Inversión histórica y combate a delitos financieros y fiscales en Quintana Roo

CANCÚN.— En el marco de una gira de trabajo por Quintana Roo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Gobierno del Estado de Quintana Roo firmaron un convenio de colaboración para combatir los delitos fiscales y financieros.

Este convenio incluye actos de defraudación fiscal, contrabando y compraventa de facturas falsas.

Lo que se recaude se quedará en Quintana Roo para obras de beneficio para que los quintanarroenses puedan vivir mejor.

En conferencia de prensa, el gobernador Carlos Joaquín y el secretario Arturo Herrera Gutiérrez dieron a conocer los resultados de una gira de trabajo de dos días.

Para la firma de este convenio se contó con la presencia de la Procuraduría Fiscal de la federación y su titular Carlos Romero Aranda.

El gobernador Carlos Joaquín informó que, en el primer día de trabajo, se revisaron los trazos de los tramos del Tren Maya en Quintana Roo, el cuatro que viene de Yucatán hacia Cancún y el cinco de Cancún a Tulum.

Este sábado, se presentó el proyecto del puente de la laguna Nichupté, que contribuye  a resolver una problemática presente y futura para mejorar la movilidad y la accesibilidad en la zona hotelera de Cancún.

El gobernador Carlos Joaquín y el secretario Herrera Gutiérrez estuvieron en el sitio y se acordó un cronograma de trabajo que generará los empleos que se requieren en la entidad.

También se reducirá el impacto ambiental en beneficio de la zona, de acuerdo con la opinión del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Esta obra contempla la creación de más de cuatro mil 311 empleos directos y otros mil indirectos, y se estima que este proyecto mitigaría más del 50 por cierto de los empleos perdidos en el sector de la construcción a causa de la pandemia.

Asimismo, se habló del Parque de la Equidad, que es una estrategia de planeación urbana que posiciona al espacio público como elemento central para el desarrollo sostenible de Quintana Roo.

Para este parque se contempla la ejecución, el mantenimiento y la operación de un parque lineal que abarca tres principales vialidades: 4.9 kilómetros de la avenida 20 de noviembre, 4.7 kilómetros de la avenida Chac Mool y 6.4 kilómetros sobre la avenida Cancún.

Las obras son más importantes que las apariencias: Obispo Pedro Pablo Elizondo

Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas

CANCÚN.— No decir, sino hacer, es lo que cuenta a los ojos de Dios, y de los hombres, lo que deja contentos a todos, aseguró Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L. C., Obispo de la Diócesis Cancún – Chetumal, la Catedral Santísima Trinidad de Cancún. 

Pero Dios se fija más en el hacer que en el decir y solo con las obras llega a estar contento “no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino aquél que hace la voluntad de mi Padre”, precisó.

Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L. C., explicó en su homilía que el Evangelio de hoy cuando uno de los hijos dijo a su padre: sí voy, y luego no fue, pero el otro dijo: no voy, pero sí fue, continúa, cuando la respuesta de los herederos fue la siguiente: estuvimos contigo en el banquete, escuchamos con mucho gusto tus enseñanzas y en tu nombre expulsamos los demonios. Pero él les dijo: apártense de mí, obradores de iniquidad. 

Indicó que a nosotros nos deslumbran los efectos especiales y los fuegos artificiales, nosotros nos fijamos en las apariencias, pero Dios mira al corazón, nosotros nos contentamos con los buenos sentimientos, Dios solo se queda contento con las obras. ¿Quién está más cerca de Dios, el que hace milagros espectaculares o el que hace su voluntad? “¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos? los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”. 

El primer mandamiento de la Ley de Dios es Amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Pero ¿cómo podemos amarlo si no lo vemos, si no podemos tocarlo, ni parparlo? Él nos lo ha dicho, “el que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada, el que no me ama no guarda mis palabras”. 

Elizondo Cárdenas, dijo pues que Jesús fue el ejemplo perfecto del amor a su Padre, abrazando con amor y realizando fielmente la voluntad de su Padre “Yo he venido, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de mi Padre” “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre” “Por eso el Padre me ama, porque yo hago siempre lo que a Él le agrada”. No fue nada fácil para Jesús ser fiel a la voluntad del Padre, pero siempre la puso por encima de su voluntad “Padre, si es posible, pase de mí éste cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. También el ejemplo de María es muy luminoso pues el sí que dio al Ángel en la anunciación lo mantuvo hasta el pide de la Cruz “Hágase en mí según tu Palabra”.

Somos muy fáciles para decir una cosa y permitirnos hacer otra, somos muy fáciles para pensar una cosa y decir otra, para sentir una cosa y decir otra, pero la incoherencia se refiere sobre todo a la vida, cuando creemos y profesamos una cosa y vivimos otra, cuando somos incoherentes estamos desalineados en nuestra personalidad, nos desequilibramos y perdemos la paz del corazón, la paz y la armonía nos viene de estar perfectamente alineados en pensamientos, sentimientos y acciones, la paz nos viene de ser coherentes, hombres de una sola pieza.

Coherencia es vivir de acuerdo con lo que se cree, ajustar la propia vida al objeto de la propia adhesión, aceptar incomprensiones, persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree, luchar eficazmente por vencer todos los obstáculos internos y externos que nos quieren quebrar la coherencia, es fácil ser coherente por un día o unos días, pero es difícil ser coherente toda la vida, es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación, ser coherente es no traicionar en las tinieblas lo que se aceptó a plena luz. Que el ejemplo luminoso de Jesús y de María nos ayude a ser coherentes, vivir lo que decimos creer y dar más importancia al hacer que al decir, porque a los ojos de Dios lo que más cuenta es hacer su voluntad, asentó Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L. C.