Atilio Borón: El futuro de América y la ultraderecha

Atilio Boron
«Pese a todo, yo no diría que se inicia un ciclo de derecha en América Latina. No hay evidencia», dijo Atilio Alberto Borón. Foto: Emilia Rothen.

Camilo Espinoza

(Tomado de The Clinic)

 

Atilio Alberto Borón (76 años) es doctor en ciencias políticas de la Universidad de Harvard, académico de la Universidad de Buenos Aires y una de las voces más relevantes de las ciencias sociales en América Latina. Es precisamente todo lo que uno se imagina: un intelectual argentino de izquierda, muy culto, con acento bonaerense y vozarrón gastado por el exceso de cátedras. Eso sí, sorprende su conocimiento de Chile y manejo del Twitter.

 

— ¿Cuáles son las explicaciones suyas del retroceso de los gobiernos progresistas y el auge de la derecha?

—En algunos casos, esos gobiernos han estado en un plazo bastante largo y evidentemente hay un desgaste. En segundo lugar, el clima económico internacional ha sido muy desfavorable. Entonces, sostenerse en el gobierno y poder gobernar en función de un proyecto, si tú quieres, redistribucionista e igualitario, se transforma en algo cada vez más difícil. Fíjate en las preocupaciones que hay aquí en Chile ahora por la baja en el precio del cobre. Imagínate países que tienen una gran debilidad desde el punto de vista de sus exportaciones, Venezuela con el petróleo, Bolivia con el litio, la soja en Argentina y Brasil, evidentemente ha restado impulso. En tercer lugar, porque son gobiernos que han cometido errores como todos los gobiernos del mundo. Yo tengo un doctorado en ciencia política, si tú me dices que mencione un solo gobierno que no haya cometido errores con cierta frecuencia, soy incapaz. Lo cometieron los noruegos, los suecos, los suizos, los finlandeses. Pero de todas maneras, son gobiernos que están siendo sometidos a un ataque permanente. Me resultaría mucho más convincente la crítica a esos gobiernos si se los dejara solos a ver qué tal funcionan.

A ver, ¿cómo resultaría Cuba si no tuviera que resistir 60 años de bloqueo? Porque así es muy difícil gobernar bien. Es como si tuvieras un negocito aquí en Plaza Italia, te pongo cinco matones que no dejan entrar a nadie que pueda irte a comprar, tampoco te dejan salir, te roban el autito que tenés afuera, se dan cuenta que tenés un depósito en una cuenta del banco, van y te la incautan. Cada vez vas a tener más dificultades para sostener tu negocio. Pese a todo, yo no diría que se inicia un ciclo de derecha en América Latina. No hay evidencia. Al menos, no todavía. Macri está con gravísimos problemas, una economía devastada, un PIB que ha decrecido en los últimos dos años. Brasil está en un proceso acelerado de desindustrialización, de caída del PIB, en medio de explosiones de autoritarismo y opresión. En las favelas la vida se ha transformado en un infierno.

— ¿Y qué pasa con la situación venezolana, que en su momento era el paladín del socialismo del siglo XXI con Hugo Chávez  y ahora está complicada?

—Está muy complicada (recalca el “muy”). Para entender lo de Venezuela hay que entender la génesis de todo esto. Estados Unidos nunca aceptó que un gobierno como el de Chávez recuperara el petróleo para los venezolanos. Entonces, montó el Golpe de Estado del 11 de abril del 2002 que fue reconocido por el gobierno de Ricardo Lagos en Chile, en el que era ministra Michelle Bachelet. Chávez se recompuso porque la gente lo reinstaló en el poder y se inició un ciclo donde se le sacó del juego. A partir de ahí hay una agresión en contra de Venezuela, un país muy dependiente, monoexportador, ellos exportan petróleo, nada más. Evidentemente el gobierno tiene muchos problemas.

