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Segundo Informe con la mira puesta en las boletas electorales

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Víctor Galván

El Segundo Informe de Gobierno dejó claro que la única meta a corto plazo es el proceso electoral del 2021. Así se evidenció desde la difusión de spots alusivos a esta que debía ser una rendición de cuentas de parte del Ejecutivo, con aseveraciones como que “el 70% de los mexicanos está de acuerdo con la transformación”, sin que presentara pruebas de tal aseveración.

El de hoy resultó un discurso de autoelogios, mesiánico, sin autocrítica: “en el peor momento contamos con el mejor gobierno”, presumió Andrés Manuel López Obrador. Y en este sentido su discurso no estuvo alejado de lo que ha sido una constante presidencial. A ningún presidente se le ha escuchado criticarse a sí mismo, excepto a López Portillo, quien en su último Informe hizo uso de la teatralidad al soltar lágrimas de “frustración” por haberle fallado a los pobres, claro luego de haber saqueado al país y a punto del retiro político en el que disfrutaría las mieles de la abundancia, esas que tanto presumió y que estuvieron reservadas sólo para un selecto grupo.

López Obrador tiene bien aprendida esa lección, de que al pueblo no hay que fallarle, porque es el mayor activo político y electoral. En ese tenor y con la mira puesta en el próximo año electoral, su apuesta futura es, según sus propias palabras, que el movimiento que encabeza “se convierta en voluntad colectiva dispuesta a defender lo alcanzado”. Suena alienizante y temerario su deseo de una “revolución de las conciencias” y “lograr a plenitud un cambio de mentalidad”.

Para ello reparte beneficios a diestra y siniestra. Beneficios que por sí mismos no se traducen en desarrollo ni en combate efectivo a la pobreza.

Aunque breve, unos 45 minutos, resultó ser un condensado “mañanero”. Lo que diario dice en dos horas lo dijo hoy en menos de una. La diferencia es que aquí fue más de “corridito”, leído.

Entre el populismo echeverrista y el triunfalismo petrolero lopezportillista en una época en la cual la tendencia mundial es el uso cada vez mayor de las energías renovables, la visión del presidente se encuentra estancada en un pasado populista que las nuevas generaciones desconocen, presentado ahora con banderas como la lucha contra la corrupción, la austeridad y afirmaciones que se contraponen a la realidad que día a día vivimos todos los mexicanos, como asegurar que “hay menos secuestros, feminicidios, asaltos en el transporte público, en robo a negocios y a casas”.

López Obrador busca influir en las boletas electorales del 2021 y, como ha ocurrido en el pasado con quienes le antecedieron en el puesto, utiliza también todos los recursos a su alcance desde lo alto del poder. Y precisamente en el tema de los expresidentes su estrategia es tirar la piedra y esconder la mano con un hábil doble mensaje: por una parte afirmó, como lo ha hecho reiteradamente desde que él mismo puso el tema sobre la mesa, que no está de acuerdo en mirar al pasado, en no juzgar a expresidentes, pero por lo bajo alienta la realización de una consulta pública cuyo resultado sabe que será la petición masiva de juicio a los ex mandatarios, sabedor de que los malos gobiernos de sus antecesores no podrán dar otro resultado en dicho ejercicio ciudadano.

Es cierto, quien ha cometido delitos debe ser juzgado y para ello no es necesario un “circo” mediático. Pero para López Obrador sí lo es, pues está en juego el control del Congreso federal, el futuro de Morena y su llamada Cuarta Transformación.

Trabajo flexible, una realidad dentro de la nueva normalidad

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Víctor Galván

El desarrollo de internet ha transformado la forma de comunicarnos. Ahora basta un “click” para estar en contacto con amigos y familiares que se encuentran a distancia, que viven en otras ciudades o países. Internet a través de distintos dispositivos, principalmente la computadora portátil y los celulares inteligentes, se ha convertido en centro de reunión, en foro de discusión, en un sitio para compartir experiencias. Es el nuevo centro de interacción social, sobre todo de adolescentes, jóvenes y de los llamados millenials, que lo han convertido en su principal medio de comunicación.

Pero a raíz del confinamiento por la pandemia del Covid-19, se ha convertido también en parte medular de un amplio sector laboral, sobre todo en oficinas gubernamentales, empresas de la iniciativa privada, medios de comunicación, para trabajo de marketing y, a partir de esta semana, para la educación a distancia.

El trabajo colaborativo, las redes sociales, plataformas digitales de interacción como Zoom, forman parte de la nueva realidad y palabras como webinar (conferencia, taller, curso o seminario en formato vídeo que se imparte a través de Internet) han sido adoptadas en nuestro lenguaje cotidiano.

Pero a pesar de la gran importancia de estas herramientas de trabajo, la adaptación a éstas de un amplio sector que estaba acostumbrado al trabajo presencial, aunado a los constantes avances tecnológicos, suponen grandes retos y propician que la llamada “brecha digital” cada vez sea mayor entre las personas poco familiarizadas con las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC).

Jorge Alberto Hidalgo Toledo, catedrático de la Universidad Anáhuac y presidente de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación, en conferencia virtual convocada por la Universidad Veracruzana el pasado mes de junio, afirmó que el confinamiento por el Covid-19 evidenció la brecha digital que existe en México y derrumbó el mito de que las TIC beneficiaban a casi toda la población en nuestro país, pues aunque casi el 71 por ciento tiene acceso a internet, hay grandes brechas de género, edad, y de acceso al consumo y apropiación de tecnología, así como grandes diferencias entre los medios rural y urbano.

Otro factor a tomar en cuenta es que no todos los celulares que posee la población cuentan con la tecnología y capacidad suficientes para el uso de aplicaciones (app) necesarias para realizar tareas específicas.

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El uso de correos electrónicos ha sido sustituido como herramienta principal y de comunicación en los equipos de trabajo, por las videoconferencias o el whatsapp para mantener una comunicación más inmediata e intuitiva, con los que es más fácil mantener a los equipos totalmente informados de los objetivos y metas de la empresa.

La Nube

La transformación digital nos ofrece una herramienta crucial no solamente para salvaguardar la información en línea, sino también para protegerlos en un futuro. De acuerdo a International Workplace Group, se estimaba que en este 2020 el 83% de la carga de trabajo de una empresa estaría en la nube, lo que permitiría a las empresas almacenar mayores cantidades de información a medida que crecen y también liberará el hardware de la empresa. Otro beneficio es la seguridad de los datos.

Trabajo flexible

Parece ser que la pandemia ha acelerado la predicción de Bill Gates, fundador de Microsoft, quien dijo que el futuro laboral se encontraba en el trabajo a distancia: “La competencia para contratar a los mejores aumentará en los próximos años. Las empresas que brindan flexibilidad laboral a sus empleados tendrán ventaja ante sus competidores”, señaló el magnate de las tecnologías de la comunicación.

El trabajo flexible presenta la opción de trabajar a distancia, la selección de horas de trabajo más en sintonía con la productividad personal y el acceso a un entorno de “coworking” cercano a la casa de un empleado le ofrecería mucho más tiempo libre. Y todo ello puede redundar en un mayor rendimiento laboral.

Para las generaciones más jóvenes en particular, que han crecido con la economía colaborativa (Gig Economy) y el trabajo remoto como algo normal, la flexibilidad laboral es una premisa.

Pero en esta nueva realidad, para las generaciones mayores, como la llamada “Generación X” y aún más para los “Baby Boomers”, el reto es adquirir los conocimientos necesarios o actualizarse, según sea el caso, al uso de las nuevas tecnologías digitales, aunado a la adaptación que supone realizar trabajo a distancia para quienes durante toda su vida laboral se han desempeñado en entornos presenciales y la interacción social personal había sido parte esencial del día a día.

La educación en México enfrenta su mayor reto en décadas

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Víctor Galván

Las redes sociales han sido inundadas desde temprano de memes alusivos al inicio del ciclo escolar, con comentarios chuscos, cargados de mucho humor, sobre las vicisitudes y obstáculos que enfrenta el país en el inicio del ciclo escolar 2020-2021.

Lo cierto es que tanto estudiantes, maestros y padres de familia se enfrentan a un escenario inédito, un escenario nunca antes vivido en México y que el coronavirus ha convertido en realidad. Los estudiantes, sobre todo los de nuevo ingreso en el nivel básico, serán verdaderos “conejillos de indias” en una nueva normalidad educativa, para la cual los profesores libraron una batalla contrarreloj para tratar de capacitarse lo mejor posible en el uso de las nuevas tecnologías y las herramientas digitales, que de ahora en adelante deberán ser de uso cotidiano en el método de enseñanza-aprendizaje.

Aproximadamente 30 millones de niños y adolescentes iniciaron hoy un nuevo ciclo escolar, pero desde casa, y este hecho supone un enorme reto para las autoridades educativas y para las familias mexicanas, en un país donde desde generaciones nunca se ha enseñado a los estudiantes a investigar, no se les ha motivado a adquirir conocimientos por cuenta propia; un país con aproximadamente 60 millones de pobres; donde según la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales de 2018, el 11% de los hogares rurales carece de un aparato de televisión, es decir, unos 14 millones de mexicanos. Cifras duras y contundentes en un país donde padre y madre, en la mayoría de los hogares, deben trabajar para obtener el sustento familiar.

En este contexto es difícil que los padres ejerzan la labor que pidió esta mañana el secretario federal de Educación, Esteban Moctezuma, que sean ellos vigilantes y acompañantes de sus hijos en esta nueva normalidad educativa.

La falta de televisores suficientes en hogares, sobre todo rurales, será otro obstáculo para la educación a distancia, pues algunas familias con dos, tres y hasta cuatro hijos enfrentarán serios problemas para darle seguimiento a las clases por esta vía; ya no se diga por otras vías como internet, pues aunque el uso de celulares inteligentes ya es común, la falta de conexión, de “datos” suficientes, es otro gran obstáculo. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 20 por ciento de la población estudiantil no tiene acceso a Internet.

Y a todo este escenario hay que añadirle que México está muy mal ubicado a nivel global en materia de aprendizaje, pues según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), los resultados del informe PISA de 2018, la prueba internacional sobre educación más reconocida del mundo, revelaron que, de casi un millón y medio de estudiantes de 15 años evaluados, solo el 1% mostró habilidades avanzadas en lectura, matemáticas y ciencias. La comprensión lectora y las habilidades deductivas no son, por mucho, el fuerte de la gran mayoría de los estudiantes mexicanos.

