Educar en la paz, urgencia nacional

feminicidio

El brutal asesinato de la joven Ingrid y de la pequeña Fátima, así como las muertes de una bebé llamada Karol y de Mayte Viridiana Aguilar, son crímenes que por su brutalidad nos han dejado perplejos y nos han llenado de dolor y tristeza. A sus papás, familiares, maestros y compañeros, nuestro consuelo y fortaleza, nuestra cercanía y aliento.

En este contexto de violencia, no son extrañas las protestas públicas, pues tan sólo a finales del 2019 se registraron 1006 víctimas de feminicidio. Nos duele profundamente la violencia contra la mujer, que se ha expresado en un nuevo y agresivo rostro visible ante nuestros ojos, en una forma tan cruel que genera desconcierto, dolor, amargura, tristeza, llanto, indignación, impotencia y muchos deseos de venganza.

Ante esta realidad, los Obispos de México levantamos la voz, para dar palabra al dolor y a todos los afectados por él, pues el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe, y deseamos ubicarnos desde la fe para que ofrezcamos presencia en palabras, diálogo y encuentro para abrirnos a la compasión. El grito de dolor de las víctimas de las violencias clama al cielo por justicia. Los cristianos no podemos permanecer indiferentes. Nos urge el celo profético de Jesús de Nazaret.

Esta realidad nos hace enfrentar una auténtica emergencia educativa pues hemos perdido los referentes básicos de la convivencia humana: la verdad, la bondad y la belleza. En México tenemos una visión muy estrecha de la educación, pues suele reducirse al marco de la institución escolar. No negamos la importancia de ella, pero no es suficiente. Reconocemos la necesidad de una base educativa que implique la vida familiar. La indispensable instrucción sobre las ciencias, con la conciencia de que las disciplinas que se presentan en las escuelas, no pueden sustituir la educación que la familia puede dar.

La urgencia de justicia, paz y misericordia tiene que traducirse en estilos de vida y de desarrollo humano que posibiliten una vida digna para todos. Hoy, toda acción social, económica y política tienen que transformarse en un eje central del bienestar de la persona, antes que ideologías, discursos o estadísticas. Todos somos corresponsables para resolver la crisis de humanidad que enfrentamos: la familia, la escuela, los medios de comunicación, las iglesias -entre otros- somos actores sociales que tenemos una responsabilidad en la misión de forjar una cultura de esperanza y de paz. Nuestros esfuerzos están invitados a sumarse a la responsabilidad del Estado en procurar la justicia y, con sus políticas públicas, respaldar la cultura de la esperanza y la paz.

Cómo Iglesia Católica en México, queremos comprometernos a impulsar la primera infancia como un urgente desafío para procurar, además de su protección, también su desarrollo humano, integral y solidario. Confirmamos nuestro compromiso para hacerlo de manera más acelerada y seria, buscando garantizar que los niños y niñas, adolescentes, así como jóvenes mexicanos vivan con la mayor dignidad y calidad de vida. También nos comprometemos a llevar nuestros Centros de Escucha y nuestros centros de Atención a personas adictas para ofrecer atención a las víctimas de las violencias a cada rincón del país, y ofrecer un esfuerzo por colaborar a restablecer el tejido social, hoy tan dañado, reconstruyendo a las personas y reconstruyendo la integración dentro de nuestra sociedad.

Hacemos un llamado a todos los creyentes y personas de buena voluntad para poner lo que está en nuestras manos e impedir que crezca y se extienda más la violencia, de manera muy especial les invitamos a todos a respetar a las mujeres y reconocer el derecho que ellas tienen, de promover su dignidad, garantizando su libertad e integridad en nuestra sociedad.

Que María Santísima, que sufrió la muerte de su Hijo Jesús, dé paz en el corazón y fortalezca a los familiares de Ingrid, Fátima, Karol y Mayte y a todos los hermanos y hermanas que sufren, Ella nos inspire a todos para sembrar la tolerancia, el respeto, la justicia, el perdón y la paz que necesita nuestro amado pueblo de México. (cem.org.mx).