A todo esto, viene Jimmy Carter y dice que el sistema electoral venezolano es más transparente, más puro y más confiable que el de los EE.UU., pese a lo cual se instala la idea de que ahí no hubo elecciones libres, que hubo fraude, que esto, que lo otro, cosa que nunca han logrado probar. Imagínate que después aparece un loco que sale a Plaza Italia y dice “yo soy el nuevo Presidente de Chile, me autoproclamo Presidente de Chile”. A los cinco minutos hay un tweet de Donald Trump en persona diciendo que reconoce a este loco. A Juan Guaidó no lo conoce nadie en Venezuela, yo averigüé, estaba allá. ¿Quién es este tipo?

A partir de ahí se intensifica una ofensiva brutal y evidentemente Venezuela está sufriendo gravísimos problemas humanitarios. Encima, tienes una oposición que no aceptó el veredicto de las urnas en el 2014 y en el 2017, que destruyó buena parte de las instalaciones físicas del país, que agarraba gente en la calle que, por portar caras chavistas, les rociaban gasolina, les prendían fuego y los mataban. Cosa que el informe de la señora Bachelet ni menciona, para su eterno deshonor. Puedes mencionar la represión de Maduro que ha ejercido contra manifestantes. Muchos de ellos híper violentos, que venían de lanzar una bomba incendiaria en una sala infantil de un hospital, por ejemplo. ¿Qué haces con esa gente? ¿Te sientas a rezarle o usas el poder del Estado para restablecer el orden?

—En ese marco, ¿cuál es el rol que le corresponde al resto de la izquierda latinoamericana, entendiendo que Venezuela ha generado debate y hace poco Pepe Mujica la calificó de “dictadura”?

—Bueno, tiene que ganar las elecciones y tiene miedo a que el electorado de clase media del Uruguay se le dé vuelta. Como ya se ha instalado la idea esa -de pronto abre su bolso y saca una serie de imágenes-. Cuando empiezan a decir lo de la dictadura, es un argumento que tiene un impacto muy fuerte. Te voy a mostrar esta foto -me muestra la imagen de un hombre con una polera que dice “Maduro, Coño e’ tu madre”-. ¿Sabes quién es este señor?

—No, no sé.

—Es un alcalde que llegó vestido así a cumplir sus funciones. Después volvió a su casa, sale con sus chicos. Este tipo no tiene ningún problema. ¿Qué clase de dictadura es esa? ¿Qué hubiera pasado si en Chile, no un alcalde, salías vos con una camiseta que dijera “Pinochet Hijo de Puta”? ¿Cuánto durabas? ¿O en Argentina con Videla? Cinco minutos y desaparecías de inmediato. Los que dicen que Venezuela es una dictadura están hablando tonterías o hacen un cálculo para quedar bien con los poderes dominantes. ¿Por qué la izquierda se pliega a esa campaña? Me gustaría que esta izquierda confundida que hay en toda América Latina deje de repetir el discurso de la derecha. Ellos piensan que abuenándose con la derecha, los van a dejar gobernar. Es de una inocencia… está bien para un niño de jardín de infantes. Ellos tienen el poder firmemente en sus puños, dominan el capital financiero, los medios de comunicación y tienen la justicia en el bolsillo. Es de una ingenuidad terrible.

—Acá en Chile, la izquierda democrática se ha articulado en torno al Frente Amplio. Uno de sus diputados, Gabriel Boric, ha hecho declaraciones sobre Venezuela. Él fue dirigente estudiantil…

—Sí, lo conozco.

—Le cito textual lo que dijo: “Tengo la convicción de que tal como condenamos la violación de los DD.HH. en Chile durante la dictadura, los golpes blancos en Brasil, Honduras y Paraguay, la ocupación israelí sobre Palestina, o el intervencionismo de EE.UU. desde la izquierda debemos condenar con la misma fuerza la restricción de las libertades en Cuba, la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua, la dictadura en China y el debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela”. ¿Qué le parece?

—Dile que le recomiendo que haga una licenciatura en serio en ciencias políticas antes de hablar tonterías. Lo que está diciendo él me lo está diciendo un alumno de primera unidad, inmediatamente lo mando a marzo a estudiar. No tiene sentido. Mezclar en ese paquete China, Venezuela, Cuba, habla de una falta absoluta de profesionalismo. No sé qué profesión tiene, debe ser veterinario…

—Estudió derecho…

—Bueno, los abogados hablan de todo y no saben de nada. Lo que él dice es una aberración. Lo desafío a que vaya a algún debate en serio para hablar con gente que sepa para que pueda decir esa barrabasada. ¡Por favor! Es una pena, porque Boric de joven prometía ser algo diferente, lamentablemente ha envejecido 50 años de golpe al decir eso.