El reto, como se ve, es mayúsculo y sólo con mucha voluntad y esfuerzo de todas las partes se podrán obtener resultados positivos en un país azotado además por la violencia y por la pandemia del Covid-19, que confinó en sus casas a todos los estudiantes y que, de acuerdo a las cifras oficiales, suma hasta el momento más de 560 mil casos positivos y poco más de 60 mil muertos.

Romper la cadena de contagio

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Víctor Galván

La pandemia generada por el nuevo coronavirus Covid-19 ha planteado retos a la ciencia, a las autoridades y a la sociedad en su conjunto. De acuerdo a las cifras oficiales, Cancún registra hasta hoy un total de 3,762 casos positivos, casi la mitad de todo Quintana Roo, aunque el número de recuperados es alto, 2,241. La ocupación hospitalaria está al 40 por ciento y la velocidad de crecimiento de casos es de 1.2.

Aún no se ha logrado revertir la tendencia hacia la baja, y aunque la zona norte de la entidad no se ubica en una situación crítica, es necesario reforzar las medidas porque la reactivación económica requiere del apoyo de toda la sociedad. No hay que olvidar que Cancún se encuentra dentro del Semáforo Epidemiológico Naranja, que restringe a un 30 por ciento la ocupación en centros de hospedaje y servicios turísticos como restaurantes, bares, parques temáticos, etc., además de otros espacios como centros religiosos, cines, centros comerciales, y en la medida en que se avance en el control de la pandemia se logrará más rápido la recuperación económica.

Este panorama abre un nuevo escenario de paradigmas, que incluye una mayor responsabilidad social, y en este sentido las autoridades municipales han diseñado una estrategia participativa, basada en un principio científico en la lucha contra el Covid-19: romper la cadena de transmisión.

Al frente de esta estrategia se encuentra el prestigiado epidemiólogo Tomás Contreras Castillo. Se trata de conformar un ejército de voluntarios en el que participan diversos sectores de la sociedad, como trabajadores del sector turístico, universitarios, habitantes de regiones, tianguistas, quienes serán capacitados para realizar labor de campo para detectar casos con el fin de ser aislados, darles seguimiento en su recuperación y detectar a las personas con las que hayan tenido contacto. De esta forma se busca disminuir la velocidad de contagio para coadyuvar en el combate a la pandemia.

Cuentan con ello con la valiosa asesoría a distancia de la Universidad Johns Hopkins, con sede en Baltimore, Estados Unidos, una de las más prestigiadas del vecino país y considerada una de las instituciones académicas y de investigación más importantes en el mundo.

Pero para que este proyecto tenga éxito pleno se necesita de todo el apoyo de una sociedad consciente. Una sociedad que debe reinventarse en su forma de pensar y de actuar, que debe tener muy presente que la forma y estilo de vida de antes de la pandemia no va a regresar, al menos en el corto y mediano plazo; que la nueva normalidad es una realidad y formará parte de nuestra vida cotidiana. Los besos, abrazos y apapachos, muy comunes entre los mexicanos, deben tener restricciones dentro de la convivencia social. Es prioritario privilegiar la distancia social, disminuir el contacto físico, tener una buena higiene de manos y respiratoria, usar cubrebocas y de ser necesario mascarillas.

Nos encontramos ante un reto de salud enorme y sólo con la participación de todos se avanzará hacia la plena recuperación económica y de todas las actividades sociales.

Todos, menos el presidente

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Víctor Galván

Ayer el país registró un nuevo récord histórico de casos positivos de Covid-19, al sumarun total de 8,438 contagios reportados en un día, de acuerdo a lo que informó la Secretaría de Salud federal en su conferencia de prensa vespertina.

Y no obstante que la cifra no muestra decrecimiento alguno, el presidente Andrés Manuel López Obrador continúa afirmando que se está domando a la pandemia. Lo ideal sería que esta aseveración fuera real, pero lamentablemente las cifras indican lo contrario. Y parte de ello ha sido la responsabilidad que asume la población frente al riesgo de contagio, pues pese a una intensa campaña difundida por canales oficiales, medios electrónicos y redes sociales, continúa manifestándose renuencia a respetar los protocolos de higiene y prevención, que entre otros los más básicos son: guardar sana distancia, uso de cubrebocas, lavado frecuente de manos, no salir de casa a menos que sea para realizar las actividades esenciales permitidas, así como abstenerse de realizar reuniones sociales o familiares.

Lo común es lo contrario. Basta caminar algunas calles y observar a la gente para ver que aproximadamente la mitad no acata la sana distancia, otro tanto no usa cubrebocas, lo usa de forma inadecuada o lo lleva puesto al cuello. Solo en espacios cerrados como plazas comerciales, supermercados, tiendas de conveniencia, bancos, acatan la disposición, y eso porque se ha hecho obligatorio para acceder a estos sitios.

Todos deben acatar las reglas. Todos, menos el presidente, pese a que se ha establecido que se vive, y se vivirá, una nueva normalidad durante mucho tiempo porque no hay plazo establecido para que disminuya la pandemia y por tal razón las medidas mencionadas forman parte de la realidad actual. Pero el presidente continúa dando un ejemplo errático a la población.

Y hoy, pese a que se dio a conocer el fallecimiento por Covid-19 de Úrsula Mojica Obrador, prima del presidente, éste insiste en no usar cubrebocas. En su conferencia de prensa mañanera desde Oaxaca, cuestionado de nuevo respecto a no acatar esta medida, señaló que la eficacia en el uso del cubrebocas para evitar contagios del coronavirus no está científicamente comprobada. “A mí, tanto el doctor Alcocer como el doctor Hugo López Gatell, me han dicho de que no necesito el cubrebocas”, dijo. Y sobre su uso como pieza clave en la reactivación económica a nivel nacional, lo calificó de “desproporcionado” y su respuesta más bien sonó a mofa: “Si fuera una solución para reactivar la economía, me lo pongo de inmediato”. Afirmó que el eje de la campaña promovida por el gobierno federal durante todo este tiempo ha sido la sana distancia. Nada más.

Contradicciones

Con su declaración López Obrador contradijo a su propio secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien un día antes, durante su participación virtual en el Consejo Directivo Nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), dijo que la mascarilla “va a ser no solamente uno de los elementos más importantes para protegernos, sino que va a ser uno de los elementos que permitan relanzar con mayor éxito a la economía”.

Su postura unipersonal es contraria a lo que las organizaciones de salud internacionales recomiendan, que son tres acciones, para frenar la propagación del virus: lavado de manos, mantener distancia física y usar cubrebocas.

Y se contradice también con lo que promueven las mismas instituciones de salud del país. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en su portal

www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202006/373, la doctora Paola Johana Hernández Rodríguez, coordinadora auxiliar de vigilancia epidemiológica de la Oficina de Representación del IMSS Ciudad de México Norte, señala que un cubrebocas estándar es de uso común y ante la emergencia sanitaria por COVID-19 todas las personas lo pueden utilizar. “Éste lo que hace es proteger en un 70 por ciento que la persona enferma no transmita la enfermedad ni permita la salida de secreciones”.

La doctora agrega en el portal que “Si yo persona enferma no utilizo cubrebocas y tú persona sana sí haces uso del mismo, la eficiencia baja hasta un 20 por ciento. Y si ambas personas, enferma y sana, usan cubrebocas esa efectividad aumenta hasta en un 80 por ciento de protección”, aseveró.

Y acerca de la supuesta poca o nula eficacia del uso del cubrebocas, añade: “El mito que se tiene que eliminar es que los cubrebocas hechos en casa no sirven, ya que no pasan por una certificación de calidad como los de grado quirúrgico hechos con una tela especial donde no pueden filtrarse partículas con dimensiones mayores a cinco micras”.

La prioridad es salvar vidas

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Víctor Galván

En el contexto de la pandemia que vive la humanidad y de la cual Quintana Roo padece sus estragos en materia de salud, social y económica, se debe entender que algunas decisiones no son populares ni cuentan con el consenso general, pero son necesarias si se quiere avanzar en la lucha por controlar y disminuir el número de contagios de Covid-19.

“La prioridad es salvar vidas”, aseguró en conferencia de prensa esta mañana el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella, objetivo principal del gobernador Carlos Joaquín, quien anunció el jueves pasado que la Zona Sur pasaría a partir de este lunes al semáforo epidemiológico rojo, dado el alto número y velocidad de contagios y a la alta ocupación hospitalaria, que este día se ubica en un 73% en el municipio de Othón P. Blanco.

Carlos Joaquín ha reiterado que la gente debe tomar conciencia de que es fácil contagiarse de coronavirus y ante ello, tanto autoridades estatales como capitalinas de Othón P. Blanco han aplicado una serie de medidas para frenar la propagación del virus, como el cierre de vialidades, la instalación de filtros sanitarios en los que se toma la temperatura y se explica la importancia de usar gel antibacterial y cubrebocas; decretar el cierre de negocios a partir de las 18:00 horas y una amplia campaña de difusión de medidas preventivas a cargo de los llamados “chalecos amarillos”, brigadas de jóvenes que instan a la población a permanecer en sus casas si no hay necesidad de salir, a usar cubrebocas, guardar sana distancia, lavado frecuente de manos, a adoptar hábitos saludables como una buena alimentación y realizar ejercicio, entre otros tópicos fundamentales que coadyuvan al combate a la pandemia.

Hay quienes cuestionan estas medidas afirmando que algunas de éstas violentan los derechos humanos, como el libre tránsito. Sin embargo tanto Capella como la secretaria estatal de Salud, Alejandra Aguirre Crespo, coincidieron en una lamentable actitud generalizada que se ha observado entre la población: la gente no hace caso.

En las colonias las vecinas siguen reuniéndose en las tardes a las puertas de sus casas, despreocupadas, sin cubrebocas, para “chismear”; siguen realizándose reuniones familiares en las que no se respeta la sana distancia, y es muy común ver en la vía pública a personas caminando o comprando en pequeños locales sin portar cubrebocas

Números

Los números son fríos, pero reflejan la realidad del problema de salud que se vive en Quintana Roo, y particularmente en Chetumal. Del 1 al 13 de julio los casos positivos pasaron de 3,745 a 5,360 en todo el estado, es decir, 1,615 en menos de 15 días. De éstos, 603 casos corresponden al municipio de Benito Juárez (Cancún), donde pasó de 2,223 a 2,826 casos; pero en Othón P. Blanco, cuya cabecera es la capital Chetumal, el incremento en estos 13 días pasó de 653 a 1,267. Una escalofriante cifra de casi el doble en menos de 15 días.

