Laboratorios de Cuba producen a gran escala dos candidatos vacunales contra la COVID-19

25 febrero 2021


Foto: CIGB.

Miles de bulbos de las vacunas propias contra la COVID-19 se llenan hoy en laboratorios cubanos, luego del inicio de la producción de Abdala, segunda formulación rumbo a la fase III.

Con anterioridad comenzó también la producción a gran escala de Soberana 02, la propuesta anti-Covid-19 del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), el ensayo clínico más avanzado de las cuatro propuestas de la isla, que debe arrancar con su tercera fase el 1 de marzo.

De esta manera el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), líder del candidato vacunal Abdala, se une al escalado productivo del inyectable.

La idea, al igual que con Soberana 02, es proveer de suficientes dosis de la molécula para dar continuidad a esa próxima etapa del ensayo clínico con más número de voluntarios para comprobar eficacia, y ampliarlo después al resto de la población.

Según sus desarrolladores, Abdala demostró en fase II seguridad e inmunogenicidad contra la COVID-19, mientras, dos meses antes, al comenzar la fase I, los científicos comprobaron de manera favorable su perfil de seguridad y reactogenicidad.

La industria biofarmacéutica, por su parte, ya produce a gran escala la molécula y para lograrla, varias instituciones científicas unen conocimiento y experiencia en la producción de fármacos con buenas prácticas.

En el caso de Abdala, los laboratorios Aica, del grupo empresarial BioCubaFarma, son los encargados de la producción.

Sus directivos explicaron de manera previa que la industria presenta suficiente capacidad instalada, con tecnología para elaborar más de 100 000 bulbos diarios, con volúmenes de llenado de 12 000 por hora.

Soberana 02 y Abdala no son las únicas formulaciones anti-Covid-19 que lleva adelante la comunidad científica cubana. Investigan otras dos moléculas, Soberana 01 (IFV) y Mambisa (CIGB), esta última la única diseñada por vía nasal.

La idea es trabajar en varias formulaciones para beneficiar a personas de diferentes edades y tener la posibilidad de vacunar a toda la población, según los especialistas. Cuba podría tener inmunizada a gran parte de su población en este 2021.

Un enemigo muy rencoroso de Biden

Por: Angel Guerra Cabrera. Periodista cubano residente en México y columnista del diario La Jornada. 25 febrero 2021

El presidente Joe Biden es recibido por el expresidente Barack Obama cuando llega a la ceremonia de investidura en el Capitolio. Foto: AP.

Robert Bob Menéndez es un prominente senador cubanoamericano por el Partido Demócrata pero sus lealtades están con Donald Trump en lugar de con el presidente Joe Biden. En New Jersey, estado que representa en el Senado, los enterados veían con asombro hace unos meses el desinterés que mostró por la campaña presidencial del candidato de su partido, y cómo desviaba fondos de la misma para impulsar la reelección a la cámara de diputados de su amigo, el también cubanoamericano y enemigo jurado de la Revolución Cubana Albio Sires. Al igual que los legisladores republicanos de origen cubano Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, Menéndez se manifestó reiteradamente contra la política del gobierno de Obama y Biden hacia Cuba, de la que llegó a decir que era “dramática y errada”, mientras clamaba ardorosamente junto a ellos por el endurecimiento del bloqueo.

El sordo pleito de Menéndez con Biden y Obama rebasa los límites de la rivalidad política para internarse en el plano del más enconado rencor personal. El legislador por New Jersey los culpa en su círculo íntimo del proceso judicial por 18 cargos de corrupción a que lo sometió el departamento de justicia durante la administración del primer presidente afro estadounidense, algunos de los cuales comportaban 15 años de prisión.

Menéndez fue acusado por los fiscales de haber recibido setecientos cincuenta mil dólares en donaciones a su campaña, además de regalos, viajes en avión privado, y lujosas vacaciones, incluidas noches en París, de manos de Salomon Melgen, un oftalmólogo multimillonario de origen dominicano residente en Florida, a cambio de que abogara por sus ganancias a costa de la inescrupulosa y fraudulenta práctica médica en el programa Medicare. Los graves cargos estaban respaldados con amplia evidencia documental: correos electrónicos, facturas de hoteles, boletos aéreos y tarjetas de crédito como pruebas de los sobornos entregados al senador por el médico.

Sin embargo, el juez de la causa terminó retirando los cargos. Llama la atención que así lo haya hecho toda vez que funcionarios del gobierno de Obama se refirieron al caso de corrupción de Menéndez en términos muy duros y el diario The New York Times llegó a exigir su renuncia. Así, Leslie R. Caldwell, subsecretaria de justicia se manifestó en estos términos: “La corrupción gubernamental, no importa en qué despacho y su categoría, destruye la confianza del público y debilita nuestro sistema democrático”. Más directo, Peter Koski, subjefe en ese momento de integridad pública del departamento de justicia, fulminó a Menéndez: “Vendió su oficina del Senado por una vida de lujos que no podía pagar y un médico codicioso que puso a ese senador en su nómina”.

Algunos explican la benevolencia del juez con el argumento de que un fallo de la Corte Suprema sobre un caso de corrupción de fecha anterior hizo tan estrecha la definición de este delito de parte de los funcionarios electos que se hace muy difícil probarlo. Lo cierto es que el beneficio del juez a Menéndez vino cuando ya no estaban en el departamento de justicia los funcionarios de la era de Obama y un año después de la elección de Donald Trump a la presidencia. El mismo Trump que acaba de incluir en su famosa lista de indultos nada menos que a Salomon Melgen, el generoso donante de Menéndez, condenado en 2018 a 17 años de prisión. Hasta la elección de Trump se daba por segura una condena para el senador cubanoamericano como la recibida por Melgen o cuando menos el fin de su carrera política.

