Cancún, muestra palpable de políticas ambientales erróneas

Cancún

Konaté Hernández

CANCÚN.— Este destino turístico es una muestra perfecta de la devastación que ha sufrido el planeta por factores como la crisis climática, suma de errores de las autoridades medioambientalistas y de gobiernos que han tomado decisiones erróneas. Al cabo de 20 años de construir edificaciones en la duna la consecuencia ha sido la perdida de playas a un alto costo de miles de millones de pesos con la afectación del hábitat natural de organismos y comunidades vegetales y marinas.

A este respecto la bióloga Patricia Pérez Espinosa indicó que el proyecto en Playa Delfines (Mirador), donde se pretende construir el hotel Gran Solaris, que constaría de 450 cuartos, 14 niveles, planta baja y dos sótanos, en un predio de 18 mil 844 metros cuadrados, por desgracia ya cuenta con los permisos para edificar sobre la duna donde anidan las tortugas marinas, especie que al cabo de 30 años se logró recuperar del peligro de extinción, pero hoy en día se pretende ponerla nuevamente en riesgo con la destrucción de Xcacel-Xcacelito, lugar considerado como una de las principales playas a donde llegan a desovar.

Ejemplificó que la tortuga marina tiene memoria, porque sólo llega a desovar en su etapa reproductiva a la playa donde nació y, desde luego, si al llegar no encuentra las condiciones para hacerlo, se desubica y se pone en riesgo, tal como les pasa a los cangrejos, manglares, dunas y las propias especies de plantas que ahí crecen, además de ser una barrera protectora contra los fenómenos hidrometeorólogicos, al cambiar el hábitat por edificaciones de hoteles.

Por ello es necesario hacer conciencia entre la juventud para que se una al movimiento de conservación del planeta bajo el slogan “Viernes por el futuro” o “Huelga de estudiantes por el Clima”, que significa sacrificar un día de clases a un alto costo, como reprobar materias y decir “-voy a perder clases, -¿tú que vas a hacer por esto-”.

Esto motivó a un grupo de estudiantes a presentarse afuera de las instalaciones de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para manifestarse contra las autorizaciones de cambio de usos de suelo y exigir se conserve el manglar y la selva, en vez de construir edificios y casas, pues el manglar es el hábitat de la mayoría de las especies del arrecife, donde se encuentran los nutrientes marinos se alimentan las especies, sirve para limpiar y purificar nuestro mundo, mientras los grandes consorcios hoteleros, muchos de los cuales son de inversión extranjera, al no llevarse nuestros recursos económicos a su país, solo generan algunas fuentes de empleos en Cancún mientras el capital se fuga, y acaban con nuestra riqueza natural y fortaleza en Quintana Roo, la población no ve el beneficio y ahora pretenden cerrar la única ventada al mar que le queda a la ciudad, como Playa Delfines.

De ahí la intención de este movimiento denominado “Viernes por el futuro” o “Huelga de estudiantes por el Clima”, para crear conciencia en la juventud de la necesidad de sacrificar por lo menos un día de clases, aun cuando sea un alto costo como reprobar una, dos o más materias, como dicen los jóvenes que apoyan esta causa, “voy a perder clases, ¿tú que vas a hacer por esto?”, asentó la bióloga Patricia Pérez Espinosa.

Por su parte Fernanda Callejo Pérez, estudiante universitaria, explicó que para llegar este punto los gobiernos desarrollan un plan de ordenamiento ecológico que hacen al fundar las ciudades, sin embargo estos planes se modifican y violan según la conveniencia de los actores políticos y del empresariado, situación que ha causado la destrucción de los ecosistemas, generando los abusos en los cambios de usos de suelo y provocar la crisis mundial en la que vivimos.

La cantidad de impactos generados por el desarrollo humano ha ocasionado la degradación de los ecosistemas naturales, como las dunas costeras, en Cancún y en el mundo, esto además de que al autorizar un proyecto donde al año se pierde el equivalente al tamaño de un país como Grecia en selvas y bosques, e incluso perder nuestras playas para construir sobre dunas, es por eso que el planeta ya no aguanta más cambios de uso de suelo o por lo menos Cancún ya no soportaría se construya un hotel sobre la única duna que le queda, como es el Morador en Playa Delfines, con el riesgo de perder la arena, sus playas con la afectación a las tortugas que llegan a desovar.

“Puede que tengan permisos para construir pero eso no implica violar las leyes de protección en beneficio de unos cuantos, esto porque desgraciadamente en la Constitución no existe articulo alguno en protección a las dunas, lo que les hace violar las leyes con al obtener los permisos”, asentó Fernanda Callejo Pérez.

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