Este mismo día el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en conferencia virtual desde la sede de la agencia de la ONU en Ginebra, informó que a nivel mundial ya hay 13 millones de personas contagiadas y advirtió que si los países no cumplen con las estrictas precauciones de salud, la pandemia empeorará a nivel global. “Demasiados países se dirigen en la dirección equivocada, el virus sigue siendo el enemigo público número uno”, y alertó que particularmente en los países de América Latina “va a llevar tiempo” controlar la situación epidemiológica causada por el Covid-19.

Ante este panorama son explicables las medidas sanitarias y restrictivas tomadas para tratar de frenar la velocidad de contagio, particularmente en el sur de la entidad, fenómeno que comenzó a agudizarse a raíz del inicio de la reactivación económica. Esta apertura de actividades, controlada y limitada en el aforo permitido en lugares cerrados, fue malinterpretada por mucha gente, que tomó la medida como un levantamiento de restricciones y el regreso a la antigua normalidad, cuando en realidad se trata de una “nueva normalidad” en la que se convive con el virus y por lo tanto es necesario seguir al pie de la letra las indicaciones de salud e higiene para evitar contagios.

Semáforo naranja e irresponsabilidad ciudadana

 

Víctor Galván

Un enérgico llamado hizo anoche el gobernador del estado a todos los quintanarroenses ante el incremento de casos de Covid-19, particularmente en Chetumal, donde en tan solo dos semanas las cifras de casos positivos se han disparado a tal grado, que el municipio capitalino ocupa ya el segundo puesto a nivel estatal en este rubro, por encima de Solidaridad.

Lo que más llama la atención es que el salto cuantitativo diario en Chetumal es mayor que en Benito Juárez. Por ello el gobernador Carlos Joaquín no dudó en afirmar que Quintana Roo se encuentra en un momento crítico de la pandemia y, aunque el semáforo continuará en naranja hasta el 12 de julio, es momento de hacer algo para disminuir la velocidad de contagio.

La apertura económica debía darse. Era necesario para recuperar las fuentes de empleo de miles de personas que viven prácticamente al día y tienen la necesidad de llevar el sustento diario a sus familias.

Por eso, a pesar de que no bajan las cifras, el semáforo pasó a naranja. Pero algo salió mal. Pese a los llamados constantes a seguir acatando las medidas de higiene y seguridad, no ha sucedido así. La gente pedía libre tránsito y apertura de locales comerciales, pero un amplio sector de la sociedad ha demostrado no tener disciplina para acatar las reglas y no ha entendido el significado real de la denominada Nueva Normalidad. El virus SARS-Cov-2 llegó para quedarse, este mensaje se ha reiterado una y otra vez. La apertura económica no significa salir a sus anchas como antaño, significa seguir con estricta disciplina las normas, usar cubrebocas y respetar la sana distancia. Es lo menos que se pide.

En Cancún la gente pide, casi exige, la apertura de las playas públicas, pero si la mayoría no es capaz de acatar reglas básicas es difícil creer que familias enteras puedan respetar un limitado aforo en lugares públicos. Basta recorrer las principales vialidades de la ciudad para corroborar la falta de disciplina. Mucha gente camina despreocupada sin usar cubrebocas y en sitios donde se debe hacer fila, no se respeta la sana distancia.

En locales cerrados, como supermercados, plazas, la situación es distinta, pues al haber acceso regulado es posible tener mayor control y supervisar que se acaten las medidas de seguridad e higiene.

Esta es la triste realidad de una sociedad indolente, irresponsable.

Malos hábitos y problemas de salud crónicos

Pero la falta de disciplina no es el único problema. Anoche también, en su conferencia diaria, el subsecretario de Salud Hugo López-Gattel definió que el mayor problema que enfrenta México ante el coronavirus es “una epidemia enorme de enfermedades crónicas”.

Y a continuación dio cifras escalofriantes: tres cuartas parte de la población padece obesidad y sobrepeso; diabetes, el 14 por ciento de las personas mayores de 20 años; hipertensión, 35 por ciento de las personas mayores de 20 años. “Primeras causas de muerte desde hace más de 15 años: enfermedad cardiovascular, es decir, infartos del corazón, infartos cerebrales, generalmente causados por la hipertensión; diabetes con sus múltiples complicaciones, pérdida de la vista, pérdida de la función de los riñones, pérdida de la circulación que frecuentemente llega a amputaciones, cánceres, múltiples cánceres, enfermedad crónica del hígado relacionada principalmente con el consumo excesivo de alcohol y también con la enfermedad crónica metabólica por un fenómeno que se llama hígado graso”.

Con este contexto, lamentó que México enfrenta al Covid-19 “con su realidad”, bajo condiciones de salud muy deterioradas.

México se ha convertido en un país de obesos y alcohólicos; de consumidores de productos industrializados, procesados y ultra procesados; de grandes cantidades de azúcares, principalmente fructuosa; de sal en exceso y grasas saturadas. Por ello, dijo, es el momento de cambiar hábitos alimenticios, convertirnos en una sociedad más sana. Mismo llamado hecho anoche por el gobernador Carlos Joaquín.

Quienes padecen los problemas de salud crónicos descritos enfrentarían un panorama muy complicado en caso de contagiarse de Covid-19, pero es necesario cambiar los hábitos por el bien de la niñez, el futuro del país, que merece mejores condiciones de vida.

Abrir las actividades económicas no es sinónimo de relajamiento

 

Víctor Glaván

Aunque el semáforo epidemiológico estatal señala que nos encontramos en “Naranja” en la Zona Norte, los municipios que lo conforman, especialmente Benito Juárez, siguen siendo vulnerables y de alto riesgo al Covid-19, por lo que las medidas de prevención deben seguirse aplicando con rigor.

Las estadísticas en el reporte diario emitido por la Secretaría de Salud de Quintana Roo muestran aún mucha variación de un día para otro, lo que indica que la pandemia aún no llega a una estabilización, es decir, la curva no se ha “aplanado”.

Este día se registraron 50 nuevos casos positivos de Covid-19 en todo el estado, para un total de 2,562, la mayoría en el municipio Benito Juárez, donde la cifra aumentó en 34, con 12 fallecidos.

Un día antes las estadísticas fueron totalmente diferentes en Benito Juárez, pues de domingo a lunes el reporte indicó que se había registrado sólo un caso positivo, mientras que los recuperados habían sido 20 y ningún deceso. Sin embargo de sábado a domingo los casos positivos aumentaron en 33, hubo 16 recuperados y sólo 2 defunciones.

Con este panorama Cancún, la ciudad más habitada de Quintana Roo, ha retomado actividades económicas, entre ellas la principal, el turismo, por lo que es notorio el incremento de movimiento. El transporte público sigue siendo un espacio de riesgo, aún tomando las debidas precauciones, pues el transporte que prevalece en las colonias son las famosas Van de TTE. Ante esto es la ciudadanía la que debe procurar cuidarse a sí misma, observando las medidas básicas de higiene, así como usar el cubrebocas y mantener en todo lo posible la sana distancia.

Playas públicas

En los días recientes en redes sociales muchos cancunenses manifestaron su inconformidad por no poder acceder aún a las playas públicas, argumentando que estos sitios ya eran disfrutados por los turistas que comenzaron a arribar al destino.

Hay que recordad que, si bien estamos en “Semáforo Naranja”, éste aplica para la reactivación económica y el turismo es una de las consideradas esenciales, ya que miles de trabajadores y sus familias dependen de dicha actividad. Es por ello que se mantiene con rigor el retén para ingresar a la zona hotelera de Cancún, pues la reactivación no significa relajar las medidas.

En los centros de hospedaje se aplican estrictamente las medidas de seguridad e higiene, tanto en las instalaciones como en la zona de playa, así como el acceso a éstas, y difícilmente este tipo de controles podrían llevarse a cabo en playas públicas. Se busca evitar aglomeraciones que pudieran propiciar contagios, pues no debemos olivar que aún estamos en contingencia. Abrir las actividades económicas no es sinónimo de relajamiento.

Las caravanas de autos con familias queriendo acudir a las playas públicas evidenciaron algo muy importante que lamentablemente no tiene mucha gente: disciplina para respetar las normas establecidas por las autoridades y esto se observa todos los días con gente caminando en la vía pública u organizando reuniones sin tapabocas y sin observar la sana distancia.

Las playas públicas, otros espacios y servicios públicos se irán abriendo paulatinamente, pero para ello debemos colaborar todos. Hay que ser responsables y no ponernos en riesgo, cuidarnos y cuidar el turismo que nos visita, pues es el principal motor de la economía de Quintana Roo.

La “Nueva Normalidad” es un escenario inédito para la sociedad, el cual no se ha comprendido del todo, pues no volveremos a las condiciones de convivencia anteriores a la pandemia, al menos durante un buen tiempo, mientras no disminuya la incidencia de casos, o hasta que se encuentre una vacuna para tener control sobre el Covid-19.

La Nueva Normalidad aún no se entiende bien

Texto y fotos Víctor Galván

Apenas inició la apertura económica gradual con el esquema de Semáforo Naranja en la Zona Norte de Quintana Roo y pareciera que con ello se hubiera activado un chip en muchos cancunenses, que salieron presurosos el lunes a las calles, incluyendo vías comerciales tan importantes como las avenidas Chichén Itzá, José López Portillo y la zona del Crucero, que permanecieron cerradas durante la cuarentena.

Posiblemente los días en este periodo se volvieron largos y para muchas familias fue difícil sobrellevar esta situación inédita en México, sin embargo es preciso recordar, y reiterar, la advertencia que hizo el gobernador Carlos Joaquín, previo al lunes 8 de junio, de que el virus no se ha ido, sino que se va a convivir con el virus, por lo que instó a la población a seguir respetando estrictamente los protocolos de salud y sana distancia establecidos.

Pero en la práctica no ha sido así. El tráfico vehicular se incrementó notoriamente en Cancún desde el pasado fin de semana. La zona del Crucero registró mucho movimiento peatonal; en el transporte público, en especial las combis, la gente viaja hombro con hombro, con el riesgo que significa no respetar la sana distancia.

En el Mercado 23 padres de familia caminaban por los pasillos acompañados por sus hijos menores de edad, y aunque portaban cubrebocas, se supone que no deberían exponerse al Covid-19. Vendedores ambulantes ofrecían sus productos, cancioneros tocaban y cantaban pidiendo apoyo económico. También fue notoria la presencia de personas de la tercera edad en las áreas de carnicería y de frutas y verduras, con bolsas en mano realizando compras, no obstante que es un grupo de alto riesgo.

En redes sociales se reportó también que algunas familias, creyendo o queriendo creer que había terminado la cuarentena, hicieron acto de presencia en playas públicas y tuvieron que ser desalojadas por elementos de Seguridad Pública, quienes a través de altavoces advertían que continúa el riesgo sanitario y que aún no se ha autorizado la apertura de estos sitios al público.