— ¿Sus proyecciones sobre Venezuela son optimistas o pesimistas?

—Muy pesimistas. En 2017, Rodríguez Zapatero estuvo haciendo una mediación entre la oposición y el gobierno de Venezuela en República Dominicana. Duró casi todo el año y se llegó a un acuerdo para pacificar la situación, normalizar, institucionalizar, una agenda de elecciones, etc. Se pusieron de acuerdo. Cinco minutos antes de que llegara a firmarse, llega una llamada del presidente Duque de Colombia diciendo que había recibido instrucciones de la Casa Blanca y que no había que firmar ningún acuerdo. La pregunta que yo le hago a Boric y a alguna gente de izquierda en Chile: ¿están de acuerdo que un presidente de América Latina pueda quedarse en el mando, solo si cuenta con el aval y el apoyo del gobierno de EE.UU.? ¿No les dice nada la historia de Chile? ¿No aprendieron nada de la historia de la Unidad Popular? ¿El papel siniestro de EE.UU. acá? ¿Cuánta gente murió por la intervención de EE.UU.? Esto no lo digo yo, son informes de la comisión Church que se llama “Covert Action In Chile 1963-1973” que demuestra cómo intervino la CIA para desbarrancar el gobierno de Allende antes de que fuera designado por el Congreso pleno. Estos críticos… ¿no conectan? ¿de dónde salió esta gente? Son extraterrestres, no viven en este mundo. No viven en Chile para empezar, o desconocen olímpicamente la historia chilena. Y si la desconoces, no podés hacer política en serio en Chile. Dedícate a otra cosa, lo digo cariñosamente y con todo respeto.

—Pasando a otro tema, ¿qué pasa con Cuba que ha vuelto a una posición desventajosa posterior a la elección de Donald Trump?

—Cuba está preparada para resistir un endurecimiento del bloqueo, que ya está ocurriendo. El bloqueo en el derecho internacional es un crimen de lesa humanidad, porque estás produciendo muerte, estás impidiendo que lleguen alimentos, medicamentos, acceso al agua, ante la indiferencia de la comunidad internacional. O sea, practicas una especie de genocidio de “guante blanco” ¡Esto es una dictadura a nivel mundial! Por eso digo estos amigos, todos estos que son tan duros en la crítica a la supuesta dictadura de Maduro, ¿por qué no hablan de la dictadura de Trump, que impide que terceros países elijan su destino? Acá hay un problema muy grave de formación teórica de una izquierda que por momentos parece analfabeta. O por lo menos, totalmente amnésica, desmemoriada de lo que ha pasado en su propio país.

Un hombre como Pepe Mujica que estuvo 13 años metido en un aljibe, ¿cómo puede ignorar el papel que el imperialismo desempeñó en Uruguay en su momento y no conectarlo con lo que pasa en el mundo de hoy? Es parte de un problema de formación de una izquierda que, por su incapacidad de llegar al poder, se entretiene con este tipo de especulaciones y conjeturas. Pero volviendo a lo de Cuba, creo que va a resistir igual. Hace 60 años que los vienen bloqueando y no les han podido quebrar la mano…

—Se ha hablado mucho de apertura…

—Sí, Cuba abre, pero Estados Unidos cierra. Cuba está abierta a que llegue inversión extranjera, a recibirla en función de las normas nuevas. Incluso la Constitución cubana da nuevas garantías para que pueda haber inversión productiva, que genere empleo, actividad económica y produzca más bienes. Pero Trump sanciona a las empresas que comercian e invierten en Cuba. Eso es lo que hay que denunciar. Trump es un tirano mundial y un genocida. A ver si lo decimos. Yo no puedo entender que hay una izquierda que se entretiene hablando de Maduro y no dicen ninguna palabra de los chicos refugiados que Donald Trump pone en una jaula y los separa de la familia. Quisiera encontrarme con alguno de estos y decirle: “¿Esto no te conmueve?, ¿No es un problema de Derechos Humanos, la izquierda no debe decir nada de niños enjaulados en la frontera norteamericana? ¿No debe decir nada que te matan cada dos días un líder indígena, negro, mulato o supuesto guerrillero en Colombia, en una operación de limpieza étnica brutal?”. No he visto nunca a ninguna de esta gente rasgarse las vestiduras ante lo que es un crimen interminable. ¿La señora Bachelet no considera que debe hacer algo o es que los Derechos Humanos son solo en Venezuela, y en Colombia no hay problemas, ni en Haití, ni en Paraguay, ni en Brasil, ni en Honduras?

