Tres periodistas ante los huracanes que azotaron Cancún

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Konaté Hernández

CANCÚN.— En el marco del 50 aniversario de Cancún, en el círculo de conferencias que se realiza en la Biblioteca Nacional de la Crónica fueron invitados por el cronista Fernando Martí los periodistas Jorge González Durán, Oscar Cadena y Pepe Gómez, a exponer sus experiencias vividas durante los huracanes Gilberto y Wilma.

Jorge González Durán

Tocó el primer turno a Jorge González Durán, quien hizo su relatoría sobre el histórico huracán Gilberto de gran intensidad que azotó el norte de la entidad en 1988, mientras que en 2005, Wilma con la misma intensidad, se estacionó por tres días.

Ante la curiosidad de ver cómo empezaba a azotar Gilberto las costas de Quintana Roo, se trasladó a Punta Sam para esperar los primeros vientos. Ese día empezó a oscurecer a las 5 de la tarde, por lo que regresó a su casa en la Unidad Morelos para checar previsiones como el contar con la despensa requerida, incluido radio de pilas; los vientos iniciaron a las 7 de la noche, los vecinos encerrados a pesar de contar con internet no tenían la certeza de lo que implicaba el fenómeno hidrometeorológico que entró con fuertes vientos a las a las 7 de la noche.

Respecto al huracán Wilma, mencionó que al día siguiente de su paso abrió las puertas para dejar circular el viento y al sintonizar Radio Ayuntamiento sólo había transmisiones infantiles, por lo que sugirió al ex presidente Francisco Alor Quezada continuaran éstos para no alarmar a la población; a la 1 de la madrugada se dio el último aviso para trasladar a la gente a refugios en arriesgada y escalofriante labor, y por la intervención de Protección Civil no hubo desgracias que lamentar, destacó Jorge González Durán.

Pepe Gómez

Al tocarle el turno a Pepe Gómez, comentó que por aquellos años viajó a la Ciudad de México, misma a la que no logró adaptarse por el intenso frío, por tal motivo decidió comprar su boleto para viajar a Cancún en autobús, para enterarse a tan solo dos días de llegar que estaba por entrar el huracán Gilberto, del que no tenía ni idea de lo que esto significaba.

Mientras que para el 2005 y con mayor experiencia sobre estos fenómenos, tomó las medidas precautorias en las instalaciones del periódico Quequi con la colocación de maderas y abastecer a su familia de lo indispensable. Con el huracán Wilma reconoció la magnitud de lo que implican estos fenómenos naturales, debido a que las cortinas de acero donde se encuentran las rotativas fueron arrancadas como cualquier hoja de papel, mismas que nunca encontró ni supo si causaron estragos en la población. Mientras que el resto del equipo se desconectó ante la posibilidad del impacto que pudiera tener este huracán; dijo que al trasladarse a su casa empezaron a azotar fuertes vientos con la imposibilidad de que nadie saliera, ni siquiera su cuñada que estaba por dar a luz y aun así se arriesgó su hermano a llevarla a Mérida, pero no llegaron, así es como su sobrino lleva por nombre Wilmo.

Óscar Cadena

Finalmente Óscar Cadena, quien se encontraba en Mérida cuando impactó Gilberto, al llegar a Cancún hizo un recorrido a la zona hotelera encontrando varios hoteles caídos, así como los caminos a Playa del Carmen y la Riviera Maya, se encontraban bloqueados. La compañía televisora para la que trabajaba transmitió durante las 24 horas del día además de contar con los suficientes vehículos para desplazarse, destacando que Gilberto causó más estragos en el resto del país que en la Península de Yucatán.

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