Cerveza

Y también se reactivó la cerveza.

Esta bebida comenzó a popularizarse en México luego de que durante el periodo del Porfiriato se estableció la primera planta productora mexicana a gran escala. Con el correr de los años fue desplazando al pulque como bebida de las clases sociales bajas y permeó hacia todos los estratos, hasta llegar a convertirse en un producto de alto consumo en el país.

Tan es así que durante la Jornada Nacional de Sana Distancia evidenció ser de primera necesidad para muchas personas, que ávidamente se surtieron en grandes cantidades cuando se dio a conocer que se suspendería su producción en todo el país. Durante la tregua muchos buscaron surtirse en “clandestinos” a un precio mayor o compraban lo que hubiera, ron, whisky, ginebra, vino o cervezas importadas.

Esta situación evidenció que México es un país de bebedores a gran escala. De personas que sienten la necesidad de consumir alcohol a como dé lugar y que estaban dispuestos a pagar altos precios por el producto.

El 1 de junio, fecha de inicio de la llamada Nueva Normalidad en el país, se reanudó la producción nacional de cerveza y este lunes en Quintana Roo se normalizaron en todo el estado los horarios para la venta de bebidas alcohólicas, para beneplácito de los miles de compradores.

La emergencia sanitaria nos debe dejar la lección de que, de ahora en adelante, debemos aprender a convivir con un riesgo invisible llamado Covid-19 y lo que implica adquirirlo, por lo que es necesario seguir tomando todas las precauciones debidas. La Nueva Normalidad no es volver a las condiciones del pasado, sino que será quizá un periodo largo con condiciones especiales.

Cancún reactiva su industria turística

Reactivación Turística en Cancún

Víctor Galván

Cancún y toda la Zona Norte del estado (Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Isla Mujeres, Solidaridad, Puerto Morelos, Cozumel y Tulum) iniciaron este lunes la reactivación turística, con lo que este sector se suma a las actividades esenciales, situación largamente esperada por las empresas de hospedaje y los trabajadores del ramo, que de esta forma retoman labores para recibir visitantes, aunque con un mínimo de tan sólo 30% de capacidad.

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Semana atípica en Quintana Roo

Nueva Normalidad

Víctor Galván

Una semana atípica se ha vivido en Quintana Roo. Entre pandemia y tormenta tropical que se degrada y vuelve a intensificarse, el panorama ha sido complicado.

El término de la llamada “Jornada Nacional de Sana Distancia”, para dar paso a la “Nueva Normalidad”, decretado por el gobierno federal, parece no haber dado los resultados esperados, más bien ha sido todo lo contrario en cuanto a expectativas.

Y es que nada más decretar la terminación de la “sana distancia” fue como activar un chip colectivo. En las calles el movimiento de personas y vehículos fue mayor. Un video grabado por un ciudadano en la zona del Crucero, donde se aprecia aglomeración de gente en los paraderos de transporte público o caminando, fue ampliamente difundido en redes sociales, y muy criticada la actitud de la población. Otros más buscaban cervezas con ansias, dispuestos a adquirir la bebida a cualquier precio.

Y luego de cinco días bajo la “Nueva Normalidad” el promedio de contagios no ha disminuido, pese a que se insiste en tres conceptos básicos: no salir de casa a menos que sea para actividades esenciales, mantener sana distancia y usar el cubrebocas, lo cual en los hechos no ha sido respetado.

Las cifras dan cuenta de esto. De 1,926 casos positivos reportados por la Secretaría de Salud de Quintana Roo (Sesa) el lunes 1 de junio, pasó a 2,116 este viernes, es decir, un incremento de 190 casos en 5 días; mientras que las defunciones pasaron de 354 a 407, es decir, 53 en este lapso.

Una semana antes, el 25 de mayo, los casos positivos en Quintana Roo eran 1,643, lo que significa que de esa fecha al 1 de junio el salto fue de 283 personas que dieron positivo al Covid-19, y en cuanto a las defunciones, pasaron en ese mismo lapso de 294 a 354 en todo el estado, lo que significa que 60 personas perdieron la vida por el virus Sars-Cov-2.

Benito Juárez

En Benito Juárez, el municipio con más habitantes y más cifras en todos los rubros, del lunes 1 de junio a hoy viernes 5 de junio los casos positivos pasaron de 1,377 a 1,448, un total de 71 más, es decir que la cifra se elevó a un promedio de 14 cada día; en cuanto a las defunciones, la variación fue de 269 el lunes a 313 reportados hoy, 44 en cinco días para un promedio diario de casi 9.

Y del 25 de mayo al 1 de junio, periodo de una semana, la variación fue de la siguiente manera: el aumento de casos positivos pasó de 1,205 a 1,377, 172 más; defunciones: de 225 a 269, es decir, 44 en 7 días.

En cuanto a recuperados, en la presente semana pasaron de 789 el 1 de junio a 851 reportados hoy viernes, 62 en 5 días. Los casos activos en Benito Juárez pasaron de 319 el 1 de junio a 284 este viernes. Este último punto muestra un avance, lo malo es que persiste el aumento de positivos y se ha mantenido el número de defunciones, lo cual no es alentador para la apertura de la actividad turística, que se espera a partir del 15 de junio, y aunque será a baja escala, lo deseable es bajar la curva de aumento de casos y de defunciones, y que aumenten los recuperados. Sólo de esa forma se podrá decir que vamos rumbo a la recuperación, o al menos a la estabilización de la pandemia en Quintana Roo.

 

 

“Cristóbal”

En unos cuantos días esta tormenta tropical mostró lo caprichosa e impredecible que puede ser la naturaleza, pues tras estacionarse en el Golfo de Campeche, ingresar nuevamente a tierra y degradarse a depresión tropical, hoy volvió a tomar fuerza y pasó nuevamente a tormenta tropical, todo en un lapso de tres días, enfilando por Yucatán hacia el Golfo de México, dejando una alarmante estela de inundaciones, daños en carreteras y en el campo tanto en Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

En nuestro estado hubo desgajamientos e inundaciones en tramos de la vía que comunica a Chetumal con Escárcega, quedando incomunicada la capital con el vecino estado de Campeche; así como severas inundaciones en comunidades de los municipios del sur. En Chetumal además se desbordaron las aguas de la bahía hacia las arterias de la zona baja de la ciudad. Aquí cabe destacar la pronta respuesta por parte de elementos del Ejército, de Protección Civil estatal y del gobierno del estado para brindar atención y auxilio a la población damnificada.

Todo esto en una sola semana y en medio de la pandemia por Covid-19, y a poco más de una semana de la fecha fijada para el reinicio de actividades turísticas en la zona norte del estado.

López Obrador viene a Quintana Roo con semáforo de riesgo en rojo

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Víctor Galván

Las autoridades federales, estatales y municipales continúan reiterando a diario que la Nueva Normalidad no significa haber superado el pico de la pandemia y no significa tampoco salir de casa a actividades que no sean esenciales.

Pese a ello el presidente ha decidido reanudar sus giras por todo el territorio nacional, arrancando en Cancún el próximo lunes. En este contexto el gobierno federal decretó la finalización de la llamada “jornada de sana distancia” para dar paso a la denominada “Nueva Normalidad”, que permite salir observando estrictas medidas de control de higiene y sana distancia (la cual, contradictoriamente, se dio por terminada, al menos en el nombre). Pero también contradictoriamente el semáforo de riesgo de contagios señala que 31 entidades del país (excepto Zacatecas) se encuentran en rojo, incluido Quintana Roo, que será el primero que visite el presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo anterior significa que no puede haber aún actividades en espacios públicos (al menos, también, en el papel).

La agenda del presidente indica que el lunes 1 de junio (día de inicio de la “Nueva Normalidad”) estará en Cancún, donde presidirá una reunión nacional de seguridad, conferencia de prensa (“mañanera”) y actos públicos, (En Isla Mujeres entrega de reconocimientos a personal de la Marina, especialmente a personal médico y de salud por su labor frente al Covid-19, y el banderazo de las obras del Tren Maya).

Y pese a que el semáforo rojo no permite actividades públicas, el mandatario dijo que en los eventos se permitirá un aforo máximo de 50 personas para mantener las medidas de seguridad sanitaria. ¿Pero si la gente sale?, ¿quién será el responsable? En su “mañanera” él mismo dio la respuesta: de antemano les aventó la “bolita” a los gobernadores al decir que “serán responsables del periodo de apertura” en sus entidades, en caso de que la población salga a actividades no esenciales, y da la casualidad que los eventos públicos, como el banderazo al Tren Maya, no lo es.

¿Y el sector turístico?

Una vez más López Obrador desdeña a la principal actividad económica de Quintana Roo. En su agenda el ramo turístico no está contemplado. Ninguna reunión con empresarios, con hoteleros, con prestadores de servicios turísticos para evaluar la situación o para anunciar planes de reactivación de la actividad, que representa la segunda fuente de entrada de divisas al país (después de las remesas y por encima de las exportaciones petroleras y sus derivados), de las cuales Quintana Roo aporta la tercera parte, de acuerdo al INEGI. De este tamaño es la importancia del sector y de la entidad en la materia.

El único “aporte” federal hasta ahora ha sido anunciar la continuidad de los fines de semana largos para posibilitar que el turismo nacional viaje durante esos días. Y Miguel Torruco, titular de la Sectur, parece más bien una figura expectante, meramente de adorno.

Sabedores de todo ello los empresarios turísticos de Quintana Roo diseñaron con mucha antelación atractivas campañas para promocionar al estado con miras a reactivar los principales destinos en el mes de junio, cuando se reabrirán hoteles con una capacidad controlada de trabajadores y de turistas.

Para llegar a este punto los centros de hospedaje y prestadores de servicios tuvieron que cumplir con medidas de higiene para garantizar la seguridad al visitante, mediante la tramitación de la Certificación en Protección y Prevención Sanitaria en Instalaciones Turísticas (CPPSIT), implementado éste por el Gobierno del Estado.

Aunado a todo lo anterior, en días pasados Cancún y el Caribe mexicano ha sido el primer destino del continente americano en recibir el Sello de Seguridad Global (Global Safety Stamp) para Viajes, otorgado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés). Esta distinción cuenta con el respaldo de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y su objetivo es impulsar la reactivación segura de la actividad turística y recuperar la confianza de los viajeros, con medidas de higiene y sanitización, en establecimientos y empresas como hoteles, restaurantes, aerolíneas, aeropuertos y cruceros, entre otras actividades vinculadas al turismo.

La industria turística está nuevamente en marcha en Quintana Roo.