Luz, color y mucho ambiente en el Carnaval Cancún 2020

Konaté Hernández

CANCÚN.— Con eventos artísticos culturales inició la “Fiesta de Oro” en el marco del 50ª aniversario de Cancún con las fiestas carnestolendas, del 21 al 25 de febrero, durante este fin de semana.

Según la tradición el carnaval inicia desde el jueves lardero y concluye el martes; durante las fiestas carnestolendas se conjugan elementos como disfraces, cantantes de coplas, desfiles y jolgorio en la calle, con la característica de ser un período de permisividad y descontrol, el carnaval era un desfile donde los participantes visten ropas provocativas, disfraces y máscaras, costumbre que a lo largo del tiempo se transformó hasta lo que es en la actualidad; sin embargo su origen data de las fiestas paganas en honor a Baco dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas que se remontan a las realizadas en honor del toro Apis en Egipto y Baal en Sumeria, hace más de 5000 años, celebración llevada a Europa por los pueblos provenientes de la India como los gitanos, para expandirse a América a través por los navegantes españoles y portugueses a finales del siglo XV.

Desfile de Carnaval

Durante el transcurso de la tarde de este fin de semana el tráfico vehicular en las avenidas Tulum, Uxmal, Yaxchilan, permaneció cerrado por espacio de varias horas, para permitir a la nutrida asistencia ciudadana volcarse con alegría a disfrutar del colorido de las fiestas carnestolendas, durante el sábado con el pintoresco desfile que inició poco después de las 6 de la tarde, con 23 carros alegóricos y un contingente de un mil 062 participantes, con un recorrido desde el crucero hacia la glorieta de los “Caracoles” o Ceviche como es mayormente conocida, para dar vuelta y dirigirse a uno de los principales escenarios como el Parque de las Palapas, donde se escenificaron las coreografías de 12 comparsas infantiles.

El domingo desde las 2 de la tarde permaneció cerrada la avenida Tulum entre las avenidas Chichen Itza y Coba para dar inicio al paso de los carros alegóricos y a las actividades con la presentación de los carnavales foráneos Chinelos de la Asunción, danza tradicional Otolum, además de la comparsa de corte juvenil y soberana, mientras que pasada la media noche y para cerrar se presentó el concierto estelar de Margarita “La Diosa de la Cumbia”, en Malecón Tajamar.

Los cancunenses disfrutaron del grupo invitado de Mérida: la Gran Batucada en un ambiente de colorido con la participación de las bastoneras, zanqueros, la comparsa de Chilenos de la Asunción, la Asociación de Guerrerenses Activos en Quintana Roo y al centro los Reyes soberanos como la principal pareja gobernante de la fiesta dorada, en su carro alegórico; ya casi al final de la caravana, lució e hizo presencia “México Presente” con su bloque rosa, además de los Reyes Juveniles que acompañaron a los bailarines de las academias cancunenses Innova Dance, Pasión y Baile y Estudio Dance Latino, seguido por las Comparsas Anirak, Cosplay del concurso “Mis Vecinos”.

Malecón Tajamar

Después de disfrutar de los eventos en el icónico Parque de las Palapas, la multitudinaria asistencia a estos festejos, con el orden y el cuidado que prevaleció por parte del personal voluntario se trasladaron a Malecón Tajamar para proteger su gran biodiversidad y vivir el no menos importante y espectacular concierto musical, además de disfrutar del programa “Manos Mágicas” y de una gran variedad de productos que presentaron artesanos de la localidad, además de que muchos de los asistentes rocanrolearon con música de la banda Moderatto, que interpretaron su exitoso acervo como: Ya lo veía venir, Sentimettal, Zodiaco, Quemándome de amor, entre muchos temas más en el marco de la Fiesta de Oro por el 50ª aniversario de Cancún.

Cabe destacar que para salvaguardar la integridad física de los asistentes al desfile y a los eventos realizados en el Parque de las Palapas y Malecón Tajamar, se contó con poco más de 250 policías que vigilaron, cuidaron y brindaron protección y seguridad a la población local y visitantes, además de 53 elementos de Protección Civil, 15 bomberos y 200 trabajadores de Servicios Públicos, para asegurar que las actividades se realizarán de la mejor manera. Fue un fin de semana espectacular en Cancún.