— ¿Y en Argentina? ¿Cómo se ve el escenario, de cara a las elecciones presidenciales?

—Creo que hay chances razonables de que Macri pueda ser derrotado en las elecciones de octubre, en la primera vuelta. El gobierno que ha hecho ha sido desastroso, con problemas de todo tipo, megaendeudamiento externo, depresión económica, caída en los haberes de pensionados y jubilados, desempleo en alza, Pymes que cierran a diario, un país realmente estancado económicamente con una inflación que es el doble de lo que tenía Cristina. Se presentan con la locura del apoyo de Donald Trump, que ha obligado al Fondo Monetario Internacional a desembolsar la mayor ayuda en la historia del FMI a un solo país. Una cosa de locos y que demuestra que no es ninguna entidad económica independiente. Lo dijo Zbigniew Brzezinski, que fue gran estratego de Estados Unidos, quien dijo que el fondo es un departamento del gobierno de EE.UU. Efectivamente, Trump dijo “ayuden a Macri” y le dieron una ayuda del orden de los 57 mil millones de dólares. Una locura. ¿Crees que con eso hicieron una cantidad de obras públicas? No, la fugaron los amigos del rey. Fue un saqueo a gran escala. Ladrones de guante blanco como pocas veces he visto en mi vida. La corrupción es universal, más en el capitalismo que se potencia por el papel del dinero y la ganancia. Pero en Argentina, la corrupción de estos tipos no tiene precedentes.

— ¿Y las elecciones en Estados Unidos?

—Va a ganar Trump, desgraciadamente. Los demócratas están muy desprestigiados. Hillary Clinton no es mejor que Trump, vamos a ser claros. Hay nueve segundos que la condenan para toda la eternidad. Seguramente la habrán visto que ella está sentada y le comunican que mataron a Gadafi. “Fue, llegué y murió”, dijo ella. Es una hiena al servicio de los peores intereses del complejo militar-industrial norteamericano. Trump también, pero menos. Al tipo le interesa construir campos de golf, hacer construcciones. Pero Hillary Clinton es una lobbista. No hay alternativa. Bernie Sanders tiene un proyecto bien interesante, pero está muy mayor, tiene 80 años. Habla de socialismo, tiene toda la prensa en contra, va a ser muy difícil. Joe Biden es un personaje anti-carismático. Me parece que tenemos Trump para rato.

— ¿Cuánto miedo hay que tenerle a la ultraderecha en el poder, como Trump o Bolsonaro en Brasil, o lo que intenta José Antonio Kast en Chile?

—Son personajes muy siniestros. Gente que es capaz de hacer cualquier cosa. Las cosas que está haciendo Bolsonaro en Brasil no tienen nombre. Una agresión desembozada a todo lo que huela a populismo, recortó gastos en educación, le transfirió a empresas norteamericanas grandes laboratorios hechos por Petrobras, con fondos públicos a través de la Universidad de Rio de Janeiro ¡Se los entregó en bandeja! Además, avanza en la deforestación de la Amazonía, propone que cada niño tenga un arma y aprenda a disparar. ¿Esa es la propuesta que nos hacen para tener una sociedad mejor? Por eso te digo, esta izquierda que rasga vestiduras con Maduro es una izquierda de jardín de infantes. O se vende totalmente al poder o se resigna a quedar permanentemente como elemento decorativo de los gobiernos de derecha para demostrar que hay pluralismo en Chile. Están castrados políticamente de toda capacidad de hacer los cambios que hay que hacer.

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