Cancún se prepara para su reapertura turística

reapertura turística de Cancún

Víctor Galván

Cancún se prepara para su reapertura turística y ya hay fecha para ello: el 8 de junio, cuando se espera comiencen a llegar los primeros huéspedes a hoteles. Así fue acordado en reunión virtual efectuada el fin de semana, en la que participaron empresarios hoteleros de los destinos turísticos de Quintana Roo con el gobernador Carlos Joaquín.

Pero la apertura no será de golpe, sino gradual y cumpliendo estrictas medidas de control sanitario establecidas por el gobierno del estado para que las empresas del ramo obtengan la Certificación en Protección y Prevención Sanitaria en Instalaciones Turísticas (CPPSIT), la cual avalará el cumplimiento de acciones que garanticen a los visitantes la seguridad y confianza de encontrarse en establecimientos sin riesgo de contraer Covid-19.

Hasta el viernes pasado, de acuerdo a la Sedetur, habían solicitado su registro para obtener la certificación un total de 2,936 empresas.

Las solicitudes para obtener el CPPSIT, trámite que inició el 18 de mayo, están siendo evaluadas por un Comité Técnico integrado por autoridades en turismo y salud, el cual realizará verificaciones a través de inspecciones aleatorias en los establecimientos para observar el cumplimiento de los criterios de la Certificación, la cual no tiene costo y tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de este año.

Bajo este criterio los empresarios deberán ajustarse a una nueva realidad, en la que sus establecimientos observarán medidas estrictas de limpieza y desinfección sin afectar la comodidad y confort del huésped.

Con ello se busca generar confianza en los visitantes, quienes de antemano sabrán que viajan a un destino y a establecimientos seguros, lo que sin duda posicionará de nuevo a Cancún en la élite turística mundial.

Algunas cadenas hoteleras que dependen completamente del mercado estadounidense han programado aperturas a partir del 1 de julio; otras están enfocadas al mercado nacional y ya han preparado promociones con este nicho de mercado para la reapertura de sus centros de hospedaje.

Dos semanas

La cuenta regresiva está en marcha. El calendario marca que la reapertura será en dos semanas y este periodo de tiempo no es casualidad. Se busca llegar en las mejores condiciones sanitarias al 8 de junio, el objetivo es lograr “aplanar” la curva para esa fecha, pero para ello la población debe apoyar al máximo las medidas establecidas de sana distancia y de higiene.

Los reportes diarios de la Secretaría de Salud estatal indican que aún nos encontramos en el pico de la pandemia, ya que no se ha logrado disminuir los casos positivos y, por ende, siguen sumando los casos activos; sin embargo lo positivo es que la cifra de decesos ha ido a la baja gracias a que cada vez hay más personas recuperadas de Covid-19.

Por ello las autoridades estatales continúan pidiéndole a la población no bajar la guardia, hacer caso de las recomendaciones, mantener las medidas de higiene, de distanciamiento social, quedarse en casa, porque de ello depende poder disminuir el número de contagios por Covid-19, tener menor número de defunciones para que Quintana Roo pueda salir más rápido hacia la productividad.

El error que ha cometido sistemáticamente una parte de la población es salir de sus casas sin un motivo esencial, continúan organizándose reuniones familiares o de vecinos, todo ellos sin guardar la sana distancia y sin usar cubrebocas. Esa es la razón principal por la que siguen en aumento los casos positivos. Muchos se han preocupado más por adquirir cerveza u otras bebidas alcohólicas que por protegerse.

La población debe acostumbrarse a que de ahora en adelante, aunque disminuyan los casos positivos y gradualmente se permitan actividades sociales y comerciales, deberá seguir observando con rigor las actuales medidas de prevención, de higiene y de distanciamiento social, pues esto formará parte de la convivencia cotidiana dentro de la nueva normalidad.

La necesidad en tiempos de pandemia

 

Víctor Galván

Los daños colaterales de la pandemia pueden medirse de distintas formas, pero una de las más significativas y que evidencia la situación en que se encuentran miles de familias, es la economía informal y los pequeños (muy pequeños) comercios.

A diario, desde temprano, comienza por las calles de las regiones de Cancún el desfile de vendedores de todo tipo de productos.

Chatarreros, reparadores de calzado, venta de jugos, pozol, agua, flanes, pan. A todos ellos se les han sumado últimamente camionetas que con altavoces anuncian la venta de todo tipo de productos alimenticios, fruta “hasta las puertas de su hogar”; a bordo de tricimotos se ofrece pollo fresco y hasta alitas marinadas, ya listas para freír; otro vehículo pasa vendiendo pescados y mariscos, también frescos; niños a pie ofrecen ciruelas y mangos en bolsa; más tarde, también a pie, un joven carga sobre uno de sus hombros una enorme charola de donas; un algodonero curtido por el sol va casa por casa con su producto en bolsas, multicolor y azucarado. Algunas personas salen de sus casas a comprar, pocas, pues la crisis económica ha golpeado a todos en estas colonias alejadas del centro de Cancún. Tampoco faltan las personas que tocan a la puerta pidiendo apoyo económico.

Pérdida de empleos

La Coparmex calcula que se han perdido aproximadamente 70 mil empleos formales en Quintana Roo en la industria turística. Mientras que en el sector de la construcción la pérdida ha sido de 120 mil puestos de trabajo, por la suspensión de aproximadamente 6 mil obras en todo el estado, de acuerdo a Juan José Chilón Colorado, asesor jurídico y ex dirigente del Sindicato de Trabajadores, Obreros y Empleados de la Industria de la Construcción (Sitec).

Ambos son los principales generadores económicos del estado, pues con sus familias engloban a más de 700 mil personas.

A ello se suma el cierre de infinidad de comercios que no son considerados actividades económicas esenciales.

 

 

Ni curva plana ni sana distancia

La curva aún no se aplana y la distancia, lamentablemente, muchas veces no es sana. En las colonias se ve gente recorriendo las calles, algunos sin cubrebocas; salen a realizar sus compras, hacen filas para entrar al supermercado, en los cajeros automáticos, en locales como tiendas de conveniencia o de alimentos; en estas filas portan tapabocas, pero en muchos de los casos no se respeta la sana distancia, una de las principales premisas para evitar contagios. Las aglomeraciones son cotidianas y aunque algunas personas sí toman distancia, la mayoría no lo hace.

En los supermercados no hay venta de cervezas, un producto que en su escasez ha evidenciado su importancia como regulador del comportamiento social. En vísperas de que se agotara muchos se surtieron en grandes cantidades y en ciudades del país donde se ha reanudado su venta se reportan enormes filas sin sana distancia. En Cancún la gente ha optado por licores como reemplazo y es común ver a hombres y mujeres por igual frente a los estantes, seleccionando y comparando precios de vinos, rones, whiskies; cualquier producto sustituto es bueno.

Y por si esto fuera poco, prevalecen las reuniones familiares y de amigos. Basta hacer un breve recorrido en las regiones para detectar convivios de más de 10 personas. Se siguen celebrando cumpleaños y, como es común en el mexicano, cualquier pretexto es bueno para convivir, y para variar sin cubrebocas, porque se platica, se ríe, se come y se toma.

Benito Juárez sigue concentrando el mayor número de casos positivos de Covid-19 en Quintana Roo, con 1,011 al día de hoy y 204 del total de 260 defunciones que se han registrado en todo el estado. Estas cifras muestran la importancia de seguirnos cuidando, pues si bien se prevé que la curva baje, al no usar con rigor las medidas de protección ni acatar la sana distancia, en 15 días en lugar de aplanar la curva podría registrarse un rebrote, periodo considerado para la incubación del virus.

Los voluntarios, héroes anónimos en medio de la pandemia

 

Víctor Galván

La entrega de apoyos alimentarios avanza, quizá no al ritmo que quisieran muchas familias que hoy viven momentos difíciles por la pérdida de su empleo o por la reducción de su salario. De acuerdo a cifras dadas por el gobernador Carlos Joaquín, hasta el momento en Quintana Roo se han perdido unos 80 mil empleos, la mayoría asociados al cierre de centros de hospedaje.

Esta es una labor titánica que no se ha detenido ni un instante. Son más de mil voluntarios, gente que sale de sus casas desde antes que despunte el alba y que cumplen con protocolos estrictos de sanitizacion para el cuidado de ellos mismos y el de la población. De esta forma aportan su esfuerzo para que miles de familias quintanarroenses puedan contar con una despensa.

Estos contingentes están conformados, en su mayoría, por jóvenes entusiastas, que portando chalecos y gorros amarillos recorren una a una las calles de la colonia que marque el itinerario del recorrido del día, desde la mañana hasta la tarde, bajo el sol abrasador de mayo.

 

No reciben remuneración alguna, su mayor motivación es ver a miles de familias recibir en las puertas de sus casas el apoyo alimentario.

Hasta ahora se han entregado 560 mil despensas entre las fases 1 y 2 que contempla este apoyo, informó el gobernador Carlos Joaquín en su reporte del jueves pasado.

Es más que justo reconocer el esfuerzo que realiza el gobierno del estado y el valioso aporte de los héroes anónimos, que en tiempos de pandemia no han dudado un instante en salir a las calles, con el riesgo que implica la contingencia sanitaria por el Covid-19, para apoyar a miles de familias quintanarroenses.

Las redes se han convertido en un medio de linchamiento social

 

Víctor Galván

Las redes sociales han demostrado el poder que tienen sobre las masas, no sólo de penetración, sino de influencia en la opinión respecto a cualquier tipo de tema. Sin embargo cobra más relevancia cuando estos temas son de interés nacional, como la pandemia de Covid-19 y lo fácilmente influenciable que es la mayoría, que no tiene por costumbre informarse de fuentes confiables y mucho menos investigar y verificar el origen de la información.

En medio de esta vorágine de tendencias y fakenews se dio el penoso linchamiento masivo de una reportera de El Sol de México, Sarahí Uribe, quien en la conferencia vespertina que ofreció el miércoles pasado el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, tomó el micrófono para cuestionarlo: “Esta tarde el ex secretario de Salud, José Narro, consideró que ha mentido respecto a las cifras (sobre el panorama del Covid-19 en nuestro país). ¿Le ha mentido a México, secretario?”, preguntó.

López-Gatell, ya curtido en estas lides de enfrentar todos los días a la prensa, no se inmutó y por respuesta lanzó a su vez una pregunta: “Cuénteme más. ¿Qué más dice el ex secretario, el doctor Narro?”. La joven reportera, quien seguramente no se esperaba una pregunta por respuesta, mostró un visible nerviosismo, pidió tiempo para responder y mientras revisaba su teléfono en busca de información, sólo atinó a balbucear: “Dice que hay… que no es congruente con sus cifras… a ver, permítame”.

