Legislar, una gran responsabilidad

 

Congreso de Quintana Roo

Eduardo Lara Peniche

 

A lo largo de la historia de la humanidad una de las funciones más importantes en las distintas sociedades del mundo ha sido la administración de los recursos públicos y la justicia, por lo mismo, en todas las culturas quienes han sido los encargados de administrar los recursos de los gobiernos y la justicia fueron personas con cualidades que garantizaban sabiduría para dirigir las acciones de gobierno, administrar los recursos, así como inteligencia para mantener el equilibrio social.

En todas las sociedades antiguas la responsabilidad de gobernar recaía en personas de edad madura, quienes combinaban conocimientos, experiencia, madurez, inteligencia y fortaleza, cualidades que permitían asegurar una organización equilibrada en la que cada una de las clases sociales cumpliera con sus funciones para el bienestar común, sin embargo, la ambición de unos cuantos siempre ha sido el mayor obstáculo que han enfrentado las sociedades a través de la historia de la humanidad, y Quintana Roo no ha sido la excepción.

En casi cincuenta años de ser estado libre y soberano, de tener la facultad de ser gobernado por gente local o con arraigo, después del paso de quince grupos legislativos, hoy Quintana Roo enfrenta una crisis legal provocada por personas quienes sin la preparación y menos responsabilidad ostentan un cargo de elección que no han entendido, a pesar de presumir títulos universitarios o experiencia política, esos quienes secuestraron el Congreso del Estado y con eso también a los ciudadanos quintanarroenses lo único que demuestran es su desmedida ambición personal que en los hechos nos preocupa a quienes tratamos de entender lo que sucede y los intereses ocultos y oscuros que están detrás de todo ese entramado de ilegalidades y declaraciones irresponsables.

Si bien es cierto que un partido y sus aliados representan la mayoría en el Congreso, también es cierto que esos mismos NO representan a los electores de Quintana Roo, puesto que la participación ciudadana en la cual resultaron ganadores la mayoría y algunos se colaron gracias a los enjuagues legales realizados por la anterior legislatura, con una participación del 22% de electores, los cuales dividieron sus votos entre dos alianzas y tres partidos; es decir, entre cinco partes, cada uno de los 25 diputados de la XVI Legislatura representa, cuando mucho, al cinco por ciento de los ciudadanos del distrito electoral, por lo que estos personajes, por principio de cuenta deben entender bien que llegaron a ocupar una curul gracias a las leyes mañosas que aprobaron esos mismos a quienes atacan y que estar en un cargo de elección gracias a un cinco por ciento de los electores es una evidencia contundente de que, por principio de cuentas, NO TIENEN LEGITIMIDAD, puesto que los votos que los llevaron a donde están son de una mínima participación social y quien más agradecido debería de estar por las modificaciones a la Ley Electoral, por las cuales pudo colarse es quien se ostenta como Presidente de la Gran Comisión, esa Gran Comisión que desapareció gracias a las mismas reformas que permitieron a Edgar Gasca Arceo estar donde está.

Reza un dicho popular “no se puede chiflar y tragar pinole” y el grupo político de Morena y anexos que manipula Edgar Gasca está conformado por personas de muy dudosa calidad moral, incluido él mismo, quienes además de ser célebres por sus acuerdos oscuros con Félix González y Roberto Borge, dejaron más que claro que eso de respetar las leyes no es lo suyo puesto que a menos de cinco minutos de expresar que cumplirá y hará cumplir la Constitución Nacional, la Constitución Estatal y las Leyes que de ellas emanen, mirando en todo por el bien y prosperidad del estado y sus habitantes, al rendir protesta al cargo, inmediatamente desconoce una Ley Vigente y aplica una Ley Derogada con el argumento de que la Ley Vigente fue aprobada después de haber sido electos, argumento a modo, el cual hasta el mismo presidente de la república desechó en una acción similar que la bancada de morena pretendió hacer en la Cámara de Diputados y que gracias a la experiencia, sabiduría y valor de Don Porfirio Muñoz Ledo se frenó, expresando con toda autoridad las siguientes palabras que pasarán a la historia del Congreso de la Unión “chinguen a su madre, que manera de legislar” expresión que al parecer no fue entendida por Edgar Gasca Arceo y sus cómplices.

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