Lo peor pudiera estar por llegar

Por N. Mario Rizzo M. Especial para UNQR

Alguien dijo “Yo soy el partido”. Tomando en cuenta los actuales acontecimientos en USA Usted podría pensar en Donald Trump, pero no, fue Adolfo Hitler.

Si leyera de pronto un cartel con el texto “Los poderes totales… o fuego y muerte” tal vez piense que ha llegado a la Casa Blanca en 2020, pero tampoco sería cierto pues tal cartel se encontraba a la entrada de ciertas oficinas del Partido Nazi en la Alemania de los 1930.

Si escucha decir que “el nuevo gobierno se propone velar por los intereses económicos del pueblo no por el camino tortuoso de una gran economía burocrática organizada por el Estado sino por el impulso más fuerte dado a la iniciativa particular sobre la base del reconocimiento de la propiedad privada” pensaría estar escuchando a Donal Trump soñando con su segundo mandato, sin embargo tal parrafada corresponde a Cesare Santoro, un fascista que visitó Alemania en la época nazi y se convirtió en un teórico del fascismo y el nazismo.

La siguiente declaración conjuga el pensamiento de dos importantes políticos: “Si la propaganda va a ser exitosa, debe saber lo que busca. Debe mantener clara y constantemente presente su objetivo y buscar los medios y métodos apropiados para alcanzar ese objetivo. La propaganda, como tal, no es ni buena ni mala. Su valor moral es determinado por el objetivo que busca”. “Si el pueblo tiene confianza, y si la verdadera dirección popular está presente, él será capaz de hacer lo que desee con la nación… la gente le obedecerá ciegamente y ciegamente lo seguirán. Siempre tiene la razón. Cada uno y hasta el último ciudadano debe decirlo (…) a través de él hemos encontrado a Dios una vez más. Esa es la grandeza de nuestro día. Y esa es nuestra buena fortuna”. No piense que corresponden a Pence y Pompeo, fueron pronunciadas por Joseph Goebbels y otro adalid de la propaganda e información del partido nazi.

Visto todo lo anterior y recordando algunas concepciones básicas del marxismo sobre el desarrollo de la economía global, su crisis permanente, y las soluciones para estos problemas que luego fueron denunciadas por Lenin y otros teóricos del siglo XX, pareciera como si abocado a su final histórico el imperialismo norteamericano se acerca a la implantación de un régimen nazi-fascista.

Trump ha roto con la jerarquía republicana, se ha declarado infalible, ha puesto en duda los valores de los cimientos de la “democracia representativa” norteamericana, y lo más importante tiene 70 millones de fieles seguidores, entre los cuales existe una no despreciable “milicia” armada hasta los dientes (que por cierto recuerda lo que en Alemania fuera el embrión de las SS).

Otro símil nos llevaría a la ruptura de Hitler con el Partido de los Obreros Alemanes al convertirlo en Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazi) y ver repetida la historia en la ruptura de Trump con el Partido Republicano transformando su actual gran ala derecha en un nuevo partido Nacional Popular, del cual Trump sería el amo y señor.

No nos engañemos. Sin dudas Lo peor pudiera estar por llegar.

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