Lucy y el niño australopiteco

Por N. Mario Rizzo M., especial para UNQR, aparece en Cuba o Mario Rizzo en el Menú de http://www.qrooultimasnoticias.com o de https://noticiasqroo.wordpress.com

Científicos han podido realizar una nueva reconstrucción del rostro de la famosa Lucy y del niño Australopiteco encontrados en África hace años.

Usaron novedosas técnicas, menos imaginativas y más ajustadas a recientes investigaciones, aunque tuvieron que asumir dos tonalidades de piel diferentes dadas las dificultades para poder determinar con certeza una u otra.

El nombre asignado a la hembra adulta provino de la conocida canción, muy de moda entonces, “Lucy in the sky with diamonds”, de los Beatles, grupo de talentosos músicos que tuvo la importancia de establecer un antes y un después en la música popular, tanto como años antes Ludwig van Beethoven lo hizo con la clásica.

El debate sobre si los australopitecos se encuentran o no en la línea de origen del homínido moderno ha sido amplio, tanto como el de si los neandertales se mezclaron o no con los cromañones antes de aparecer el Género Homo, y en particular el Homo Sapiens Sapiens

Sea como fuere, lo que si no admite dudas es que el hombre actual, sea caucásico, negro, asiático, o piel roja, arrancó su evolución desde los simios que adoptaron posición bípeda, descubrieron y usaron el fuego, y para sobrevivir confeccionaron instrumentos y artículos que le permitieran cazar, sembrar, cubrirse, etc. En esa evolución comenzaron a desarrollar el lenguaje, y con este, el pensamiento.

No por gusto se ha dicho “El trabajo hizo al hombre”. Aseveración esta que hizo expresar a un famoso experto de café con leche que de ser así ¿por qué no ponemos a trabajar a los monos?

El tal experto, sin dudas un poco vago, aspiraba a despojar al ser humano de aquello que le permitió ser tal. Eso preocupa, y tanto, que mentes brillantes tratan de prevenir a la humanidad sobre cuales han de ser sus ocupaciones cuando robots, mecanismos de inteligencia artificial, y cuanta nueva cosa exista para entonces, sí ponga en riesgo al Homo Sapiens Sapiens de involucionar.

Cuando se pueda pedir a una máquina que elabore una canción con tales o más cuales características y esta la produzca, no habrá entonces otro Beethoven, ni tan siquiera otros Beatles.

En ese futuro, ya no tan lejano, se podrá escoger entre la Sinfonía 2144, en versión .04 elaborada por FD4380 e interpretada por RM 5520 o la Canción 4 167 439 compuesta por FC5168 e interpretada por CP 7865

Que las máquinas puedan superar a los humanos también es cosa a discutir, y entonces, y sólo tal vez entonces, tendremos que escoger no entre una tonalidad u otra de la piel de un pre homínido, sino entre la música compuesta por un Homo Sapiens Sapiens o la de una máquina construida por una factoría inteligente que tiempo atrás diseñó un eslabón perdido.

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