atraviesa el país, pero que ha sido de un gran apoyo al contar con recursos económicos para enviar a su familia y que cada quincena obtiene así llueva, truene o haya ciclones, como una remuneración a su labor de cartero en esta ciudad, subrayó Valle Mena.

El ocaso de una tradición

En noviembre de 2013, en entrevista para Últimas Noticias, Jorge Yam Salazar, actualmente jubilado después de 33 años de servicio y que en aquel entonces se desempeñaba como cartero, relató que los medios de comunicación electrónicos y digitales, como las modernas redes sociales, habían ya rebasado por mucho el correo tradicional y a telégrafos, a pesar de contar estos con modernos aparatos para transmitir a una mayor velocidad los mensajes de sus usuarios o cualquier parte del país o del mundo.

Recordó que durante sus inicios como cartero se podía apreciar que ciertas cartas llegaban con aroma a perfume “de siete machos”, como él mismo las llamó, de mujeres que tenían a sus esposos o prometidos trabajando en Cancún, por lo que realizaba su labor con gusto y entregar las misivas a sus destinatarios con la mayor prontitud, y que llegaban de orígenes remotos tanto nacionales como internacionales, y que en la actualidad con pocos teclazos la gente envía o recibe mensajes, por lo que en la actualidad los principales clientes de Sepomex son las empresas bancarias, de telefonía y empresas de revistas que hacen llegar a todos sus usuarios a través del tradicional correo, mientras que las cartitas de amor y desamor con olor a perfume dejaron de escribirse desde hace mucho tiempo.

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