Y tras una pausa y espera en un momento de incómodo silencio que pareció eterno, agregó: “Menciona que las cifras no cuadran y esto genera en la población incertidumbre. A ver… ¿Qué nos puede decir al respecto? ¿Sí le ha mentido a México?”

López-Gatell reconoció la trayectoria de José Narro: “Respeto la opinión del doctor Narro. El doctor José Narro Robles es un personaje de la vida pública. Fue rector de la Universidad Nacional, fue secretario de Salud, fue dirigente político en el PRI. Ya no le sigo la pista. No sé si siga en el PRI, no sé si siga en la UNAM. Por ahí debe estar. Me parece un individuo respetable. Habría que ver sus argumentos sobre lo que se refiere. Usted iba a mencionar algunos números, me parece. Quizás ahí nos podamos dar cuenta a qué se refiere”.

En este punto Sarahí Uribe se vio desbordada y, lamentablemente para ella, demostró inexperiencia al no haber hecho la tarea de contextualizar la información que sustentara sus cuestionamientos, o tal vez la misma inexperiencia la llevó al nerviosismo que fue expuesto a nivel nacional. Pero lo más triste es que este hecho ha sido utilizado por miles de seguidores de López Obrador y de López-Gatell para iniciar un incesante linchamiento mediático en contra de una periodista que, hay que reconocerlo, cometió un error profesional.

Lo negativo es que este error desnuda en las redes sociales la miseria a la que es capaz de llegar el ser humano, basado en rencores sociales alimentados desde las cúpulas del poder, donde un enfrentamiento y revanchismo es replicado por las masas de la forma más denigrante posible.

Sólo Sarahí Uribe sabe de qué dimensión es el dolor moral que seguramente siente por el error cometido, y peor se ha de sentir al ser víctima de un encarnizado ataque de gente anónima que, escudada tras de una pantalla, lanza ataques sin importar el daño que puede ocasionar.

Lo que dijo José Narro

La información que no pudo o no supo decir Sarahí Uribe es que el doctor José Narro publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente el pasado 28 de abril:

“El día de ayer, el subsecretario #LópezGatell informó que en nuestro país la pandemia ha registrado 15,529 casos confirmados y un total de 1,434 defunciones.

Sin embargo, también ha dicho que el número de personas infectadas puede ser superior en 8 o en más de 30 veces.

La diferencia es tal, que se podría estimar una cifra de entre más de 120,000 y 500,000 personas contagiadas.

¡Por eso no se le puede creer!

Él sabe que la cifra de casos confirmados está incompleta. Por ello nunca quiso aplicar masivamente las pruebas diagnósticas.

Según la #OCDE, México es el país con menos pruebas aplicadas por cada mil habitantes: 0.4 frente a 22.9 del promedio de los países miembros.

Por si esto fuera poco, solo basta analizar los datos de casos confirmados y probables de #Influenza en 2019 y 2020 -y que incluyo en el primero de los tuits de este hilo- para darse cuenta de lo que sucede.

En realidad, muchos casos de #COVID19mx se encuentran en la estadística de influenza, como muchas muertes por #Coronavirus están en el capítulo de neumonías atípicas y similares.

Por esto, justificadamente, hay desconfianza sobre las cifras de la #Pandemia”.

La publicación en Twitter estuvo acompañada con una serie de gráficos que comparan los casos posibles y los casos confirmados de AH1N1 en 2019 con los del 2020; y de una explicación que señala la probabilidad de que casos de SARS-CoV-2 están en la lista de influenza.

A ello se quiso referir la reportera al cuestionar si López-Gatell le había mentido a México, que los casos reales pudieran ser muy superiores que las cifras que maneja de casos confirmados y del bajo número de pruebas realizadas en México, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La industria turística se cuece aparte

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Víctor Galván

Desdeñar a la industria turística ha sido un grave error del gobierno federal. Su única apuesta para el sector sigue siendo la misma: el Tren Maya. El discurso oficial denota insensibilidad y total falta de empatía, ya que no hay más estrategia que las obras emblemáticas del actual gobierno, ninguna enfocada a la recuperación inmediata del turismo.

Se han ofrecido créditos a microempresas, los llamados “Créditos a la Palabra”, por un monto de 25 mil pesos, recursos que, por supuesto, deberán ser devueltos. El crédito será a un plazo de tres años a partir del cuarto mes en que se entregue el dinero. Es decir que, tras la pandemia, los beneficiarios deberán enfrentar, además de la reactivación de sus pequeños negocios familiares, el pago de esta deuda.

Pareciera que en esta estrategia federal hay una especie de encono clasista. Los empresarios no son bien vistos por el presidente, al contrario, la “mañanera” se ha convertido en el púlpito desde el cual se condena y lincha a todo el que critica y disiente, incluida la prensa.

Las excepciones han sido los beneficiarios del actual régimen: Carlos Slim, cuyo consorcio obtuvo la licitación para construir el segundo tramo del Tren Maya, que va de Escárcega a Calkiní, en Campeche, con una extensión de 222 kilómetros; y Ricardo Salinas Pliego, que con Banco Azteca se encarga de administrar los recursos destinados a las becas que reciben los estudiantes de escuelas públicas de todos los niveles, y que ahora se encargará de repartir créditos a las pequeñas empresas sin cobrar comisiones. Ambos, por cierto, también son deudores del fisco.

Estrategias en marcha en Quintana Roo

Sin ningún tipo de incentivos, como lo sería diferir (no condonar) impuestos federales, cuotas de Infonavit, Seguro Social y Afores, y agilizar la devolución del IVA, empresarios turísticos de Quintana Roo y prestadores de servicios se valen de sí mismos para planear desde ahora, en conjunto con el gobierno del estado y el Consejo de Promoción Turística (CPTQ), las estrategias que buscan traer de nuevo a visitantes a los destinos locales en el corto plazo, en cuanto lo permitan las actuales condiciones de restricción sanitaria a nivel mundial.

A través del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo el sector ya trabaja en la realización de campañas enfocadas al turismo nacional y norteamericano como primer paso, y una vez que se reactiven los vuelos al 100 por ciento también se enfocarán al turismo europeo.

En Quintana Roo el principal motor económico es el turismo y todos, en mayor o menor medida, dependen de esta industria, es por ello que las campañas de promoción involucran la recuperación económica en conjunto con la industria turística local e internacional, entre los cuales se encuentran destinos, aerolíneas, hoteles, operadores turísticos, agencias de viajes, entre otros.

El primer objetivo de promoción está enfocado al turismo nacional, ya que será el primero en reactivarse.

Los hoteleros han comenzado a desarrollar una estrategia que consiste en una campaña digital denominada “Come 2 Cancún”, la cual consiste en una promoción de 2×1 en paquetes turísticos. La idea, de acuerdo a la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV), es no bajar tarifas para evitar abaratar el destino, sino premiar al turista que los visite. Esta promoción de 2×1 consiste en que el turista pague dos noches de hotel y reciba cuatro para incentivar el arribo de visitantes. (Con información de reportur).

Hay que tomar muy en serio el Covid-19

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Víctor Galván

El coronavirus Covid-19 definitivamente es cosa muy seria. Así lo ha demostrado en la última semana, periodo en el que se han incrementado aceleradamente los casos a nivel nacional y en Quintana Roo.

Datos de la Secretaría de Salud federal indican que el pasado 20 de abril había en el país 8,772 casos confirmados de Covid-19, con 712 defunciones. Una semana después la cifra de infectados asciende a 15, 529 y 1,434 fallecidos. Casi el doble de casos y más del doble de fallecidos. En Quintana Roo pasó de 361 casos positivos y 32 defunciones el 20 de abril, a 650 positivos y 85 defunciones el día de hoy. Poco menos del doble de casos, pero más del doble de defunciones.

Y cada vez también nos vamos enterando de casos de gente cercana o conocida, ya no nada más de “x” persona, indicativo que también refleja la expansión del virus en la sociedad. Ayer domingo la comunidad periodística de Quintana Roo se enteró del lamentable fallecimiento de Martha Caballero Collí, quien se desempeñaba en la Dirección de Comunicación Social de Solidaridad. Hoy el periodista Francisco Verdayes dio a conocer en redes sociales del deceso del contador Guillermo Almeida Aranda, director administrativo y contralor de Sipse TVCun.

Modelo matemático

El investigador del Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), unidad Juriquilla, Jorge Velasco Hernández, explicó para el portal UNAM Global, que existen modelos matemáticos que ayudan a entender el proceso de pandemia.

Explicó que, de acuerdo lo observado en China, el número reproductivo del virus calculado en dicho país es de 2.5 por persona, esto significa que una persona contagia a poco más de dos durante un tiempo llamado periodo infeccioso.

Pero existe además el periodo intergeneracional, que es el tiempo que pasa entre que alguien se enferma y contagia a otro, que para el coronavirus se calculó entre cuatro y seis días, poco menos de una semana. Como ejemplo, para un número reproductivo igual a 2, si a principios de un mes se tiene una persona infectada, ésta contagiará aproximadamente a dos [2(x1)] en la primera semana, en la segunda se infectarán cuatro [2(2)], de tal forma que a finales del mes habrán aproximadamente 16 [2(x4)] personas contagiadas.

Estas 16 personas contagiarán a 32 [2(x5)] y después a 64 [2(x6)] y posteriormente a 128 [2(x7)] en la séptima semana. “Las epidemias empiezan despacio, primero no infecta a muchos, pero después el incremento se vuelve muy rápido”, aclaró el experto.

No obstante, las medidas de contención se ejecutan para disminuir el número reproductivo para que en la séptima semana no haya 128= 2(x7) casos y reducirlo a 1.7, (1.7)x7 = 41 casos, una cifra menos elevada.

Por su parte el doctor Gustavo Cruz Pacheco, investigador del Instituto en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), también de la UNAM, calcula que el crecimiento exponencial de casos totales continuará hasta el 30 de abril, aproximadamente. A partir de esta fecha, se estima que la cantidad de personas contagiadas cada día sea menor, pero no se detendrá y la epidemia alcanzará su pico más alto entre el 6 y el 13 de mayo.

Cruz Pacheco agregó que desde esta última fecha el ritmo de infectados será menor y entonces podrían regresar las actividades económicas esenciales, pero las escuelas, por ejemplo, se mantendrían cerradas con el fin de evitar la propagación entre importantes sectores de la población.

