Trump continúa arreciando el bloqueo a Cuba

Bloqueo USA

N. Mario Rizzo M.

(Especial para UNQR

 

LA HABANA.— Para el magnate presidente de los EE.UU. dar una vuelta de tuerca cada pocos día al bloqueo contra Cuba sigue siendo una obsesión.

Desde hace meses no pasa una quincena en que proclame una nueva prohibición, las cuales ya han hecho casi desaparecer todos los esfuerzos realizados por ambos países a partir de que Obama y Raúl Castro informaran al mundo se restablecerían las relaciones diplomáticas, interrumpidas desde hacía más de 55 años, al tiempo de ir emprendiendo diversos pasos en busca de una relación civilizada, aun cuando el objetivo de Obama era el mismo de todos los presidentes norteamericanos, desde hace casi 60 años, lograr un cambio de régimen político en Cuba, aunque por otras vías.

Puso en activo el ilegal y repudiado internacionalmente Título III de la Ley Helms-Burton; decretó sanciones financieras de todo tipo a quienes mantengan negocios con Cuba; incluyó empresas y hoteles en la lista de entidades prohibidas para gastar en ellas ni un dólar; suprimió los permisos a los cruceros para tocar puertos cubanos; creó un  cerco físico y financiero para evitar que petróleo venezolano llegue a Cuba, lo cual incluye hasta sanciones a armadores y navieras; prohibió viajar a Cuba a ciudadanos norteamericanos, salvo permisos muy complicados; amenazó con sancionar  a líneas aéreas que renten aviones a Cubana de Aviación; redujo el importe de las remesas que desde USA se envíen a familiares en Cuba; y por último, sin haber mencionado todas las medidas, gestionó la prohibición a las líneas aéreas norteamericanas a aterrizar en ningún otro aeropuerto cubano que no sea La Habana.

Y sí, es cierto que todas ellas pretenden asfixiar económicamente a la isla suprimiendo ingresos al Estado cubano, pero hay una arista de esa política que algunos analistas pasan por alto y que desde 1960 un Subsecretario de Estado definió como esencial, lograr descontento entre la población.

Haciendo que el transporte público, por falta de combustible, se haga más deficiente  irritará a los ciudadanos; si no llegan cruceros decenas de miles de artesanos y taxistas ven menguados sus ingresos; si arriban menos turistas los dueños de hostales o ciudadanos que rentan habitaciones sufrirán pérdidas económicas así como los propietarios de restaurantes y cafeterías; si Cuba no dispone de aviones los vuelos nacionales deben ser reducidos así como algunos internacionales con las consiguientes molestias a nacionales y extranjeros; si se reducen las remesas muchas personas verán menguados los ingresos y sus familiares en EE.UU. se molestarán también; si un cubano que viaje al vecino país vive en otra provincia ahora estará molesto pues debe ir hasta La Habana a tomar el vuelo y viceversa a su regreso. A todo ello debe agregarse la suspensión de servicios consulares de la embajada norteamericana en La Habana por lo que quienes deseen realizar trámites deben hacerlo desde un tercer país, y ya ni hablar de la drástica reducción de visas de todo tipo en incumplimiento de acuerdos binacionales.

Si todo esto no es un perfecto plan para crear descontento y angustias, es lo que más se le parece, y la prueba está dada en una serie de entrevistas que realizara un periodista del Nuevo Herald, donde algunos de los entrevistados, en minoría por cierto, declaraban que para evitar todo ese sufrimiento el gobierno cubano debía plegarse a las demandas de Trump.

Que alguno en la isla piense igual, no hay dudas; pero lo interesante es que tanto allá como aquí la mayoría de las personas critican la actuación del gobierno norteamericano, o al menos la consideran equivocada.

¿Qué busca Trump en medio de tantos problemas que confronta?

¿Mostrarse ante sus electores como un líder fuerte? ¿Crear focos de tensión que permitan desviar la atención pública? ¿Ganar posibles electores en La Florida?

Cualquiera o todos esos objetivos pueden ser, como también muestra de incapacidad manifiesta para ser Presidente de la primera potencia mundial.

No obstante sigue gozando del respaldo de amplias capas sociales, su Partido no le ha retirado la confianza, y muchos dicen que salvo se produzca un descalabro económico será reelecto en noviembre del 2020.

Todo parece indicar que los cubanos tendrán que seguir soportando el más largo y completo bloqueo a un pequeño país en la historia contemporánea. Los asesores de Trump aseguran que borrarán el socialismo de la realidad latinoamericana, los dirigentes cubanos afirman que hacen y harán lo necesario para resistir y crecer.

Sobre el tablero no hay más que dos opciones, perece ser que sólo una será vencedora y necesariamente tendrá que ser la de quienes muestren más dignidad y entereza.

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