La delincuencia no perdona ni a los fieles guadalupanos

guadalupanos en cancun

Konaté Hernández

CANCÚN.— Por muchos años, ni el calor tropical de Cancún, ni los varios kilómetros recorridos en procesiones, ni el intenso tráfico de la ciudad, provocaron un éxodo de los creyentes de nuestra Señora de Guadalupe.

Pero ahora, los fieles que forman las diferentes caravanas de fervor mariano, se encuentran con un nuevo enemigo, la inseguridad.

Ahora parecen poca cosa los retos sorteados por los antorchistas en carretera, el tráfico vehicular al llegar a Cancún, ante la creciente inseguridad de la que son víctimas. El riesgo de ser asaltados es mayúsculo, afirmó el rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de Cancún, padre Rafael Ruiz Padilla, L. C.

Sin embargo, como es costumbre desde el inicio de las novenas a la Virgen de Guadalupe y con una mejor organización durante los festejos, se espera una participación de poco más de 50 mil fieles, el equivalente a un promedio de 500 personas diarias; mientras que para la Misa de Gallo que oficiará Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L. C., a las 10:30 de la noche, y al término cantar Las Mañanitas, con una participación superior a 800 fieles procedentes de Quintana Roo y de la Península de Yucatán.

Y es que es difícil calcular el número de feligreses, porque desde el 11 de diciembre por la tarde hasta el día siguiente, el lleno es total, al grado de que tienen que sacar las bancas de las naves laterales para dar cabida al mayor número de gente, de ahí el cálculo de 800 peregrinos por día, tomando en cuenta que se preparan 11 mesas a los días previos al 11 y 12 de diciembre.

Ruiz Padilla dijo que le causa alegría ver el aumento de la feligresía, sin embargo también le causa tristeza ver el alto índice de inseguridad, situación que desmotiva la participación de antorchistas, los cuales ya no se atreven a correr solos, debido a que están a merced de ser asaltados por la delincuencia, además del peligro al correr por las carreteras y al tráfico al entrar a Cancún.

Historia

La historia del Santuario de Guadalupe es anterior a Cancún, cuando sólo era la colonia Puerto Juárez. Daban atención espiritual los padres misioneros de Maryknoll, enviados desde Isla Mujeres a lo que era una capilla de bahareque (bajareque), material utilizado para construir viviendas, compuesto de cañas o palos entretejidos, unidos a una mezcla de tierra húmeda, paja y lámina: estaba dedicada a la advocación de Nuestra Señora de Fátima y fue removida ligeramente hacia el atrio para cambiar madera perecedera.

A la llegada del padre Alfonso Valencia, en 1982, se inició la construcción de la iglesia y cambió de nombre por el de Guadalupe. Cuando llegó el padre Rafael Ruiz Padilla ya era parroquia, misma que solicitó al hoy obispo emérito Monseñor Jorge Bernal Vargas, L. C., se elevara a Santuario, dada la definición: “aquel centro de culto a donde van muchos peregrinos para venerar una advocación”, al contar con todas las condiciones, por lo que un 31 de diciembre de 1999 a las 10:30 de la noche, el primer obispo de la Prelatura leyó la bula en la que se distinguía a la parroquia como Santuario de Guadalupe.

Esto es porque recibió la consigna de agrandar la iglesia que por aquellos años era una parroquia muy frecuentada por la gente que llegaba cuando era muy pequeña, siendo su prioridad ampliarla, porque antes llegaba a lo que son las columnas internas, para luego añadir el resto y el segundo piso, donde se encuentran los salones y la casa parroquial; todas las celosías se colocaron de tal manera que desde cualquier ángulo se pudiera ver el centro del altar para que siguieran la misa no solo de oídas sino también de vista a quienes no lograrán ingresar, asentó indicó el rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de Cancún, padre Rafael Ruiz Padilla, L. C.

Padre Rafael Ruiz Padilla, L. C.

 

Rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Cancún. Nació un 22 de octubre de 1942 en la Ciudad de México, arraigado desde los 2 años en Atotonilco el Alto, Jalisco; hijo de don Rafael Ruiz y Carmen Padilla. Segundo de varios hermanos; es hermano del padre Héctor Ruiz Padilla quien ejerce su sacerdocio en Brasil. Llegó a Chetumal el 4 de julio de 1980 a la parroquia del Perpetuo Socorro mientras se construía la Santa Cruz, donde ejerció su ministerio por 17 años hasta concluir; en 1997 se trasladó a Cancún para hacerse cargo del Santuario con la misión de construir la Catedral Santísima Trinidad, de la cual fue rector por varios años; ardua labor al tener la responsabilidad de ver las iglesias de Nuestra Señora del Rosario en la región 234; la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Paz en la región 235; estuvo a cargo de la capilla del Perpetuo Socorro en Puerto Juárez; del Centro Catequético de San José; se compraron dos terrenos para construir las iglesias de Santo Toribio Romo y San Patricio a las afueras de la ciudad. Hoy en día está en construcción una casa para ejercicios espirituales en la comunidad de Leona Vicario.

 

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