Es por ello que, ante este panorama, las autoridades sanitarias no dejan de insistir que el distanciamiento social, no saludar de cerca, lavarse las manos y la cara, portar cubrebocas, son claves para detener la propagación y disminuir la incidencia de casos. Por ello es que se han tomado en Quintana Roo otras medidas, sobre todo para disminuir la movilidad social, como cerrar avenidas y locales comerciales de giros no esenciales, exhortar a que solo un miembro de la familia realice el abasto de alimentos y productos de primera necesidad, entre otras.

Las autoridades de salud y de los gobiernos federal y estatal deberán ser muy cautas para decidir cuál será el momento adecuado, en cada estado y en cada municipio en particular, para comenzar a reactivar actividades económicas y sociales, pues de acuerdo a los investigadores, cuando terminan las medidas de distanciamiento social puede sobrevenir una segunda ola de infección, debido a que las personas que no se enfermaron salen y tienen contacto con algunos infecciosos y se contagian. De esta forma se puede generar un nuevo brote. (Con información de Infobae).

El periodismo en tiempos del coronavirus

Víctor Galván

El buen periodismo y los vicios en esta profesión tienen una larga historia en México. En la época porfirista hubo periodistas que ejercieron una aguda crítica y pagaron por ello, siendo cooptados unos y reprimidos otros. Estas tácticas marcaron desde entonces y durante todo el siglo XX la relación entre el gobierno y los medios de comunicación, donde el jugoso otorgamiento de concesiones de radio y televisión y convenios de publicidad hicieron prevalecer una prensa sumisa, callada, servil; que sesgaba, manipulaba y era usada como medio de control social al presentar la información de acuerdo a la agenda dictada desde Los Pinos.

Salvo excepciones durante todos esos años, el ejercicio periodístico dio un giro sin regreso a partir del año 2000, justo cuando se dio la llamada “alternancia en el poder”, al ascender el panista Vicente Fox Quesada a la Presidencia. Las ataduras utilizadas por el antiguo régimen durante 70 años, se rompieron. Hubo sectores de la prensa que ejercieron crítica aguda; comenzaron a revelarse hechos, datos, corrupción, y de esta forma se empezó a marcar una nueva relación entre el poder y la prensa, aunque siguieron prevaleciendo las viejas prácticas de jugosos convenios, sobre todo entre grandes medios y grupos periodísticos nacionales y regionales, “favoritos” que conservaron a cambio privilegios y acceso a diversos negocios e inversiones al amparo del poder.

Pero el “boom” y la masificación de las redes sociales cambiaron la forma de ejercer la profesión para siempre. La rapidez de la difusión de información dio origen a la inmediatez.

Muchos periodistas en Quintana Roo se formaron a través del empirismo, lo cual en sí no es malo, pues la experiencia adquirida a través de la enseñanza de otros buenos periodistas y de su propia iniciativa dio como resultado suficientes conocimientos y una sólida formación que los convirtió en profesionales de la comunicación. Algunos adquirieron conocimientos teóricos, lo cual reforzó las bases que ya tenían.

Las redes sociales, que debieran ser aliadas en el nuevo periodismo como medios de difusión, han mostrado sus claroscuros. Muchos “panfleteros”, “chayoteros”, admiradores del discurso fácil, de la adulación y de la lisonja, aprendieron las nuevas tecnologías y mutaron a estas. Adquirir o ampliar conocimientos nunca fue importante, mientras prevaleciera el modus vivendi. Es por ello que ahora vemos que pseudo periodistas se replican en redes sociales con los mismos vicios, sin contenido y poca o nula información, lo que les debería restar veracidad y credibilidad.

Las redes sociales están inundadas de “fake news” e información sin sustento, divulgadas por muchos de estos personajes o por quienes sin ninguna formación profesional se dicen periodistas por el solo hecho de conocer el fino engranaje que mueve los hilos de las redes sociales para masificar exponencialmente sus publicaciones y sumar miles de seguidores.

En estos tiempos en los que es necesario estar bien informados sobre el desarrollo de la pandemia en el mundo y a nivel local, las redes sociales han sido saturadas por todo tipo de “notas” e información basura que es consumida literalmente como “comida chatarra” por un elevado número de usuarios, una gran masa social a la que su deficiente o poca formación educativa le limita los procesos intelectuales necesarios para realizar análisis críticos y discernir sobre la veracidad de lo que se le ofrece ante sus ojos.

Es necesario cotejar, verificar, consultar a fuentes confiables antes de dar como cierta una información. Una “fake news” puede hacer más daño que el mismo coronavirus en la delicada situación de confinamiento social en la que nos encontramos; puede provocar crisis emocionales e incidir negativamente en nuestras relaciones sociales, en momentos en los que debemos tener la mayor cordura posible, pues se prevé que la curva crítica del contagio irá de la mano de la crisis económica y esto último nos afectará a todos en mayor o menor medida.

Una buena actitud y salud mental, acompañada de información veraz y confiable, nos puede ayudar a superar más pronto estas vicisitudes.

50 años de Cancún: un aniversario atípico e inimaginado

 

Aniversario de CancúnTexto y fotos Víctor Galván

La memoria histórica de los pioneros señala que un día como hoy, hace 50 años, comenzaron a trabajar las máquinas que abrieron paso entre la densa selva verde a lo que con el tiempo se convertiría en Cancún, el destino turístico más exitoso de México.

Cinco décadas después, el despertar de la ciudad fue muy distinto a lo que imaginaron autoridades y ciudadanos. No hubo festejos rimbombantes, ni ceremonias oficiales, ni se tiró “la casa por la ventana”. Esos festejos con grandes eventos tendrán que esperar. La bulliciosa zona hotelera y el activo movimiento citadino fueron reemplazados por una ciudad casi inmóvil, semiparalizada por la alerta sanitaria generada por el Covid-19.

Locales con cortinas abajo, escuelas cerradas, poco tráfico, poca gente en la calle y la mayoría con cubrebocas; avenidas principales cerradas para evitar el paso a la zona del Crucero, centro neurálgico del comercio local. Es el panorama de una pandemia que ha trastocado todas las actividades de una ciudad infatigable que no se detenía en las 24 horas del día.

 

Lo que hubo fueron “Mañanitas” virtuales cantadas por la Orquesta de Cancún, con cada ejecutante desde su hogar, algunos ciudadanos interpretando y felicitaciones de distintas personalidades políticas y de la sociedad a través de Facebook. Muchos cancunenses nacidos y por adopción se manifestaron también a través de las redes sociales, compartiendo sus experiencias y agradecimiento a una ciudad que le ha dado hogar, trabajo, familia, a miles de personas que han coadyuvado al crecimiento de este destino.

Fue un festejo totalmente austero, sencillo.

Cancún, el líder turístico que cuenta con más de 36 mil habitaciones y que en 2019 mantuvo una ocupación hotelera mensual de 77.05 por ciento, que recibió a más de cuatro millones de visitantes el año pasado, hoy está vacío. Sin turistas en hoteles, las playas desiertas, con banderas rojas alertando a no ingresar.

 

Nadie hubiera imaginado que este iba a ser el escenario en su 50 aniversario, en los meses cuando el sol es más radiante para disfrutar la playa, de todas las actividades que ofrecen los prestadores de servicios turísticos y de las noches sin fin en sus centros nocturnos. En lugar de eso el comercio está semiparalizado, con patrullas policiacas recorriendo calles, bloqueando vialidades, alertando de evitar aglomeraciones; la fuerza pública y autoridades municipales cerrando locales “no esenciales” e imponiendo multas, lo que ha generado una aguda crisis económica en dueños y empleados de pequeños comercios que dependen de sus ingresos para subsistir, situación que puede tornarse más grave conforme avancen los días de restricciones y confinamiento. También es cierto que gente que no tiene nada que hacer en las calles sigue saliendo, sin respetar la sana distancia, y jóvenes y familias continúan organizando reuniones, actividades que no ayudan en nada a salir más pronto del problema.

Promoción inmediata

Y los empresarios turísticos como siempre van un paso adelante, en vista de la inacción y pasividad federal, que con su actitud solo ha demostrado menosprecio al sector en general y a Cancún en particular. Preparan ya fuertes campañas de promoción que estarán enfocadas al mercado nacional y a tres regiones del mundo: Norteamérica (Estados Unidos y Canadá), Europa y América Latina. Comenzaron con videos promocionales a través de redes sociales. Darío Flota, director del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), se mantiene al pendiente y en contacto con touroperadores de Europa, con el fin de que en cuanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) decrete el levantamiento de la pandemia, inicien acciones fuertes para hacer que regresen los visitantes a Cancún.

Por ahora se encuentran en la etapa creativa para definir eslogans, imágenes y mensajes, para estructurar la campaña y tener todo listo. Prevé que los primeros mercados serán el nacional y el norteamericano, con lo que esperan alcanzar a iniciar la recuperación en el verano.

Prepara el Ejército control de hospitales para la Fase 3

Hospitales de Cancún

Víctor Galván/Konaté Hernández

CANCÚN.— Ante la inminente entrada a la Fase 3, la cual se espera sea anunciada en los próximos días por las autoridades federales, los hospitales de Cancún se acondicionan para esta situación, por lo que personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de la Marina (Semar) realizan labores para tomar el control.

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¿Y el sector turístico?

 

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Víctor Galván

Andrés Manuel López Obrador tuvo una oportunidad histórica ante una crisis de salud, que se convertirá en el breve lapso en económica, para posicionarse ante la nación como el gran líder que se espera para afrontar el momento que se vive. En lugar de eso dio un “informe trimestral” en el que ofreció, una vez más, su discurso de siempre, el que repite todos los días, donde los neoliberales, los “conservadores”, siguen siendo los grandes villanos del país; que primero los pobres y que sus grandes obras del sexenio, Tren Maya, aeropuerto en Santa Lucía y refinería Dos Bocas, no pararán por ningún motivo.

Nada nuevo.

Admitió que conoció de la propuesta de algunos empresarios para activar la economía, pero para López Obrador los únicos que merecen ser rescatados son los pobres y marginados en medio de una pandemia que, dijo, vino a derrotar al neoliberalismo, frase esta última que parece una extensión de lo declarado en días anteriores, cuando afirmó que el Covid-19 había caído “como anillo al dedo”. Lo que los empresarios escucharon fue una negación rotunda a estímulos al sector productivo nacional.

Tal parece que hasta ahí le llega la visión de los grandes problemas que enfrentará México. López Obrador sigue en el mismo discurso desde que llegó a la Presidencia y ahora compromete el futuro del país al tomar los recursos de los fondos de estabilización para acciones que no son proyectos productivos.

Pero eso sí, solicitó a los paisanos que viven en Estados Unidos “no dejar de enviar las remesas”, porque de esta forma la economía de las localidades se mantiene activa. Al parecer nadie le dijo el domingo que el vecino del norte es, en estos momentos, el epicentro mundial de la pandemia, con más de 360 mil casos positivos, más de 10 mil fallecidos y una economía prácticamente paralizada.