El indulto presidencial al médico evidencia la gratitud republicana con el legislador demócrata que no hizo campaña en su importante estado por el candidato de su partido a la presidencia. Menéndez, por su parte, queda en deuda con Trump, que podrá contar con él como “topo” dentro de las filas demócratas. Es pública y notoria la proyección ultraderechista de Menéndez como legislador hacia América Latina y el Caribe, al igual que las de sus colegas cubanoamericanos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart. Han hecho y harán cuanto esté a su alcance por frustrar el proceso de paz en Colombia y utilizarlo como plataforma de ataque contra Cuba, apoyarán la política más dura contra Venezuela incluyendo el apoyo al desprestigiado Juan Guaidó y también contra Nicaragua, mientras redoblan sus esfuerzos por frustrar el acercamiento a La Habana prometido por Biden en campaña.

En el caso de Menéndez, aparte de su filiación política reaccionaria, su rencor contra el nuevo inquilino de la Casa Blanca y el rechazo que ha manifestado hacia la vicepresidenta Kamala Harris, lo impulsarán, como ya ha prometido en privado, a oponerse a todas las acciones de política exterior que intente el gobierno demócrata, sobre todo, las que tiendan a hacer más flexible y pragmática la política hacia los gobiernos progresistas y revolucionarios de América Latina y el Caribe.

Las dos Miami

Por N. Mario Rizzo M., especial para UNQR, aparece en Cuba o Mario Rizzo en el Menú de http://www.qrooultimasnoticias.com o de https://noticiasqroo.wordpress.com

La ciudad de Miami, metrópoli cuyo crecimiento estuvo determinado en gran medida por el enorme arribo de inmigrantes procedentes de la mayor de las Antillas, es una sola, pero cada vez más su población de origen cubano se divide en dos grupos perfectamente definidos. De hecho, vista desde la mayor de las Antillas hay dos Miami.

La primera oleada de cubanos arribantes sucedió en los primeros días de enero de 1959. Todos los militares y políticos asociados a la tiranía batistiana acopiaron todo lo de valor que pudieron y eludiendo la eficaz persecusión en su contra por parte del nuevo Gobierno Revolucionario hacia allá se dirigieron.

El propio General-Presidente Fulgencio Batista, cuando despegó del aérodromo militar de Columbia en las primeras horas del 1 de Enero, había ordenado a su piloto tomar rumbo norte pues pretendía establecerse en su casa de Daytona Beach, donde había residido en anterior exilio. No recibió permiso de aterrizar en ese país y tuvo entonces que poner rumbo a República Dominicana al amparo delo también dictador Leónidas Trujillo.

Pero llegaron connotados asesinbos como Ventura y Masferrer, para lugo ser seguidos por magnates del azúcar, terratenientes, hacendados, y hasta marqueses y condes que seguían ostentando con orgullo los blasones adquiridos en la vieja España por sus ascendentes.

Más tarde hubo de todo. Niños envíados solos al cuidado de curas desconocidos pues sus padres temían por una ley de eliminación de la patria potestad, personas de clase media afectadas por medidas de gran aceptación popular como la de Reforma Urbana, o la Agraria, lúmpens y delincuentes, católicos angustiados por no vivir bajo el feroz comunismo.

Desde USA se llevaron el 50% de los médicos en ejercicio, abogados, profesionales varios que eran recibidos con los brazos abiertos para desangrar a la Cuba rebelde.

Luego, a lo largo de muchos años, hubo crisis migratorias cíclicas, estimuladas por leyes que confieren a los migrantes cubanos un trato único y preferencial. Tan pronto llegar a la tierra prometida se obtiene la residencia, mientras no encuentras trabajo ayuda económica, y si estás preparado para la vida política a la usanza de la Cuba de los 50 del Siglo XX, un espacio donde vivir a costa de sostener las banderas de la cruzada anti Castro.

Sometida la Isla a más de 60 años de bloqueo económico, financiero y comercial, y tal vez pagando sus propios errores en materia de economía local, muchos jóvenes desde hace ya algunos años buscan emigrar para disfrutar de las condiciones de vida en el Primer Mundo. No han sido emigrantes políticos y poco a poco se han hecho sentir como detractores de una posición que afecta a sus familias en Cuba, y que de hecho reconocen como injusta.

Han pasado los tiempos de una emigración cubana unida y sólida en torno a políticos como Marcos Rubio, Ileana Ross, Bob Menéndez, Ted Cruz, y otros de menor categoría, pero mucho menos en torno a los restos de la brigada que desembarcó en Girón en 1961 y cuyos sobrevivientes fueron canjeados por compotas y medicamentos por acuerdo entre los Gobiernos de Cuba y USA.

Cierto además que Cuba ha modificado su actitud hacia la emigración y de tratarla como adversarios ha ido encontrando, de a poco, una mejor relación.

Todo lo anterior explica las fotos del inicio de este escrito. Unos cubanos piden el fin del bloqueo y otros barren las calles con la bandera cubana mostrando su credo real: ANEXIONISTAS.

De vez en cuando la verdadera esencia de los políticos cubanoamericanos se pone de manifiesto. El Senador Ted Cruz, es de Texas, no de Miami, pero cuando mientras en su Estado enterraban más de 50 víctimas por nevadas intensas, falta de agua y electricidad, se dirigía con su familia a tomar el sol en Cancún. Son lobos de la misma camada.