Quintana Roo, el estado que más recursos aporta al país por ingresos turísticos, padece una parálisis en el sector, pues apenas poco más de un millar de visitantes quedan en Cancún para un poco más de 5% de ocupación hotelera. Sin embargo ayer no se escuchó ninguna estrategia para reactivar un sector que abarca no sólo a hoteles, sino a restaurantes, náuticos, parques temáticos, y así una larga cadena hasta vendedores de tiempo compartido, de paseos turísticos, artesanos, sector inmobiliario, etc.

Simplemente el turismo no existe en la visión del presidente y tal parece que este importante sector productivo no es su prioridad, pues no se puede esperar a que el Tren Maya entre en funcionamiento para pensar que sea esta la opción para reactivarlo. Quintana Roo quedó solo y los empresarios tendrán que afrontar el problema con sus propios recursos, en conjunto con el gobierno del estado, para promocionar los destinos locales y hacer que regresen los turistas en el menor tiempo posible apenas se levante la contingencia sanitaria.

Quintana Roo ya se prepara para salir de la crisis… ¿y el gobierno federal?

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Víctor Galván

Quintana Roo vive un desplome turístico total. La ocupación en centros de hospedaje en Cancún, el principal centro receptor de visitantes, llegó el miércoles apenas al 6%, con apenas poco más de dos mil turistas. La zona hotelera luce desierta, con restaurantes y centros nocturnos cerrados y con un sector náutico que dejó de operar desde el pasado lunes.

Ante este panorama, preludio de una crisis económica sin precedentes a nivel nacional en los últimos tiempos, se ha difundido en redes sociales el llamado a consumir productos en pequeños comercios, en las tiendas de la esquina, pues este sector será el más golpeado al no contar con reservas de recursos para resistir el golpe que posiblemente durará meses.

Pero empresarios y gobierno del estado no se han sentado a esperar la crisis. Ya se preparan campañas de promoción en Europa, Estados Unidos y Canadá apenas vaya a la baja la pandemia, además de que se piensa incentivar al turismo de convenciones a partir de agosto para garantizar hospedaje en diciembre. Los empresarios turísticos de Cancún ya actúan para volver a levantar el destino, tal y como sucedió tras los huracanes “Gilberto” y Wilma”.

Por su parte el gobernador Carlos Joaquín mantiene contacto con instituciones como el Seguro Social, Infonavit, CFE y Aguakán, a las que ha pedido tengan flexibilidad, durante estos meses, para minimizar el impacto en la economía del estado. En este sentido se sigue avanzando, mientras que a las empresas de telefonía celular y proveedoras de Internet y televisión de paga se les ha pedido evitar cortes de servicios, sobre todo ahora que se le solicita a la población mantener el distanciamiento social y estar más tiempo en casa.

Pero gobierno del estado y empresarios no pueden hacer todo ellos solos. Necesitan el apoyo del gobierno federal, que ha tardado una enormidad en reaccionar y apenas hasta el próximo domingo 5 de abril va a anunciar su plan económico para hacer frente a la pandemia.

Curándose en salud, desde ahora Andrés Manuel López Obrador les carga toda la responsabilidad de la posible debacle económica a los empresarios y a los que llama sus “adversarios”, los “conservadores”, al afirmar que están actuando como zopilotes.

De antemano ha dejado en claro que habrá apoyo, pero sólo para los pobres, que no habrá condonación de impuestos y en este sentido el SAT actuará implacable.

Y mientras el presidente minimiza el problema y afirma que la pandemia está bajo control en México, la realidad es que los servicios de salud se encuentran totalmente rebasados, sin suficiente material de protección ni las pruebas necesarias para hacer diagnósticos y mucho menos sin capacidad hospitalaria para atender al número de pacientes que se pronostica para la tercera fase.

A este paupérrimo panorama, con el riesgo diario de contraer el Covid-19, los médicos y trabajadores de la salud ya comenzaron a ser estigmatizados por una sociedad que no colabora mucho en el distanciamiento social pero sí critica, pues personal de nosocomios que porta su uniforme está siendo agredido verbalmente, señalado y discriminado en las calles, en el transporte y en comercios.

Tal parece que la tormenta perfecta se está gestando sin que haya un liderazgo efectivo ni un timón a nivel federal. Ante la pandemia y crisis económica es momento de unidad, no de seguir dividiendo a la clase política y a la sociedad.

El otro Cancún sigue en pie, trabajando sin cesar

Víctor Galván

Hay dos extremos muy notorios en Cancún en la presente fase de distanciamiento social y reducción de actividades. Por una parte están la zona hotelera, donde la ocupación ha bajado a menos del 10% y es evidente el desplome de actividades turísticas. El bulevar Kukulcán luce solitario, al igual que restaurantes, plazas, centros nocturnos y todo tipo de actividades náuticas. En el centro de la ciudad la tónica es la misma, sobre todo en plazas comerciales, como Las Américas o Gran Plaza, siempre concurridas por paseantes y compradores. El panorama en ambas es desolador con locales cerrados.

La otra casa de la moneda son las colonias populares, donde si bien se nota la disminución de transeúntes y vehículos, la actividad no ha cesado. La tiendita de la esquina sigue abriendo todos los días desde muy temprano; los tianguis continúan instalándose en las regiones para comercializar sus productos; a las plazas comerciales y supermercados de estas zonas de la ciudad siguen llegando clientes; la gente sale a comprar, a surtir su despensa. El viejo coche del panadero sigue recorriendo las calles de las colonias en las tardes y noches, con su inconfundible tonadita musical, invitando a los vecinos a salir. En las mañanas los camiones repartidores venden agua purificada; también hay repartidores en triciclos; los chatarreros pasan comprando fierro viejo; la señora del pozol va de calle en calle en su triciclo, como todos los días; el joven que vende flan también es infaltable en las tardes a bordo de su triciclo.

Es el rostro del otro Cancún, de la clase obrera que en su mayoría no goza de un sueldo fijo, que vive al día y tiene que salir a buscar el sustento. Aquí el distanciamiento social no refleja las recomendaciones ampliamente difundidas en medios de comunicación. Los novios caminan tomados de la mano; en las combis el espacio reducido no permite sana distancia y los pasajeros van sentados hombro con hombro. El dinero se intercambia de mano en mano como siempre, sin gel de por medio. Las vecinas platican a las puertas de sus casas y ríen despreocupadas con la cercanía de siempre.

Algunas familias que ya resienten la falta de ingresos se han organizado para elaborar comida, antojitos, que ofrecen entre sus amistades y conocidos a través de redes sociales para ganar unos pesos que permitan paliar la situación.

Los cancunenses siguen en pie y no es que no haya temor a posibles contagios, sino que la necesidad económica los obliga a salir todos los días a buscar el sustento.

Cancún es otra ciudad en estos días

 

Texto y fotos: Víctor Galván

Las medidas de distanciamiento social y de contingencia sanitaria comienzan a hacer su efecto en Cancún. Se ve poca gente en las calles, pero hay necesidad de salir. Hay que comprar víveres, hay que trabajar porque, contrario a lo que se recomienda sobre quedarse en casa, la mayoría de la población vive prácticamente al día y debe buscar su sustento.

Los puestos de comida siguen abiertos, no importa ingerir alimentos codo a codo. Es una tradición mexicana comer productos despachados y recibidos de mano a mano.

 

La sana distancia no se observa tampoco en el transporte público, en combis y autobuses la gente se sienta hombro con hombro, aunque en estos días se puede viajar con cierta comodidad porque no hay saturación de usuarios; tampoco en las filas para adquirir productos, en los supermercados, o en los trámites que se siguen realizando en oficinas públicas. Eso sí, se observan restricciones para el ingreso. En el edificio del Gobierno del Estado las puertas están cerradas y solo se da acceso controlado para pagos en cajas y para realizar el cambio de placas vehiculares. Lo mismo ocurre en Relaciones Exteriores para el trámite de pasaportes. El ingreso desde la entrada principal a Plaza Centro está controlado, guardias de seguridad van pasando uno a uno a quienes hicieron cita previamente y aún no hay aviso para que se suspenda este trámite.

 

En la avenida Tulum se ve muy poco movimiento. Es casi mediodía y todos los locales comerciales están ya abiertos, pero los escasos restaurantes que sobreviven lucen vacíos. Los pocos vendedores de paquetes turísticos esperan sentados en sus pequeños módulos a turistas que tal vez no llegarán. Poca gente camina en la acera, que luce más amplia de lo que suele verse en días normales. En los supermercados de la zona, Chedraui y Soriana, hay pocos compradores y los pasillos pueden recorrerse con toda tranquilidad.

 

Se ve a algunos turistas, pocos, en la terminal de autobuses esperando trasladarse a la Riviera Maya. También llegan algunos al Mercado 23 a comprar artesanías. Una vendedora del área de ropa se queja de las escasas ventas. “Sólo vendí 150 pesos ayer, y hay que pagar renta”, comenta entre molesta y resignada. La clientela para productos no prioritarios es escasa, aunque tampoco en las secciones de comida, dulcerías y carnicerías hay mucha gente que digamos. Los pasillos lucen semivacíos. Solo hay fila en la cremería; aunque siempre hay demanda, pareciera que en estos días en casa a la gente le ha dado por consumir más carnes frías y quesos.

 

Un vendedor de raspados también está a la expectativa, solitario, viendo a los pocos turistas y gente local que pasan a la distancia. Sus ventas han bajado drásticamente y espera que esta situación de confinamiento no dure mucho porque hay que comer todos los días y para eso necesita ganar dinero.

 

El estacionamiento del 23 es un claro indicador de la poca afluencia de compradores. Hay espacios vacíos, lo que normalmente no ocurre pues casi siempre es difícil encontrar un cajón donde dejar el coche. La pasmosa quietud también se refleja en los puestos de antojitos en el paradero de las combis. Pocos comensales y pocos pasajeros. Los vendedores de frutas, verduras y flores se suman a la desesperante espera.

 

Algunas personas portan cubrebocas. Pocas. Pero el ánimo, a pesar de la contingencia y de la poca actividad que ya comienza a repercutir en la economía local y familiar, parece ser el mismo. Esta tranquilidad de los cancunenses contrasta con los mensajes de incertidumbre que inundan las redes sociales. En medio de la contingencia la gente sonríe y eso es un mensaje positivo, de esperanza de que, pasada la crisis, Cancún volverá a recibir turistas y a ser la ciudad dinámica que nunca descansa.